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Año VI Número 85 - 12 de mayo de 2008
Paraguay y los desafíos del cambio
Paraguay se ha sumado el domingo 20 de abril a la ola de sacudones democráticos en la región con la victoria de Fernando Lugo y la consecuente derrota del partido colorado, por seis décadas enteras dueño de los resortes mayores del poder político paraguayo. Del camino que se abre poco se puede decir aun, aunque sí que traerá novedades y no pocos obstáculos.
Por Matías Franchini
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Paraguay se ha sumado el domingo 20 de abril a la ola de sacudones democráticos en la región con la victoria de Fernando Lugo y la consecuente derrota del partido colorado, por seis décadas enteras dueño de los resortes mayores del poder político paraguayo. Del camino que se abre poco se puede decir aun, aunque sí que traerá novedades y no pocos obstáculos. La capacidad de interferencia de los mismos dependerá del rumbo que imprima Lugo a su gobierno y de su capacidad para moverse como líder de un gobierno de coalición sin mayoría en el Congreso y con fuerte presencia opositora en la administración publica. El cambio que promete y encarna Lugo deberá saltar diversos obstáculos para hacerse realidad. Cuenta para la tarea con el enorme capital político de haber derrotado al por seis décadas inconmovible partido colorado, lo que sin embargo puede eventualmente convertirse en un problema, en la medida en que no pueda cumplir con las enormes expectativas que su victoria ha generado. De la administración de estas expectativas y de la relación que pueda establecer con las demás fuerzas políticas desde una posición minoritaria, dependerá el éxito o fracaso de su gobierno en materia de gobernabilidad.

Finalmente, mucho se ha especulado con la postura ideológica de Lugo, sus ideas para la administración de Paraguay y su futuro posicionamiento en el variado tablero político latinoamericano. Sobre todo si la dirección de sus políticas lo ubicará entre los gobiernos más pragmáticos de la región, como Brasil o Uruguay o del lado de los más ideológicos, como Venezuela o Bolivia. Al respecto, Lugo dijo admirar y estar en “sintonía absoluta” con el presidente Tabaré Vázquez y estar inspirado en la experiencia del Frente Amplio. Quizás esta sea la tónica de su gobierno, más cerca de otras izquierdas pragmáticas.