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Año VII Número 107 - 11 de noviembre de 2009
Un análisis de las declaraciones de las Cumbres Iberoamericanas. Más allá de la retórica, en 18 años no han logrado un mínimo de apertura en Cuba.
Las declaraciones de las Cumbres Iberoamericanas sostienen recurrentemente el compromiso con la democracia representativa, el pluralismo político y el respeto a los derechos humanos. Pero, como tratando de exceptuar a Cuba de dichos compromisos, siempre agregan el “respeto a la soberanía y el principio de no intervención”.
Por Gabriel C. Salvia y Verónica E. Repond
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Las declaraciones de las Cumbres Iberoamericanas sostienen recurrentemente el compromiso con la democracia representativa, el pluralismo político y el respeto a los derechos humanos. Pero, como tratando de exceptuar a Cuba de dichos compromisos, siempre agregan el “respeto a la soberanía y el principio de no intervención”. En consecuencia, la dictadura cubana no produjo ningún avance de apertura política en estos dieciocho años de Cumbres Iberoamericanas y, contrariamente, incrementó la represión en distintos años, especialmente en el 2003 deteniendo y condenando a largas penas tras juicios sumarísimos a setenta y cinco opositores pacíficos, la mayoría de los cuales ya llevan más de seis años injustamente encarcelados. Curiosamente, los delitos por los cuales se los acusó son los derechos y las libertades que las Declaraciones de las Cumbres Iberoamericanas ratifican y dicen promover, pero que en Cuba son consideradas actividades ilegales. Por eso, es sugestivo luego de leer los concluyentes pasajes de estas declaraciones, suscriptas entre 1990 y 2008, el retroceso en materia de libertades democráticas que se viene produciendo en varios países de la región. En consecuencia, sería saludable, por un lado, que la próxima Cumbre Iberoamericana, a realizarse durante los días 30 de noviembre y 1 de diciembre de 2009 en Portugal, incluyera un Comunicado Especial en el cual se ratifique lo suscripto en las dieciocho Declaraciones anteriores en materia de democracia y derechos humanos. Pero en definitiva, si alguna contribución efectiva pueden tener las Cumbres Iberoamericanas para que lo suscripto en sus declaraciones no se convierta automáticamente en letra muerta, es asumir un mayor compromiso incluyendo una cláusula de legitimidad democrática para que los países miembros integren la Organización de Estados Iberoamericanos.

Gabriel C. Salvia es Presidente y Director General del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). Es periodista y autor de varios textos sobre la realidad cubana.

 

 

Verónica E. Repond es abogada y colabora como Asistente de Investigaciones en el Proyecto Puente Democrático del Área Promoción Internacional de los Derechos Humanos de CADAL.