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21 de Septiembre de 2017
Documentos
Año IX Número 123 - 13 de septiembre de 2011
Una primera aproximación al lugar de Argentina en la política internacional del cambio climático
Por Matías Franchini
El cambio climático aparece cada vez más como un vector fundamental a la hora de considerar el desarrollo de las sociedades humanas. De un lado Argentina es vulnerable a los efectos del cambio climático; y por su condición de país emergente, que pone en competencia directa las necesidades de adaptación y mitigación con las demandas del desarrollo. De otro lado, el país tiene buenas condiciones para reducir emisiones. Sin embargo, Argentina aparece poco comprometida con la disminución de vulnerabilidades propias y sistémicas.
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El cambio climático aparece cada vez más como un vector fundamental a la hora de considerar el desarrollo de las sociedades humanas, por la profundidad de sus consecuencias y porque exige transformaciones profundas en nuestras pautas de comportamiento. Argentina aparece en este marco como actor de baja relevancia, en la medida que representa poco menos de 1% de las emisiones globales de GEI (Gases de Efecto Invernadero), no posee recursos tecnológicos significativos para estimular la transición hacia una economía global de bajo carbono y su presencia en el sistema internacional es exigua y declinante. A pesar de esta poca relevancia relativa, existe una serie de elementos que estimula al país a participar más activamente de la creación de un nuevo acuerdo global que sea más enfático en la restricción al carbono. De un lado Argentina es vulnerable a los efectos del cambio climático por la exposición de ciertos sectores (producción de alimentos, recursos hídricos, generación de energía, poblaciones ribereñas) y regiones (Cuyo, Patagonia); y por su condición de país emergente, que pone en competencia directa las necesidades de adaptación y mitigación con las demandas del desarrollo. De otro lado, el país tiene buenas condiciones para reducir emisiones, lo que facilitaría su participación en un acuerdo global. Sin embargo, Argentina aparece poco comprometida con la disminución de vulnerabilidades propias y sistémicas: las emisiones crecen fuertemente en la última década sin grandes perspectivas de reducción mientras que la sociedad y dirigencia política no asimilan el problema, lo que se traduce en la ausencia una política climática significativa, tanto doméstica como exterior. Es interesante aquí resaltar la paradoja de una Argentina activa en gobernanza del sistema climático hasta mediados de la década pasada – cuando el tópico era marginal en la arena de las relaciones internacionales – y la degradación de ese papel en momentos que el problema climático migra al centro de la agenda global.

Matías Alejandro Franchini es analista del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL). Es Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Católica Argentina de Buenos Aires, Master en Relaciones Internacionales por la Universidad de Brasília (UnB) y miembro de la Red CLIM (Rede Mudança Global do Clima e Sociedade) de la UnB. Su tesis de magister se tituló “Sin lugar en el mundo: Argentina en la política internacional del cambio climático” y es co-autor con Eduardo Viola del ensayo “A mudança climática em 2011: governança global estagnada e o novo perfil do Brasil, Textos Cindes N° 25”.