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Prensa / Internet
''Bachelet es un fenómeno de renovación''
30 de septiembre de 2005
Fuente: NuevaMayoría.com (Argentina)

Jorge Marshall -ex ministro de Economía chileno e integrante del equipo que elabora el programa de gobierno de la candidata a presidente de Chile Michelle Bachelet-, estuvo a mediados de septiembre en Buenos Aires presentando el libro "Consensos para el desarrollo", del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL)**, donde se analiza el proceso de construcción del éxito de Chile. En esta entrevista, habla de los "acuerdos de la sociedad" en su país, del apoyo popular que tuvo el TLC con Estados Unidos, y asegura que la candidata de la Concertación representa la "renovación" y que para la futura Presidente "profundizar la interdependencia con el mundo es algo que está hoy en día en el corazón del modelo chileno"

Este libro habla de la experiencia chilena y de cómo ha sido el proceso de construcción del éxito de su país. ¿Cuál sería su análisis sobre este tema?

Yo creo que la principal conclusión es que aquella idea muy difundida en América Latina en los años 90, de que existían ciertas recetas, políticas correctas -tal vez el Consenso de Washington es el resumen de esas recetas-, no es una guía adecuada para hacer política. De alguna manera, para hacer políticas de desarrollo y para tener éxito y progreso es indispensable recorrer el camino que se ha llamado de la gobernabilidad. El camino en el cual se van creando Instituciones.

No solamente se siguen recetas, sino que van quedando Instituciones y van quedando acuerdos en la sociedad. Esas instituciones y esos acuerdos, van estableciendo un marco del camino que debe seguir el país. Entonces, hay abundante experiencia en los estudios internacionales sobre qué es lo que es bueno para el desarrollo, pero traducir esa experiencia en cada país es un asunto específico y el único que lo puede traducir es la propia sociedad interna. Y esa es la experiencia de Chile: cómo una sociedad va logrando acuerdos.

¿Cómo ha podido una sociedad como la chilena, que ha pasado de gobiernos tan disímiles (de Pinochet a la izquierdista Concertación) sostener las Instituciones en el tiempo y sostener las Políticas de Estado?

Hay varios elementos. Yo diría que por un lado está una experiencia histórica de frustraciones: no hay que olvidar que la mayoría de los países de América Latina, y en particular los países del Cono Sur, han tenido experiencias desde comienzos del siglo XX y hasta pasados mediados del mismo (en torno a todo lo que se llamó "desarrollo hacia adentro"), que fue un período de relativa inestabilidad en los países, con un desempeño mediocre. Entonces, hay un cúmulo de experiencias que busca un cambio.

Ahora, ¿cómo se logra mantener el período actual de renovación de políticas en democracias, con consenso?. Las claves de eso son, en primer lugar, que los gobiernos necesitan establecer una agenda y, por lo tanto, el primer elemento es que hay que mirar la experiencia, hay que mirar la evidencia internacional. No copiar, pero sí mirar. Para eso los países tienen que tener las Instituciones que puedan hacer ese trabajo, ya que no se le puede pedir a los especialistas del resto del mundo que vengan a predicar qué es lo que cada país tiene que hacer. Tienen que existir Instituciones dentro del Estado, en la Universidad, etcétera, que puedan mirar esa evidencia, y mirarla con sentido crítico.

En segundo lugar, si tenemos que llegar a acuerdos para el desarrollo, tenemos que limitar aquello que podría ser disruptivo. Por esa razón, el establecimiento de Instituciones, de reglas de política. Por ejemplo, nosotros tenemos la regla sobre cuánto puede gastar el gobierno y la tenemos para los próximos cuatro años, por lo tanto, el gasto del gobierno para ese período es predecible. Cualquier persona sabe cuánto es (aproximadamente, no con exactitud matemática) el gasto del gobierno, y cualquier persona sabe también cuál va a ser la inflación en los próximos cuatro años, porque tenemos una Institución que se encarga de eso. Es decir, vamos encargando distintas tareas a distintas Instituciones y las vamos dotando de ciertas reglas. No necesariamente reglas que estén fuera del ámbito político (porque la regla fiscal está dentro del ámbito político), pero existe un acuerdo de mantener esa regla. Eso va fortaleciendo las Instituciones, aunque no lo tenemos en todos los ámbitos, nos falta en ámbitos más macroeconómicos. Pero ese es un camino en el cual vamos reduciendo los viejos errores.

Por último, los consensos hoy día en el mundo, no son sólo políticos, sino también técnicos. O sea, un consenso que no tenga un respaldo técnico es un consenso que se puede desvanecer rápidamente, porque cambia la coalición política y ese consenso no tiene fundamentos. Para eso lo que los gobiernos tienen que hacer es generarse la capacidad técnica, porque sino los gobiernos pueden hacer alianzas políticas, pero si no tienen la capacidad técnica y el respaldo técnico, es un consenso que queda sujeto a la mayoría de turno. Lo que hemos tratado de hacer en Chile es poner mucho énfasis en el análisis técnico de los mercados, de las políticas, y eso hay que repartirlo dentro del sector público. De esa manera alcanzamos esto que hemos llamado un camino de gobernabilidad con consenso. Es verdad que nosotros miramos al experiencia internacional (apertura, estabilidad), pero lo miramos desde nuestra perspectiva y lo internalizamos en nuestras Instituciones. Por eso es más estable.

El éxito económico de Chile también es una de las cosas que hoy se considera modelo. Pero pienso en lo que fue Argentina en los 90, que estaba tomada como uno de los grandes éxitos de la región, y bueno lamentablemente terminó en el fracaso que terminó. ¿Qué nos hace pensar que el éxito económico de Chile, que se viene sosteniendo, que viene dando cada vez más satisfacciones, no puede terminar con un cambio de gobierno también en un fracaso?

Dentro de las características de la sociedad chilena está el ir identificando aquellas cosas que son más permanentes y, al mismo tiempo que se van identificando los componentes permanentes (por ejemplo la apertura), se afianzan cada vez más. Para nosotros la interdependencia con el mundo es algo que genera una enorme adhesión. Si esa adhesión está en la ciudadanía es muy difícil que un gobierno la cambie, pues cuando las políticas son percibidas por la ciudadanía como políticas que benefician al país, ya no dependen tanto de la voluntad de un gobierno u otro.

Podría decirse que en Chile tenemos un marco, una economía de mercado, competitiva, muy estable en lo macro, muy abierta, y esa es una muy buena base. Naturalmente, a partir de eso hay desafío en la distribución del ingreso: nosotros hemos reducido la pobreza pero no hemos modificado la distribución del ingreso. Y en la capacidad de innovación, en aumentos de productividad, también hemos tenido en los últimos años una declinación en la trayectoria de los aumentos de productividad. Por eso, los dos desafíos hoy en Chile son que esa trayectoria de declinación en el aumento de productividad se revierta y vuelva a la tendencia de las últimas dos décadas, y que la reducción de la pobreza, que ha sido un éxito, podamos también llevarla al plano distributivo.

Una característica que tiene la sociedad chilena es que no es anti-norteamericanos, a diferencia de muchos países de la región, ¿hasta donde cree que esa particularidad de los chilenos ha contribuido al crecimiento del país?

Pienso que mucho. No sólo porque creo que la apertura y la interdependencia con el resto del mundo es uno de los mecanismos a través de los cuales los países ganan productividad. La ganancia de productividad de la India proviene de la conexión que existe en fibra óptica, en servicios profesionales, con otros países: los mismos ingenieros, con los mismos estudios, el mismo capital humano, pero conectados a otros mercados, multiplican la productividad. Nosotros lo hemos percibido así y eso ha sido un trabajo de varias décadas y también de frustraciones con el otro modelo. No olvidemos que vivimos un modelo de economía cerrada y ya en la década del 60 muchos economistas en Chile reconocían que teníamos que buscar cambiar ese modelo que no daba resultados.

Es curioso que en Chile, por ejemplo, el Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos tuvo una muy amplia adhesión, mientras que cuando se vota en los países centroamericanos, que supuestamente por estar más cerca y por ser más pequeños debieran tener una vocación de integrarse al resto del mundo, se obtienen mayorías muy frágiles.

¿Cuál cree usted que es el motivo por el que Chile, estando en una región bastante anti-norteamericana y estando pegado a la Argentina, que es el país más anti norteamericano del continente de los últimos tiempos, Chile tenga una visión tan diferente?

Tiendo a pensar que la trayectoria de las circunstancias puede ser importante, más que el concepto de que la globalización sea bueno para los países. Creo que en esto caso se aplica aquello de que el orden de los factores sí puede alterar el producto, porque depende de lo que ocurrió primero, de cómo se fue dando el proceso... No hay que olvidar que Chile en la década de los 80 tuvo una crisis muy grande y que en esa crisis se sucedieron cinco ministros de Hacienda en dos años, varios de los cuales tenían serias dudas respecto de la globalización y los aranceles subieron varias veces. Es decir, a mediados de la década del ochenta, también en Chile, dentro de un gobierno militar, existieron muchas dudas sobre el camino de la globalización.

Hablemos del cambio de gobierno que van a tener, donde no va a haber de partido probablemente, ya que todo indica que va a seguir estando la Concertación, sino cambio de figura... ¿cuál es la sensación que se percibe en Chile de estar muy próximos a tener "una mujer Presidente" como Michelle Bachelet? Porque el chileno es machista, finalmente...

La sensación es muy positiva, porque creo que Bachelet encarna un anhelo que existe en la sociedad chilena de cierta renovación. Creo que no hay que mirar el fenómeno que ella ha creado como un fenómeno de género, sino que hay que mirarlo como un fenómeno de renovación que lo encarna una mujer y, tal vez, existe alguna aspiración sociológica para pensar que ella lo encarna mejor que un hombre. Pero el fenómeno que Bachelet encarna es un cambio en los estilos de gobierno, de relaciones entre la gente. Quizás, desde un modelo más tradicional y paternalista a algo más participativo donde la ciudadanía se involucra más. Creo que la democracia chilena está buscando eso.

Dicen que Bachelet es más de izquierda que Lagos. ¿Esto es así?

Yo no lo veo así, yo lo veo como que Bachelet es un fenómeno de renovación, un cambio. Creo que es muy difícil, dentro de los marcos de la política chilena, definir si es más de izquierda o no. No veo que esa sea la señal del cambio: la señal del cambio es más generacional, más de estilo...

¿Cree que puede haber cambios dentro de lo que es la política chilena y la política económica de su país con un gobierno de Bachelet?

Con un gobierno de Bachelet lo que se busca es corregir aquellas cosas que no funcionan del todo bien en la economía chilena. Tanto desde el punto de vista del crecimiento, como del punto de vista de la distribución, y del brazo comunicante entre estos dos factores.

En la economía chilena tenemos ciertos obstáculos para que la gente pueda emprender su proyecto. De hecho, tenemos tasa de participación en la fuerza laboral baja, especialmente para la mujer. Tenemos obstáculos para el emprendimiento de pequeñas y medianas empresas, porque tenemos dificultades al acceso de financiamiento, y tenemos, además, un mercado de seguro con imperfecciones. Todo esto va generando obstáculos. Y el emprendimiento es el único vehículo que tienen, hoy día, los sectores de menores recursos para poder ir escalando y gozando de los frutos del progreso. Entonces, naturalmente, sabemos que en ese punto tiene que existir un impulso.

Existen otras áreas donde también debe existir un cambio, especialmente en el ámbito de la innovación, pero yo creo que es más importante en el ámbito de la distribución del ingreso: hemos tenido éxito en reducir la pobreza, pero nos hemos dado cuenta de que la distribución del ingreso, tanto en América Latina como en Chile, es algo más persistente. Por eso creo que un enfoque más participativo incide en la efectividad de la política. Nos hemos dado cuenta también, que hay factores culturales de discriminación y esto también tiene influencia.

Entonces la distribución del ingreso, no sólo tiene que ver con posibilidad de ocupación, sino también con otros factores y pensamos que un gobierno de Bachelet debe hacer un enfrentamiento del desafío de la desigualdad, más global, más completo. Los gobiernos de la Concertación se han focalizado hasta el momento en fortalecer las políticas sociales y el gasto social ha sido su objetivo. Ahora lo que se busca es, aparte del gasto social, lo cultural, lo político en forma interconectada. Ese es un poco el sentido y eso va a significar cambios.

¿Cuáles son las perspectivas con Bachellet para la política económica exterior? ¿Hay que esperar cambios o se continuará con lo emprendido hasta ahora?

No sólo los acuerdos van a mantenerse, sino que también la interdependencia. Porque lo que produce la ganancia de productividad es la interdependencia. Firmar un acuerdo es un hecho político. Lo importante es traducir ese acuerdo de Libre Comercio en algo que se convierta en interconexión. Por lo tanto, obviamente, creo que hay que profundizar la interdependencia con el mundo. Es algo que está hoy en día en el corazón del modelo chileno y también en Bachelet.

*Jorge Marshall es Doctor en Economía (Universidad de Harvard), Ingeniero Comercial (Universidad de Chile), Subsecretario y Ministro de Economía de Chile entre los años 1990 y 1993, Vicepresidente del Banco Central de Chile entre los años 1993 y 2003, Consultor de organismos internacionales y profesor de economía en varias universidades, incluyendo la Universidad Católica de Chile, Alberto Hurtado y Universidad de Chile. Director de Expansiva, miembro del Consejo Académico de CADAL e integrante del equipo que elabora el programa de gobierno de la candidata a presidente de Chile Michelle Bachelet.
** Además de la colaboración de Jorge Marshall, el libro de CADAL incluye la participación de Ricardo López Murphy, Eugenio Tironi, Cristián Larroulet, Raúl Ferro, Carlos Gervasoni, Pedro Isern Munné, Raúl Sanhueza y Angel Soto, y lleva el prólogo de Mauricio Rojas.