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Prensa / Internet
''Los diarios, unidos, deben pedir a Kirchner una conducta más republicana''
27 de febrero de 2006
Fuente: Río Negro Online (Río Negro, Argentina)

ENTREVISTA: FERNANDO RUIZ

Doctor en Comunicación Pública de la Universidad de Navarra, Fernando Ruiz es el autor de un interesante informe sobre la libertad de prensa en el continente. La investigación –patrocinada por organismos nacionales e internacionales– fue presentada el jueves pasado en la Capital Federal. 
 
Por: CARLOS TORRENGO
Redacción central

Fernando Javier Ruiz-El informe elaborado por usted tiene una atipicidad: no se habla de países sino de zonas de distintos países. ¿Por qué esta metodología?

–Este es el cuarto informe que hacemos sobre el tema en los últimos años y todos tienen esa característica. La explicación está en que hay países que pueden calificar muy bien a la hora de ser analizados desde el respeto a la libertad de prensa, pero cuando uno abre el paquete emerge otra realidad. Nuestro interés está en localizar esa realidad... salimos de la abstracción de hablar de la libertad de prensa en este o aquel país; vamos a buscar lo que suele estar muy escondido, como son las zonas, de México por caso, en que la libertad de prensa es nada más que formal. Como me veo venir la pregunta, le digo que el caso argentino todavía no lo abordamos en términos de zonas, por carencia de una trama mayor de relaciones con organizaciones provinciales que nos ayuden a explorar lo que sucede por ejemplo en Formosa, en materia de libertad de prensa. No digo que no existan esas organizaciones e incluso el diario “Río Negro”, para quienes andamos en estos temas, tiene formidable vigor en materia de denuncias ante presiones para constreñir a la prensa, pero sí digo que el “déficit” de nuestro cuarto informe es la carencia de una madeja más activa de organizaciones que nos ayuden a trabajar el tema por zonas. Somos sinceros: nos falta información.

–¿Conocen el caso de Neuquén en cuanto a cómo maneja el gobierno la publicidad oficial?

–Sí, claro... sabemos incluso lo que le sucede al “Río Negro” por ejercer el derecho a la crítica. El tema de la publicidad oficial tiene aristas muy llamativas.

–¿Por ejemplo?

–Mire, como la publicidad oficial se maneja con criterios definidamente políticos, cuando el Estado neuquino o el que fuere, verdaderamente necesita técnicamente publicitar algo... “Economía informa que a partir de tal fecha... etc., etc.”, en ese momento, al Estado siempre le cuesta ser eficiente en esa tarea.Hay una baja notable en la profesionalidad con que, ante una necesidad técnica de publicidad, reacciona el aparato estatal.

–Pero aún admitiendo que en un informe que usted elaboró no se habla de zonas de Argentina donde la libertad de prensa está bajo presión del poder institucional, ¿cuál es la impresión que tiene usted de la libertad de prensa en Argentina?

–En los próximos informes comenzaremos a trabajar con zonas Amarillas y Azules. Hasta ahora trabajamos con Negras, Rojas y Marrones (ver infograma en estas páginas). Pero para ya tenemos definidos lo que será, en función de nuestros informes, una zona Azul y otra Amarilla. La primera habla de una libertad de prensa terminantemente plena. La segunda –y en principio creemos que ese es el caso de Argentina hoy–, es la zona Amarilla. Es aquella donde el periodismo no se siente conmocionado por presiones del poder en términos como –por caso– lo hace hoy el gobierno de Venezuela, pero igualmente es un periodismo que sobrelleva limitaciones emergentes, por ejemplo, de la falta de actitud republicana del gobierno... censura estructural dosificada... inercia de situaciones que vienen de la historia y generan una pre-agenda grande...

–¿Qué define por pre-agenda grande?

–Son los temas que nunca están en una agenda. Un ejemplo: por razones de generación espontánea, mañana termina la violencia en Colombia. Esto no implica sin embargo que mañana mismo Colombia tenga absoluta libertad de prensa ni que dejen de matar a periodistas. ¿Por qué? Porque hay una inercia...

–Una cultura...

–Una cultura que condicionará por largo tiempo la incorporación a la vida cotidiana de temas que, por la naturaleza del propio proceso histórico anterior, no estaban agendados en el vínculo entre la prensa y la gente. Tiene que pasar mucho tiempo para que desde ambos niveles se llegue el convencimiento de tocar esos temas contenidos en la pre-agenda grande.

–De todas maneras, lo más inquietante en el continente en relación con toda esta materia es esa convicción que tienen algunos gobienos en cuanto a que los medios secuestran la información...

–Bueno, esa es la convicción de Hugo Chávez y creo que Kirchner también comparte esa visión. Ellos piensan que la comunicación más democrática es la que pasa por encima de los medios. Creen que los medios secuestran la información, la privatizan... por eso buscan comunicarse directamente, es decir un sistema que no comunica, en todo caso informa. ¿Por qué no comunica? Porque no hay diálogo... es una comunicación que no se realiza porque la gente no le pregunta nada al presidente.

–¿El hecho de que Kirchner no dé conferencias de prensa se inscribe en ese estilo de comunicarse?

–Sin duda... El presidente esquiva las conferencias de prensa porque éstas dan la posibilidad de profundizar un tema al ser repreguntado, por ejemplo. El queda siempre como dueño de la información y establece las reglas de juego en que quiere difundirla. Así, la calidad de la información que recibe la gente es baja... es la que el gobierno quiere y nada más. Pero claro, en el desarrollo de esa política, Kirchner se beneficia desde el hecho que los medios de difusión argentinos son incapaces de exigir un mejor comportamiento republicano por parte del presidente.

–¿Qué tendrían que hacer?

–Cuando el presidente trata con desdén al periodismo, cuando tiene actitudes de esa naturaleza para este o aquel medio... bueno, los editores de los principales diarios del país junto al resto de la prensa, deberían abroquelarse y reclamar al presidente un comportamiento más republicano para con al prensa. Eso es lo que deberían hacer. No deben buscar el beneficio particular que eventualmente emerge del enojo que el presidente se agarre con este o aquel medio. Hay que construir un escalón de solidaridad de mejor calidad entre los medios.

–¿Qué países del continente están en condiciones de llevarse la cinta azul en materia de respeto a la libertad de prensa?

–Uruguay, en general no aparece con una prensa que esté, al menos en los años de la transición, en situaciones críticas con el poder político... es una prensa bastante alejada de ser blanco de presiones. También está el caso de Chile, que igualmente tiene un Poder Judicial que ejerce cierto grado de censura estructural sobre determinados temas. Pero también está el caso de Costa Rica, un país con legendaria tradición en lo que hace a libertad de prensa.

–Pero con independencia de Cuba, un caso negro, negro en materia de carencia de libertad de prensa, del informe que usted realizó se infiere que Venezuela está ajustando su legislación para operar fuertemente sobre los medios.

–Creemos que sí... En el informe concretamente decimos que si el bloque de acciones judiciales y administrativas con las que el gobierno de Hugo Chávez está acorralando la posibilidad de crítica continua, es posible que se cruce la línea en la que sea ya imposible, por ley, ejercer la libertad de prensa. En ese instante, para el informe que realizamos, Venezuela comenzaría a acompañar a Cuba como una zona Negra. El gobierno tiene cada vez más herramientas legales y administrativas para acusar a un medio de comunicación que le sea hostil. La neutralización de los controles clásicos previstos en una democracia –Poder Judicial y Poder Legislativo– hace difícil la propia defensa del otro gran control clásico en las democracias que es la prensa. En un contexto donde la hegemonía presidencial se extiende a todos los órganos de control , es utópico –como se ha señalado desde distintos planos– creer que pueda existir libertad de expresión y de prensa... Pero en Venezuela también se ha dado un fenómeno particular: el nivel de autocensura que por vía indirecta impone el gobierno de Hugo Chávez ha conllevado a muchos medios a aumentar la críticas al poder. No se han rendido. Otros, en cambio, aceptan reglas de juego y ante las presiones, se autocensuran.

* El informe elaborado por Fernando Ruiz lleva como título “Indicadores de Periodismo y Democracia a Nivel Local en América Latina”. Fue patrocinado por el Centro para la Apertura y Desarrollo de América Latina (CADAL), la Fundación Konrad Adenauer y la Universidad Austral.

Populismo y medios

“Las coincidencias de los populismos en su relación con los medios serían, al menos, las siguientes:


* El periodismo es solamente un arma política. Los neopopulismos analizan los medios de comunicación exclusivamente como un campo de batalla política. La metáfora bélica es la que más usan al definir estrategias de comunicación. Estos gobiernos hablan de ‘batallas de ideas’, ‘ejércitos de periodistas’, ‘combates comunicacionales’, ‘terrorismo mediático’; y en esa red de palabras cargadas de sentido bélico no suele quedar mucho lugar para la libre crítica, expresión de ideas, control de gestión, conversación democrática o la democracia deliberativa.

* El discurso de la libertad de expresión es uno de los engaños del enemigo para preservar el statu quo, en los que a veces quedan enredados algunos “ingenuos bienintencionados”. El nuevo ministro de Comunicación e Información de Venezuela, Yuri Pimentel, dijo en un reciente discurso al entregar equipos a más de cincuenta radios locales que “estos equipos deben ser armas para la formación de la conciencia de nuestra gente y defendernos del ataque mediático.

* Dado que es una batalla política, construyen su ejército mediático. Ese ejército debe estar organizado en una forma centralizada y sostener un discurso homogéneo. El grupo oficial o paraoficial de medios se suele convertir en la principal voz mediática del país, y el sistema mediático privado e independiente del gobierno pierde centralidad. En la medida de los recursos, se fortalecen en todo sentido los medios de comunicación de propiedad estatal. En Venezuela, el ministro de Comunicación e Información está en un proceso de regionalización que le permitirá centralizar el discurso en todo el territorio. La construcción de este ejército mediático también se realiza mediante la captación y clientelización de los pequeños medios locales existentes o promoviendo la creación de otros nuevos. Al entregar esos equipos a los medios locales, el ministro venezolano Pimentel dejó claro que tenían un fin específico: “darles las herramientas a los medios comunitarios para construir sus propias expresiones desde las bases de las organizaciones y, de esta manera, romper con el monopolio en el que sólo los medios comerciales tenían el poder comunicacional”.

* Reflexiones contenidas en el informe elaborado por el entrevistado.