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Prensa / Internet
Informe: los periodistas están cada vez más acosados
12 de marzo de 2006
Fuente: PRNoticias

LATAM (13/02/06) Nuevo Digital publicará mañana la segunda parte de un amplio análisis realizado desde Buenos Aires y México D.F. sobre las condiciones de trabajo de los periodistas latinoamericanos, acosados por las presiones de los neopopulismos en el poder así como por organizaciones armadas de guerrilleros y narcotraficantes.

El ejercicio del periodismo en América Latina se ha convertido en una profesión difícil y de riesgo durante los últimos tiempos a raíz de las restricciones diarias a la libertad de expresión y las maniobras de coerción aplicadas por gobiernos autoritarios y neopopulistas de la región, que se suman a la actividad del narcotráfico y la guerrilla, responsables no sólo de agresiones sino de la muerte de decenas de periodistas en varios países.

Así lo revela un informe del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), que sostiene que la tarea del periodismo en Cuba, Venezuela, Colombia, Argentina, Haití y en varias ciudades de Brasil y México excede el oficio tradicional de investigar, informar y opinar, y se ha constituido en una actividad que pone cada vez más en riesgo la vida de los profesiones del sector y les somete a permanente censura.

La organización destaca que las diferentes expresiones de "neopopulismo latinoamericano" que han surgido en los últimos años "tienen notas comunes en su relación con los medios de comunicación", que impactan profundamente en el normal ejercicio de la actividad de los trabajadores de prensa de la región.

Al respecto, menciona el caso del gobierno venezolano de Hugo Chávez, al que acusa de promover diversas restricciones al libre ejercicio del periodismo. "En Venezuela se sancionó una ley que puede servir para controlar la televisión y se agravó el castigo de cárcel para la difamación", denuncia el trabajo de CADAL.

Además, asegura que el líder venezolano "tiene cada vez más herramientas legales para acosar a un medio de comunicación". "El propio Chávez, en su programa 'Aló Presidente', describió a la oposición como 'un conjunto donde convergen los medios de comunicación golpistas como El Nacional, El Universal, Radio Caracas Televisión y Globovisión. Esa gente, en esencia fascista, no acepta que haya justicia en Venezuela', fueron sus palabras", según menciona el informe.

La organización compara la situación del periodismo en Venezuela con la de Cuba, donde el gobierno de Fidel Castro mantiene los espacios cerrados para la crítica y la libertad de expresión. "Actualmente hay en el país más de veinte periodistas encerrados en la cárcel, con condenas firmes. Algunos optaron por la huelga de hambre para mejorar sus condiciones y su vida se ha puesto en peligro", describe el informe que menciona la polémica Ley 88, herramienta legal utilizada por el régimen castrista para poner en prisión a sus opositores.

Los peligros que representa para la actividad periodística la tendencia neopopulista de algunos gobiernos son palpables, además del caso venezolano, en otros países de la región, como Argentina. "El gobierno del presidente Néstor Kirchner tiene una práctica que a veces es agresiva con respecto al rol de los medios", advierte el estudio y menciona que una encuesta entre periodistas del país, realizada por el Foro del Periodismo Argentino, indicó que la actual administración es vista como la que ha hecho "mayor presión coercitiva oficial hacia el periodismo", desde el retorno de la democracia en 1983.

El informe también pone de manifiesto la preocupación que ha despertado en muchos sectores la llegada del cocalero Evo Morales a la presidencia de Bolivia. Al respecto, importantes organizaciones de prensa del país andino han advertido que el nuevo gobierno del país "podría representar una seria amenaza para la libertad de expresión si se decidiera a seguir los pasos de Fidel Castro y Hugo Chávez, a quienes Morales elogió públicamente".

"Bolivia no tuvo serios problemas hasta ahora, pero algunas expresiones hacen dudar de que el nuevo gobernante tenga una concepción plenamente democrática de los medios de comunicación", indicó la organización encargada del estudio.

Por otra parte, la actividad de la guerrilla y el narcotráfico también impacta sustancialmente en la tarea de buena parte de los periodistas de la región.

En el caso de Colombia, el informe afirma que "tantos años de violencia han hecho una rutina del mecanismo de amenaza", una situación que "agrava la autocensura y hace a los periodistas más dependientes de las fuentes oficiales, que regulan en mayor medida la interpretación y la información sobre los acontecimientos".

Sobre el tema, la principal organización de defensa de los periodistas colombianos ha denunciado que en las zonas de Cúcuta, Barrancabermeja, Arauca y Costa Caribe "hay autocensura generalizada y presión de paramilitares y guerrilleros sobre reporteros y fotógrafos para que reproduzcan su visión del conflicto".

Una situación similar atraviesa México, donde la violencia, en gran medida relacionada con el narcotráfico, se ha agravado para toda la sociedad. Al respecto, Nuevo Digital difundió días atrás una investigación de la Sociedad Interamericana de Prensa que sostiene que las embestidas sufridas por el crimen organizado contra reporteros, directivos y hasta contra empresas completas han sido tan corrosivas en ese país que en algunos lugares ya no se investiga el tema, o se disfraza la información como resultado de la corrupción.

Otra preocupación importante se vincula con la situación de las narcoguerrillas en las ciudades brasileñas de San Pablo y Río de Janeiro. Además, según el informe de CADAL, el estado de Pernambuco, al norte del país, se ha convertido en el último semestre en la zona más riesgosa para la tarea periodística luego del asesinato de tres trabajadores de prensa y las agresiones sufridas por otros dos.

En Haití, en tanto, las dificultades para construir un orden de convivencia mínima ahora se expresa en una oleada de secuestros de cronistas. En diciembre fue secuestrado un periodista, liberado tras el pago de un rescate. No tuvo la misma suerte Jacques Roche, jefe de Cultura del diario Le Matin, que fue secuestrado y apareció asesinado con su cuerpo mutilado, cuatro días después.