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Prensa / Internet
Libertad de prensa en América Latina: Periodistas asesinados, censura gubernamental y todo tipo de restricciones convierten la tarea de informar en una verdadera hazaña
7 de agosto de 2006
Fuente: Nuevo Digital (España)

Muchos creen que se trata de una paranoia de los periodistas, pero la realidad contradice esa percepción a cada instante. El ejercicio de la tarea de informar en América Latina se vuelve cada vez más una actividad muy peligrosa y no sólo para la libertad de expresión sino más bien para quienes ponen en riesgo su propia vida mientras intentan contar lo que ven. En los seis primeros meses de 2006, una decena de periodistas de la región fueron asesinados mientras realizaban investigaciones o pretendían ejercer libremente su tarea mientras otros tantos salvaron su vida prácticamente de milagro.

Los datos son parte del informe de Indicadores de Periodismo y Democracia a nivel regional realizado por la organización CADAL, un trabajo que divide a Latinoamérica en diversas zonas de acuerdo a los diferentes inconvenientes que presenta en cada lugar el desempeño de la actividad periodística. Allí Cuba, México, Colombia y algunas ciudades de Brasil son sindicados como los lugares en que se ha agudizado el problema de la libertad de prensa debido, principalmente, a la inseguridad e incertidumbre para escribir lo que es necesario decir.

Costa Rica y, en menor medida, Chile y Uruguay, aparecen cómo los únicos estados latinoamericanos en los que ser periodista no representa un gran problema porque las mismas autoridades se encargan de favorecer la labor de la prensa y garantizar su libre desarrollo profesional. En cambio, el informe advierte que, desde la llegada de Hugo Chávez al gobierno venezolano, se han fijado medidas restrictivas que atentan contra la libertad de expresión, situación que ha derivado en una sensación de permanente conmoción entre los medios de comunicación de capital privado.

También se advierte de una política similar en Argentina a partir de la llegada del gobierno de Néstor Kirchner, aunque en este caso el informe menciona que se lleva a cabo a partir de mecanismos indirectos, como la implementación de un "sistema de premios y castigos" en la distribución de la publicidad oficial o la presión abierta sobre la empresas periodísticas por parte de las autoridades judiciales o los organismos impositivos del país.

"Editar prensa en Argentina es estar expuestos a reglamentos expoliativos, excesos sindicales, cambio de reglas y jueces que castigan a la empresas. Todo junto a un estado asociado a determinados diarios en la industria del papel, que favorece a sus amigos en el costo del insumo básico, y que convierte en una verdadera hazaña el ejercicio de la libertad de expresión en el país", criticó en un editorial de esta semana el diario local Ambito Financiero.

No obstante, el trabajo hace especial hincapié en los problemas más acuciantes que enfrentan los periodistas en otros países del continente. Al respecto, se menciona que Cuba continúa siendo el único estado regional donde directamente se prohíbe el ejercicio de la libertad de prensa. "El gobierno de Fidel Castro acosa a aquellos que intentan expresarse críticamente y así el periodismo que no está dirigido por el régimen es considerado una actividad subversiva a la que le cae todo el peso represivo del Estado", sostiene la investigación que revela que en la actualidad hay 24 periodistas en prisión con condenas de 20 a 30 años por ser "disidentes".

En México la situación más complicada se observa en las zonas fronterizas con Estados Unidos, donde operan importantes organizaciones vinculadas al narcotráfico que manipulan los contenios de los medios de comunicación locales. "La batalla entre los carteles de la droga de los últimos años conmociona al periodismo, ya que los narcotraficantes intentan cambiar las prácticas periodísticas, como no publicar asuntos personales o familiares, escribir la verdad y no golpear a un solo grupo", describe el informe, que denuncia los asesinatos de periodistas y fotógrafos ocurridos recientemente en Baja California, Sonora, Chihuahua, Michoacán y Oaxaca.

Un escenario similar enfrentan los periodistas en Colombia, donde tras las elecciones presidenciales del marzo pasado en las que Alvaro Uribe obtuvo su reelección en la presidencia del país, se agudizaron las amenazas contra medios y comunicadores de parte de sectores del paramilitarismo y el narcotráfico que operan en las regiones de Santander, Huila, Valle de Cauca, Arauca y Córdoba. En ese distrito, un periodista fue asesinado por un grupo de paramilitares molesto con sus investigaciones.

La investigación alerta también que el accionar de las bandas de narcotraficantes en algunas ciudades de Brasil también se ha tornado un verdadero problema para la prensa. De hecho durante los ataques narcos que tuvieron lugar en Sao Paulo en mayo y julio pasado, dos medios fueron incendiados y otro sufrió severos daños como consecuencia de una bomba colocada en su interior.