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Prensa / Internet
Eran mucho más que dos
7 de agosto de 2006
Fuente: Noticias & Protagonistas (Mar del Plata)

Las aparentemente antagónicas ideologías de Cuba y de la Argentina del ‘76, no lo eran tanto. Un estudio dado a conocer recientemente revela una relación comentada mas nunca comprobada. Una “amistad” donde los intereses particulares superan, y por mucho, los discursos y las ideologías.
El Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina, CADAL, afrontó una tarea investigativa sin precedentes para echar luz sobre uno de esos rumores que rondan en las conversaciones particulares pero que no necesariamente reciben atención académica o mediática; en este caso, la versión por lo bajo era que el régimen liderado por Fidel Castro mantenía una relación con las Juntas militares que timonearon el último y más sangriento Gobierno de facto que tuvo nuestro país.
La figura de Fidel Castro no admite términos medios en la Argentina. Su magnetismo/desprecio es tan llamativo que es casi comparable al fenómeno Maradona. En general, aquellos que se identifican con la figura de Castro suelen orientar su pensamiento político a la izquierda, y rechazan a los Gobiernos militares ultraderechistas pro norteamericanos que supieron tomar el poder en la Argentina, con un especial desdén hacia la última dictadura militar. Pero hete aquí que estas supuestamente antagónicas figuras resultaron ser aliados incondicionales en el plano internacional. Y en un tema tan sensible como los Derechos Humanos.
Quien nos adentrará en esta investigación es Gabriel Salvia, presidente de CADAL, la ONG que encargó este informe a Kezia Mckeague (ver aparte).
 
N&P: - ¿Cuál fue el objetivo de este trabajo?
G.S.: - Lo que intentamos fue documentar lo que se comentaba, que a uno le parecía muy grave y contradictorio, en especial porque quienes en la Argentina trabajan por la memoria y contra la impunidad, quienes fueron víctimas de la violación a los Derechos Humanos y sus familiares, son partidarios de la dictadura de Fidel Castro. Hoy, las víctimas apoyan a quienes fueron cómplices de sus verdugos. El nudo del trabajo apunta a lo acontecido en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Contrario a lo que ocurrió con Chile, la Argentina nunca fue condenada. Mientras que la administración de Jimmy Carter lo promovía, Cuba colaboraba para evitarlo.
 
N&P: - ¿Esto está probado?
G.S.: - Mckeague logra el testimonio más importante, que es el del embajador argentino de ese período en Ginebra, Gabriel Martínez, quien habla de su contraparte cubana como su amigo Carlos Lechuga Hevía, y de cómo su misión era lograr que la Argentina no fuera condenada. A través de Cuba, los países de Europa del Este, la Unión Soviética, todo lo que es "No Alineados", se bloquea la condena a la dictadura militar argentina y es por eso que ésta nunca fue sancionada en la vieja Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
 
N&P: - ¿Se limitan a lo ocurrido en Ginebra, o hay más?
G.S.: - Van surgiendo cada vez más cosas. Hay un famoso banco que siempre estuvo ligado al Partido Comunista que es precisamente el que canalizaba la venta de los granos a la ex Unión Soviética, de la que la Argentina era un socio comercial muy importante como principal exportador de granos. Un sector vinculado a Martínez de Hoz.

Verdad / Consecuencia

N&P: - ¿Qué repercusión han tenido?
G.S.: - Uno se siente muy conforme porque no encuentra a nadie que asegure que "lo que dicen es mentira". Hasta ahora no ha habido ninguna voz, todo lo contrario, hay intención clara de acallarlo. Hicimos un pedido en su momento a la Cancillería, y nos contestó oficialmente un año después. Fue muy gracioso, porque cuando finalmente nos responden la carta oficial en la que pedimos hacer esta investigación, y a pesar de que su archivo no es muy ordenado, Cancillería nos contesta que no hay nada que diga que es verdad el supuesto que estábamos planteando y que, aparte de eso, hay información secreta que no se puede dar a conocer.
Lo cierto es que se encontraron los documentos y muchos coinciden en el buen tratamiento, la buena relación, la cordialidad que había cuando se hacían misiones diplomáticas a Cuba.
Por otra parte, se contó con el testimonio casi irrebatible de Gabriel Martínez, embajador de la dictadura argentina en Ginebra, quien fue la persona que tuvo a su cargo la tarea diplomática de evitar la condena.
Lo que llama la atención es que un país que sufrió la violación de los Derechos Humanos sea tan poco solidario con quienes sufren la violación a los Derechos Humanos en Cuba.
 
N&P: - ¿Aumenta o disminuye la simpatía hacia Castro en la región?
G.S.: - Estuve en Montevideo con un diputado del Frente Amplio, partido que en general se identifica con la revolución cubana, que había estado en La Habana y volvió muy desilusionado con el hostigamiento que hay hacia la gente, con el estado del país.
Lo que noto es que la Argentina es un país muy ingrato con quienes lo único que quieren es tener los mismos derechos que nosotros, que haya partidos, prensa libre, que haya ONGs como la nuestra. Siempre digo que el único país donde no podemos estar es en Cuba, porque principios nuestros, como fortalecer la democracia, están prohibidos. Hay gente que va presa 25 años por tener ejemplares de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. A un reportero gráfico lo condenaron a 27 años de prisión porque el régimen dice que las fotos que saca tergiversan la realidad del país. Eso es desaparecerlo en vida.
 
Lo que la izquierda prefiere ignorar
 
Este trabajo fue encargado a Kezia Mckeague, politóloga norteamericana e investigadora asociada del CADAL, quien describe que la última dictadura miliar argentina y el gobierno de Fidel Castro “se llevaron muy bien en el sensible plano de los derechos humanos”.
Para las Juntas era menester evitar la condena internacional tras la violenta represión del ’76. La ayuda de Rusia no era suficiente, por lo que Cuba actuó de interlocutor frente a los No Alineados y socialistas.
¿Por qué un régimen comunista apoyó a una junta militar fervientemente anticomunista? – se pregunta Mckeague-. La explicación obvia es que ambos gobiernos violaban los derechos humanos y, por ende, buscaban protegerse de las críticas y resistir cualquier mecanismo de la ONU. La ideología anticomunista quedó de lado a la hora de perseguir al Partido Comunista local, que no fue proscrito. El Gobierno militar argentino evitaba, por su lado, la condena internacional.

http://www.noticiasyprotagonistas.com/es/462/actualidad/1147/