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Prensa / Diarios
Cuba, los No Alineados y la dictadura militar argentina
17 de septiembre de 2006
Fuente: Diario Perfil (Buenos Aires, Argentina)

Por Gabriel C. Salvia*

La realización de la Cumbre de países No Alineados (NOAL), celebrada esta semana en La Habana, trae al recuerdo que, mientras en Argentina se perseguía, detenía y asesinaba a personas por motivos políticos, el régimen cubano invitó a Jorge Rafael Videla a participar de la sexta Cumbre de países No Alineados en 1979, que también se llevó a cabo en La Habana y a la que finalmente asistió en representación del dictador argentino el comodoro Carlos Cavándoli.

Es que, a pesar de su oposición ideológica a los objetivos de los No Alineados, la junta militar argentina se había mantenido en el NOAL para obtener el respaldo de un grupo numéricamente importante en cuestiones como su resistencia a las investigaciones internacionales de sus violaciones a los derechos humanos y el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas.

Y efectivamente, el pragmatismo de la diplomacia del Proceso fue recompensado en 1979, como lo prueba un cable de la época que la investigadora Kezia McKeague encontró en el archivo de la Cancillería de Argentina: "La evolución de la participación argentina en el Movimiento demuestra que ha sido consecuencia de una actividad diplomática positiva y fértil como la República pudo lograr los apoyos necesarios para un tratamiento decoroso del caso argentino en la Comisión de Derechos Humanos, como consecuencia de la decidida actuación en su favor de los miembros No Alineados de esa Comisión".

Sin embargo, parece escapar a la memoria de muchos el hecho de que el régimen cubano de Fidel Castro fue un actor decisivo para bloquear la condena a la dictadura militar argentina en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, para lo cual operó junto a los países del Movimiento de No Alineados.

Ante esta realidad, surgen las siguientes preguntas: ¿Por qué el gobierno de Néstor Kirchner no le exige explicaciones públicas a Fidel Castro por su complicidad en bloquear las investigaciones en Ginebra sobre la dictadura militar? ¿Por qué no hacen lo propio las organizaciones no gubernamentales que se dedican en Argentina a la lucha contra la impunidad? Creo que la falta de respuesta a estos interrogantes pone en duda, en todos los casos, la honesta defensa de los derechos humanos.

*Presidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).
Fuente: Diario Perfil (Buenos Aires)