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Prensa / Internet
El martirio que sufren los presos políticos en Cuba
17 de noviembre de 2006
Fuente: Infobae.com (Buenos Aires, Argentina)

Por Andrea Sambuccetti

Un libro reveló que los alojan en precarias celdas con delincuentes comunes y que los maltratan solo por pensar distinto. Infobae.com habló con la esposa de uno de ellos y con la autora de la obra

De aquella "Primavera Negra" cubana de marzo de 2003 en la quedaron detenidos 75 hombres, la mayoría profesionales médicos, periodistas, militantes, defensores de los derechos humanos, pensadores y bibliotecarios, por ser "disidentes" del régimen castrista, poco cambió.
 
Con apenas 14 liberados, 61 permanecen cumpliendo condenas de entre 6 y 20 años de prisión y ya son 300 los encerrados "políticos" en toda la isla con delincuentes comunes; entre ellos asesinos, ladrones y violadores y padeciendo todo tipo de malos tratos.
 
Pero lo que sí se produjo en tres años y medio fue un nuevo movimiento integrado por las esposas de estos encarcelados por "pensar distinto", quienes cobraron notoriedad por su peculiar forma de protesta: marchar vestidas de blanco cada domingo a la Iglesia de Santa Rita, en La Habana.
 
Conocidas como las "Damas de Blanco", estas mujeres se a nimaron a revelar al mundo el sufrimiento de sus maridos y familias en un libro, que escribió la periodista chilena del Diario El Mercurio, Erika Luters Gamboa y que publicó el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal) y la Fundación Konrad Adenauer Stiffung.

Al libro, "preferimos hacerlo por teléfono por cómo está la situación allá", contó Luters Gamboa desde Chile a Infobae.com quien tardó 6 meses en lograr todas las entrevistas ya que muchas de las casas de estas mujeres están controladas y otras, en el interior, directamente no tienen teléfono.
 
Sobre si tuvieron miedo a represalias oficiales por sus relatos, la periodista indicó que "no, al contrario, ya que más de lo que ellas sufren no les va a pasar y por eso están dispuestas a hablar, tienen la necesidad de hacerlo más que temor".
 
"Me impactó mucho que después de visitas conyugales, a los presos se les comentaban 'detalles', esto es una cosa muy inhumana. También el hecho de que no se sepa qué explicarle a los niños de porqué sus padres están detenidos, que los tengan en celdas sin luz, con presos comunes ", dijo.
 
Bajó 39 kilos por estar preso , la historia de Yamilé Yáñez Labrada, abogada de 37 años, es sin duda una de las más trágicas.
 
Su marido, el médico cirujano Luis García Paneque ingresó a la cárcel durante la "Primavera Negra" porque denunciaba lo que sucedía en la isla. Pero lo más tremendo del caso es que este hombre de 40 años tenía contextura normal y era sano antes de ingresar al sistema penitenciario de Cuba: pesaba 86 kilos y hoy sólo 47.
 
Desde Cuba, Yáñez Labrada conversó con Infobae.com y reveló que "su marido está estable y que ahora tiene una dieta basada en arroz y carne magra" y que esta enfermedad que es de mala absorción intestinal, la adquirió durante su reclusión y que sólo puede tratarse en un ambiente de bajo stress.
 
"En casi 4 años, mi esposo estuvo en 8 prisiones distintas, algunas a 700 kilómetros de distancia. Al principio fue a celdas de aislamiento, pequeñas, sin luz, tapiadas. Ahora está en una celda para 18 y son 13, po r tanto no está en condiciones de hacinamiento total", dijo.!

Yáñez Labrada, madre de 4 niños, contó que "antes la comida era terrible, en malas condiciones" y que "ahora puedo verlo cada 45 días, cuando al principio era cada 3 meses ".
 
"Estamos esperando a ver qué sucede que pueda cambiar esta situación, por su estado de salud", dijo y agregó consultada acerca de cómo es la convivencia en las cárceles con presos comunes que "es bien difícil".
 
Otras historias y penurias Del libro se desprenden relatos de estas Damas de Blanco, que se convierten en "denuncias vivas" de la violación de los derechos humanos operante en Cuba, en relación no sólo con los presos que cometieron delitos sino con los "de conciencia", que cometieron el "delito" de pensar o manifestarse de forma diferente al statu quo imperante en Cuba. Algunos de ellos son:

* Isel de las Mercedes Acosta Obregón, bibliotecaria independiente igual que su marido, Blas Giraldo Reyes, quien fue condenad o a 25 años por su actividad laboral, confesó la cruda situación penitenciaria.
 
Los primeros 17 meses su esposo los pasó en una celda completamente tapiada. "De cama tenía una pequeña meseta empotrada en la pared donde no podía acostarse porque se caía, así pasó todo el tiempo, durmiendo en el piso, tomando agua contaminada del turco que estaba cerca de su cama (…) él no sabía cuando era de noche y cuándo de día ".
 
* Gisela Delgado, la esposa de Héctor Palacios de 64 años, psicólogo y sociólogo, contó que a su esposo lo condenaron a 25 años de prisión por ser el director de un centro de estudios sociales.
 
"Está enfermo debido al tratamiento inhumano que se le ha dado en prisión. Tiene un trastorno circulatorio severo, una insuficiencia venosa a nivel periférico y profundo, una cardiopatía e hipertensión (…) Se le ha desarrollado una artrosis degenerativa generalizada, muy común en la población penal por la hume dad de las prisiones", contó.
 
* Luisa Leveque, esposa de Alexis Rodríguez, quien era Coordinador del Movimiento Cristiano de Liberación Oswaldo Payá, condenado a 15 años de prisión denunció que lo peor que tiene que soportar su marido son las condicione higiénicas.
 
" Les están dando unas comidas que están podridas. El último día me llamó y me contó que le están dando una pasta de harina que tiene una peste", destacó.
 
* Elsa González Padrón, historiadora de 46 años, aportó uno de los relatos más duros. Su marido, Víctor Rolando Arroyos Carmona fue condenado a 26 años de prisión. Contó que en una de las visitas conyugales "me exigieron que me desnudara, que me pusiera de cuclillas para poder tener la visita. Un momento muy difícil, yo soy católica y fue una experiencia terrible. Eso fue en Guantánamo, y de allí todas aprendimos lo que era esa situación y nos fuimos comunicando para hacerle frente".
 
Luego de la visita, la requisaron nuevamente . Y al tiempo, se enteró que " una autoridad del penal, le habló a mi esposo de cosas íntimas de nuestra visita conyugal que demostraban que nos habían estado observando".
 
El trabajo de Luters Gamboa, incluye muchas historias más. Lamentablemente, todas trágicas. El denominador común: esposos presos cientos de kilómetros alejados de sus casas, con posibilidad de verlos cada varios meses, y sin tener los recursos para emprender, ni siquiera el viaje.

Fuente: Infobae.com