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Prensa / Diarios
Raúl Castro se impone con fuerza y severidad militar
31 de julio de 2007
El hermano de Fidel mantiene el férreo control de la isla, derribando las esperanzas de cualquier transición.
Fuente: El Mercurio (Chile)

ERIKA LÜTERS GAMBOA

Hace un año, una proclama leída por televisión a los cubanos anunciaba que Raúl Castro pasaba desde ese momento a reemplazar de manera provisional en el poder a su hermano Fidel, gravemente enfermo.

La noticia ilusionó a algunos cubanos que pensaron en una posibilidad de cambio. Se decía que Raúl era más flexible que Fidel y que promovería ciertas reformas, especialmente económicas. Pero tal esperanza se diluyó. Raúl ha demostrado que luego de ser por 47 años el número dos del régimen, es también el mejor guardián del modelo impuesto por su hermano.

Raúl dirige las FF.AA. desde 1959 y desde ahí también ha sido un verdadero fiscalizador del Partido Comunista cubano. Allí radica la fuerza de "El Dos" o "El Chino", como le dicen en la isla.

Carente del carisma de su hermano, Raúl, general del ejército cubano, basa toda su forma de gobernar en la disciplina militar.

"En el caso de Cuba no es necesario el carisma para gobernar, lo que es necesario es la disciplina, el control policial, el control del aparato del partido", indica Jaime Suchlicki, profesor de la Universidad de Miami.

Como el ministro de Defensa más antiguo del mundo, el pilar de la gestión de Raúl Castro está en su experiencia castrense.

"Él dirige las FF.AA., la institución más poderosa de Cuba, incluso más que el PC o cualquier otra. Tiene reputación de ser muy severo, de ser una persona feroz para imponer sus reglas, por eso no sorprende que nada haya ocurrido", asegura Ian Vásquez, del Cato Institute.

Aunque hay pocos cambios reales desde el año pasado, y si Fidel Castro, como dijo Raúl, "ha estado detrás de cada decisión cardinal, aún en los momentos más graves de su enfermedad", sí hay estilos distintos en la forma de gobernar. Raúl evita los discursos maratónicos y las apariciones en la prensa oficial. Los grandes mitines masivos, que implican un alto costo en movilización de masas, se redujeron.

"Es un buen administrador de la dictadura. El principal organizador de este régimen es Raúl Castro, cuyo poder descansa en las FF.AA., por lo que se ha transformado de una dictadura de un ícono que era Fidel a una dictadura de tipo más tradicional-militar, pero de corte totalitario", señala desde Miami Javier de Céspedes, presidente del Directorio Democrático Cubano.

Se dice que Raúl comparte, o al menos analiza en conjunto, las grandes decisiones con algunos miembros del círculo de hierro del castrismo.

"No es como Fidel, que no discute con nadie y hacía lo que quería. Es más colegiado. Pero esto no quiere decir que Raúl sea un demócrata, un liberal, nada de eso", afirma Suchlicki.

Los analistas coinciden en que si alguna vez el gobierno impulsa reformas en Cuba, éstas serán sólo de tipo económico y se implementarán una vez que Fidel muera.

El futuro del pueblo cubano es incierto. "Se ha creado la peor de las situaciones: se adormeció la presión internacional; en Cuba se mantiene todo igual, y si únicamente se esperan cambios tras la muerte de Fidel, esto puede seguir así por varios años más, ante la sumisión de los jerarcas del régimen y la indiferencia internacional", señala el analista argentino Gabriel Salvia, director del Centro para la Apertura y el Desarrollo para América Latina (CADAL).

MENSAJE

EN UN homenaje al mártir Frank País, Raúl Castro dijo ayer que la revolución "será eterna" porque "se sustenta en la unidad del pueblo".

"Ha conservado sumisamente la línea que caracteriza a la dictadura burocrático-represiva cubana".
GABRIEL SALVIA
Analista político