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Prensa / Diarios
''Los medios deben reflexionar sobre su rol en las democracias''
3 de septiembre de 2007
Fuente: El Tiempo (Venezuela)

La extrema polarización política, el creciente empeño oficial por controlar la información independiente, el activismo partidista de empresas comunicacionales y la falta de profesionalización del periodismo son algunos de los males que aquejan la salud de la libertad de expresión en Venezuela. Ése es el diagnóstico del directivo del Comité de Protección para Periodistas en América Latina, quien prescribe subir las dosis de objetividad.

MONTEVIDEO.- “El gobierno venezolano miente sobre el caso Rctv”, sentencia sin recelo alguno el coordinador del programa de las Américas del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), Carlos Lauría, para quien, evidentemente, “la libertad de expresión no es un enunciado, ni una cuestión retórica, hay que practicarla”.

Apenado y presuroso, Lauría se sienta a la mesa. “Disculpá”, dice con marcado acento argentino, excusándose con El Tiempo por la demora. Su agenda en Montevideo, Uruguay, ha sido intensa. En menos de 24 horas ha ofrecido una ponencia y un puñado de entrevistas. Esto a propósito de su participación en el seminario “Periodismo y Democracia”, organizado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal), el pasado 17 de agosto.

Presto a conversar sobre la situación de la libertad de expresión en Venezuela, Lauría hace la salvedad de que lo que ocurre en el país es totalmente diferente a la situación que vive el resto de latinoamérica, por lo que se ha convertido en prioridad para el CPJ.

“Más allá de la postura de izquierda o derecha, el común denominador en América Latina es la intolerancia a la crítica por parte de los gobiernos”, mientras que en Venezuela, “hay un intento creciente de limitar y restringir la cobertura periodística: medidas legales implementadas, juicios por difamación, dificultades para el acceso a las fuentes oficiales..., que con el correr de los años se ha acentuado”.

Persecución política
-Luego de la visita del CPJ a Venezuela, a propósito del anuncio del presidente de la República, Hugo Chávez, de no renovar la concesión de Rctv, ¿qué concluyeron?
-Después de ir a Venezuela con el Ipys (Instituto Prensa y Sociedad) a principios de año y hacer seguimiento al caso, publicamos un informe, “Estática en Venezuela” ( www.cpj.org ), el cual concluye que el gobierno ha tomado una decisión arbitraria, que no se basó en ningún proceso de revisión transparente para tomar la decisión, y que estuvo motivada por cuestiones políticas para sacar del aire al principal canal crítico. Tomaron una decisión política y después quisieron cubrirla con un barniz, pero muy, muy delgado de legalidad, que no alcanza para tapar que es una decisión arbitraria.

-Considerando el reciente anuncio del gobierno, de obligar a los canales de cable a cumplir con las leyes de medios abiertos, luego del regreso de Rctv por cable, ¿podría decirse que existe una persecución política contra este canal?
-Yo creo que hay un intento del gobierno por acallar definitivamente a Rctv. Se trata claramente de una discriminación contra una voz crítica que salió por cable. El gobierno quiere controlar el flujo informativo, quiere dominar la información que se emite en Venezuela.

-Considerando que el CPJ trabaja activamente por la libertad de prensa, expresión e información en la región, ¿qué acciones están previstas en el caso de Venezuela?
-Seguiremos monitoreando las condiciones de la libertad de expresión en Venezuela y denunciando los abusos que se cometan en la medida en que estos ocurran. No descartamos la posibilidad de volver a Venezuela, recurrir a la Relatoría de Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA), actuar con otros entes internacionales, llamar la atención de la comunidad internacional sobre este tema y movilizar la solidaridad de los periodistas de Latinoamérica.

Vulnerabilidad
-Durante su ponencia mencionó que existen tres factores que debilitan a los medios y los hacen vulnerables a las descalificaciones del gobierno: falta de ética, deficiencias en la formación periodística y la concentración de medios.
-Sí, las faltas éticas que han cometido algunos dueños de medios, como en Venezuela, en abril de 2002. Ese tipo de involucramiento en la arena partidaria, convirtiéndose en oposición, obviamente deja en un perfil vulnerable a los medios. Obviar la neutralidad, el profesionalismo, la objetividad... para abanderarse en la oposición política no es el rol del periodismo. Esto ha dejado a los medios más proclives a ser criticados, y que, además, el gobierno cuando critique tenga apoyo en muchos sectores. Esto, sumado a la baja calidad en la información, a la falta de un periodismo investigativo que permita sacar a relucir este tipo de actitudes, ha llevado a que la tarea de estos líderes sea facilitada. Esto igualmente no justifica el gobierno actúe de la manera que lo hace, pero debería generar una reflexión. Creo que los medios deben reflexionar sobre su rol y papel en las sociedades democráticas.

-Pero la baja calidad del periodismo a veces es consecuencia del cierre de las fuentes oficiales.
-En algunos casos sí, pero en otros es parte de la responsabilidad de los periodistas y editores. También tiene que ver con la preparación, con la ausencia de una capacitación adecuada y suficiente.

-¿Y la concentración de los medios?
- La concentración de los medios en pocas manos hace que la sociedad tenga menos opciones y eso de alguna manera socava la diversidad y la pluralidad informativa.

-Entonces se justificaría la no renovación de la concesión de Rctv. El argumento del gobierno fue precisamente la democratización del espectro radioeléctrico.
-Es que no están diciendo la verdad cuando hablan. Chávez obvia que la inversión que ha hecho el gobierno en materia de comunicación estatal ha invertido los roles. No sé cuál es el porcentaje de concentración de propiedad, pero si bien los privados siguen teniendo medios a su alcance, uno de los principales ha salido del aire y otros, por una cuestión de supervivencia, se han ido domesticando. Chávez ha aplicado una combinación de estrategias: invertir en los medios del Estado y coartar a los privados, cerrando y dominando. Eso nos lo dijo el ministro (de Comunicación e Información) (William) Lara, ‘Venevisión entendió lo que estaba pasado'. ¿Qué entendió? Nos dejó entrever que Venevisión se había plegado a la línea del gobierno. La concentración no es buena, pero de ninguno de los dos lados. Chávez está tratando de cambiar una concentración privada por una estatal.

-¿Cuál sería el ideal de medios en manos del Estado?
-Eso es muy difícil de determinar. Lo que creo es que el Estado debe garantizar que los medios públicos sirvan a los intereses de la sociedad, y creo que eso no ocurre en Venezuela, pues velan por los intereses del gobierno.

-En este contexto, ¿qué papel juegan los ciudadanos?
-Los ciudadanos deben mirar con ojo crítico, mirar exhaustivamente lo que se publica en los medios, para poder sacar sus propias conclusiones, y, finalmente, determinar si lo que están haciendo los medios está reflejando de la mejor manera posible la realidad, aunque esto es complicado en el contexto de polarización de Venezuela. Por más que los medios cambien, las dos vertientes van a seguir descreyendo la una de la otra.

-Cierto. Por más esfuerzo que hagan los medios, siguen cargando la cruz del silencio informativo de abril de 2002.
-Yo creo que se ha producido un cambio. Chávez sigue hablando de los medios golpistas, pero creo que los medios han producido un cambio desde 2002. Han aprendido su lección. Han sido premiados trabajos periodísticos de investigación, hay columnas para todos los gustos.

-Pero entonces, ¿qué pasa? Si los medios han cambiado, ¿por qué la gente sigue desconfiando?
- La situación está muy dividida en Venezuela. Las heridas para el sistema son muy, pero muy profundas, y puede tardar muchos años en cicatrizar. Es muy dañino para el país el acentuar tanto las diferencias. Con esto, el único beneficiado es Chávez.

-¿Y qué puede hacer la prensa?
-La prensa tiene que tratar de hacer su mejor trabajo, con objetividad, con profesionalismo... buscando investigar, fiscalizar la función del gobierno, poniendo la lupa sobre la corrupción, denunciando lo que está mal, pero también elogiando lo que se hace bien. Creo que con esto se demostraría que no hay parcialidad, no hay sesgo, no hay una actitud opositora por el simple hecho de que el gobierno que está en el poder no sea del gusto del medio.

Pronóstico
Camino sin retorno
Para Carlos Lauría, muchas cosas en Venezuela están llegando a un punto de inflexión, entre ellas la polarización política. “Todavía hay libertad para expresar alguna crítica en algunos medios, pero el gobierno se está mostrando cada vez más intolerante, está mostrando cada vez más reacción contra la crítica y el disenso, y esto es un camino sin retorno”.

Destacó que si el gobierno continúa en su afán por intentar silenciar toda voz crítica, “entonces se va a ir camino a una sociedad cada vez menos democrática, a un autoritarismo cada vez más marcado, y creo que esa no fue la opción por la que votaron los venezolanos. Ellos votaron por mantener un sistema democrático, donde haya libertad, posibilidad de disenso, emitir posiciones distintas. Entonces, está tomando un camino que va contra la voluntad de los que lo eligieron. Eso es de una gravedad muy grande”.

Durante su ponencia en el seminario “Periodismo y Democracia”, Lauría hizo breves comentarios sobre el “periodismo revolucionario”, el cual tiene como propósito acentuar las divisiones sociales, políticas, económicas y culturales entre los ciudadanos. “Este tipo de periodismo, que remarca las diferencias, beneficia a los líderes a atornillarse en el poder”. Comentó que el ejercicio del periodismo en Venezuela atraviesa una situación preocupante, “en términos reales”.

De perfil
La carrera periodística de Carlos Lauría comenzó en Argentina, su país natal, como redactor externo del periódico local Diario La Unión, donde luego fue promovido al cargo de editor general. Este egresado de la Universidad Católica Argentina comenzó a trabajar en 1991 para la versión sureña de la revista Playboy, de la cual también llegó a ser editor general. En 1994 se asentó en Nueva York como jefe de la corresponsalía para Estados Unidos de la revista Editorial Perfil, la de mayor circulación en Argentina. En esta posicion escribió y editó cientos de historias publicadas en la mencionada revista y en otras del mismo grupo editorial.

Lauría ha sido invitado a diversos lugares del mundo a exponer la situación actual de su país. Él también ha compartido, en diversos encuentros, los descubrimientos sobre el asesinato, en 1997, del fotógrafo José Luis Cabezas, quien trabajó para Noticias y Foro de la Libertad.