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Prensa / Diarios
Guinea Ecuatorial es como Cuba
18 de febrero de 2008
Fuente: Diario Perfil (Buenos Aires, Argentina)

Por Gabriel C. Salvia

Diario Perfil, domingo 17 de febrero de 2008.

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió en visita oficial "organizada con todos los honores" al presidente de Guinea Ecuatorial, el dictador Teodoro Obiang Nguema Mbasogo. Este hecho, que inicialmente estaría mostrando -una vez más- las profundas contradicciones en la declamada defensa de los Derechos Humanos que se viene haciendo desde el gobierno anterior, tuvo un giro alentador por parte de la presidenta argentina al criticar públicamente al dictador africano en el acto celebrado en la Casa Rosada.

El gesto de la Presidenta llevó a la práctica lo que alguna vez señaló Héctor Timerman: "Como en toda situación donde hay gente perseguida y donde hay una sociedad que no tiene acceso a las libertades individuales, la obligación que tiene toda persona de bien y toda persona pensante es denunciarlo, es decir, no ser cómplice del silencio que buscan las dictaduras y buscar formas de alertar al mundo sobre lo que está sucediendo en esos países dictatoriales".

Pero la verdadera prueba para una política exterior comprometida con los derechos humanos, que implica condenar a todas las dictaduras, llegará en la ocasión en que tenga que enfrentarse con dictadores de mayor peso político o económico internacional, como los de Cuba y China.

Es que como denuncian las más prestigiosas organizaciones internacionales de Derechos Humanos, el gobierno de Guinea Ecuatorial se dedica activamente a perseguir a la oposición, de modo de garantizar su estadía en el poder. Cada año ocurren allí docenas de arrestos y "juicios" de opositores por razones arbitrarias. En ese país, tampoco existen organizaciones de la sociedad civil, así como libertad de asociación, que requiere permisos para reuniones de más de diez personas, y no está permitido a sus ciudadanos salir del país. ¿Cuál es la diferencia con Cuba? Para un honesto defensor de los derechos humanos, ninguna.

Por eso, cuando a Cristina le toque enfrentar a Fidel o Raúl Castro, se sabrá si verdaderamente está comprometida o no con la promoción internacional de los derechos humanos.

Gabriel C. Salvia es Presidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL).