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Prensa / Diarios
«Fidel dejó el poder formal, no el real»
24 de febrero de 2008
Gabriel Salvia, periodista y presidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo en América Latina (Cadal) y gran conocedor del caso cubano, se muestra escéptico sobre una posible transición hacia la democracia en la isla: “Hay que ser cauto, esperemos a ver qué pasa el domingo y si dan una señal”, de apertura. Salvia advierte que “Fidel deje de tener un cargo formal no significa que deje el poder real”, y recuerda que se habla “de una dictadura que tiene medio siglo y se adapta bien a los tiempos y manipula bien a la opinión pública internacional”.
Fuente: La Capital (Rosario, Argentina)

Por Pablo Díaz de Brito

Gabriel Salvia, periodista y presidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo en América Latina (Cadal) y gran conocedor del caso cubano, se muestra escéptico sobre una posible transición hacia la democracia en la isla: "Hay que ser cauto, esperemos a ver qué pasa el domingo y si dan una señal", de apertura. Salvia advierte que "Fidel deje de tener un cargo formal no significa que deje el poder real", y recuerda que se habla "de una dictadura que tiene medio siglo y se adapta bien a los tiempos y manipula bien a la opinión pública internacional".

En cuanto a la transición, en sí misma "es muy simple: se dan pasos de apertura económica y política. Un paso es la liberación de los ciudadanos que están presos por delitos que en los demás países son derechos; otro, que legalicen a los medios alternativos y a las organizaciones de la sociedad civil", enumera.

Salvia apunta un caso testigo para la Argentina, que en la era Kirchner ha hecho de los derechos humanos una bandera: el caso de la doctora Hilda Molina. "Apenas asuma el nuevo Consejo de Estado que el gobierno argentino pida por Molina. Si hay una respuesta positiva tendremos un test (sobre la real voluntad de reforma) y a la vez, si se hace este planteo, veremos si al gobierno argentino le importa o no "medir" al gobierno cubano".

"Chino-pinochetismo". Sobre el llamado "modelo chino", Salvia advierte que "se maneja una hipótesis peligrosa, chino-pinochetista: que la gente se conforme con mayores espacios económicos, para bienes y servicios, pero sin apertura política. Para nosotros debe ser al revés: apertura política y luego que los cubanos, en el debate, vayan buscando el sistema que quieren. Es más difícil, más lento, pero lo otro puede derivar en que la represión se mantenga".

Salvia agrega que "por lo que he hablado con gente dentro de Cuba, la insatisfacción social es muy alta, y el miedo del régimen es justamente ése. Lo peor que puede ocurrir con este tipo de régimen es lo de Europa del Este: que implosionan, un día dejan de estar ahí. Por otro lado es muy difícil saber cómo va actuar la sociedad: hay que recordar el Maleconazo del 96". Este fue un episodio de protestas duramente reprimidas por la policía y las llamadas "brigadas especiales" del régimen castrista.

Salvia insiste en que los dirigentes cubanos tienen 50 años en el poder "y no son ningunos improvisados, por eso digo: seamos cautos, mantengamos los mismos reclamos". Recuerda al respecto que Human Rights Watch "sacó un comunicado recordando que el aparato represivo cubano está intacto".

Para Salvia puede haber de parte del régimen algunos gestos: "Supongamos que en marzo liberen a todos los prisioneros de la "primavera negra" de 2003. Así ganarían tiempo. Desde la caída de la Urss vienen ganando tiempo y ahí están todavía. Si no hay libertades políticas y libertad de informarse, la sociedad no tiene posibilidad de enterarse, por ejemplo, de los casos de corrupción de los jerarcas".

Esperando a Obama. En cuanto al rol de EEUU bajo una eventual presidencia de Barack Obama, "puede ser interesante. Hay consensos, dentro de un sector importante de EEUU, en que el país tome la delantera. Por ejemplo, siempre se plantea el levantamiento del embargo a cambio del de las restricciones políticas, y los cubanos responden con el planteo inverso", congelando así la situación. "Creo que EEUU debería proponerle a Cuba integrarla en el Cafta (el tratado de libre comercio que tiene con América central) a cambio de levantar el embargo", dado que reclamar contra un embargo comercial implica en cierto modo estar a favor del libre comercio. De todas formas, Salvia es escéptico sobre el desempeño de EEUU: "No es muy inteligente en la comunicación, y los castristas, todo lo contrario".

Fuente: http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2008/02/24/noticia__5000.html