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Prensa / Diarios
El 33% de los diplomáticos fue designado ''a dedo''
9 de marzo de 2009
Fuente: La Gaceta (Tucumán, Argentina)

Punto de vista. Por Gabriel C. Salvia - Centro para la Apertura y el Desarrollo. 
Cristina define una estrategia para enfrentar la crisis global.
 
BUENOS AIRES.- La convocatoria de la Presidenta a todos los embajadores de la Argentina en el mundo a una reunión en Buenos Aires, con el gasto de traslados que ello ocasiona, resulta claramente cuestionable si no prevalece un criterio predominantemente meritocrático en la diplomacia argentina.

Al respecto, la reunión convocada por la jefa de Estado para hoy con los embajadores, con el objetivo de impulsar con más énfasis la promoción comercial, ofrece una muy buena oportunidad para revisar la situación del servicio exterior de la Argentina.

La Ley 20.957, que rige el instrumento por excelencia de la política exterior de la Argentina, su diplomacia profesional y que fue sancionada en 1975 bajo un gobierno peronista, establece claramente que el presidente de la Nación puede designar excepcionalmente embajadores que no pertenezcan a la carrera. Como esa excepcionalidad no está acotada en forma clara y permanente, y cuando lo está ello ocurre por un decreto, fácilmente cambiado o derogado, se llega a la situación actual en la que casi un tercio de los jefes de misión en el mundo fueron designados “a dedo” por el poder político.

Algo similar sucedió con la cantidad de embajadores nombrados en la denostada época de Carlos Menem. Una excusa frecuente que usan los presidentes al designar a sus embajadores políticos, sobre todo en los países limítrofes u otros considerados estratégicos, es que quienes encabecen la representación diplomática deben ser de estrecha confianza del presidente que los nombra. Dicho en lenguaje vulgar, “deben ser del palo”.

Ello representa una visión muy provinciana del principal instrumento de política exterior, si se lo compara, por ejemplo, con la canciller federal alemana Angela Merkel, una de las figuras políticas por la que la presidenta argentina siente admiración. En Alemania, ya sea ahora con Merkel, o antes con sus predecesores, más del 90% de los embajadores son de carrera, especialmente en los países u organismos internacionales que resultan clave para Alemania.

Sin embargo, en nuestra desventajosa comparación, no es necesario mirar al país más fuerte y uno de los más desarrollados de Europa. En Brasil, socio principal del Mercosur, la situación de la diplomacia profesional es aún más sólida: 100% de sus embajadores son de carrera.

Con frecuencia se presenta la paradoja de que, con la experiencia adquirida en el mundo, que puede incluir la participación en negociaciones en organismos multilaterales, un diplomático profesional tenga que soportar por encima a ciertos personajes impresentables llegados de la política. Esta interna, es un clásico del Palacio San Martín. Obviamente, esta situación no escapa al resto de la administración pública, donde en forma más generalizada no existe el mérito, la competencia y la igualdad ante la Ley para acceder a cargos de perfil técnico en la alta dirección, sino el amiguismo y el acomodo político. (DyN)
 
Diario La Gaceta, Tucumán, 9 de marzo de 2009.