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Prensa / Diarios
Periodistas en peligro por practicar su oficio
12 de octubre de 2009
Fuente: Correo del Caroní (Venezuela)

César Noriega Ramos

El ejercicio del periodismo es mucho más riesgoso en los países marcados por las zonas oscuras, las claras presentan un clima menos peligroso. Foto Cadel América Latina no ofrece las condiciones más seguras para ejercer el periodismo. Así se infiere del informe de Indicadores de Periodismo y Democracia en América Latina. Los periodistas de la región deben sortear en el ejercicio de su profesión con marcos regulatorios restrictivos, autocensura y agresiones que llegan al extremo de la muerte de reporteros.

El estudio fue compilado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal) y la Universidad Austral, ambas organizaciones con sede en Argentina. La medición fue realizada durante el primer semestre de 2009, de una revisión de reportes sobre amenazas y agresiones a periodistas, compilados por ONG especializadas en el tema y que operan en distintos países de la región.

Para graficar las dificultades que enfrenta el ejercicio del periodismo, en el estudio se divide a los países por zonas de colores. Siendo el color negro el más grave para el oficio del periodismo, en esta categoría caen aquellos países donde existe legislación que expresamente prohíben la libertad de prensa y el Estado es eficaz en su aplicación. Sólo Cuba entra en esta definición, de acuerdo a los autores del estudio.

En grados menos graves que el caso cubano se ubica el resto de los países latinoamericanos. Vale resaltar que en algunos países la amenaza al ejercicio del periodismo es mayor en ciertos estados o regiones. Así ocurre en los casos de los estados Bolívar, Carabobo y Portuguesa de Venezuela, que son declarados como zonas rojas para el periodismo.

Venezuela poco segura

El estudio basa esta aseveración en que en estos estados se han suscitado ataques a la integridad física de periodistas o personas relacionadas a los medios. Específicamente se hace mención a la agresión con arma de fuego en contra del columnista de Correo del Caroní, Eliécer Calzadilla, ocurrida en septiembre de 2008. O el asesinato del periodista carabobeño Orel Sambrano, perpetrado el 16 de enero del 2009 posiblemente por el crimen organizado. Y también se registra el atentado armado ocurrido el 16 de enero de este año, en que resultó baleado el periodista del diario El Regional de Portuguesa Rafael Finol, simpatizante del Gobierno nacional.

Aunque no aparecen reflejadas en el informe de la ONG argentina, la organización venezolana Espacio Público reporta de una segunda víctima mortal, se trata de Jacinto López Velasco, reportero y fotógrafo del diario El Impulso del estado Lara, quien murió a causa de múltiples heridas de bala en enero de este año. Tampoco están registradas por estar fuera del período de estudio de la medición, los ataques a otras agresiones de los medios de comunicación como el sufrido por más de una decena de periodistas de la Cadena Capriles.

Para el resto del país, el informe asevera que está signado por el siguiente escenario: “La ley protege el ejercicio del periodismo, pero su ejercicio suele generar represalias severas, como intimidación, hostigamiento o despido, desde el Estado o desde grupos privados. No están en probable e inmediato riesgo de vida quienes ejercen el periodismo”. Descripción que corresponde a la zona marrón de la escala valorativa.

Aunque el caso venezolano podría parecer preocupante. En otros países de la región latinoamericana el oficio del periodismo se hace en condiciones más extremas. El dudoso honor de ser las zonas más mortíferas para periodistas lo obtienen México y Colombia.

Riesgo de muerte

En el caso mexicano el crimen organizado vinculado al narcotráfico es la principal amenaza a la labor periodística.

“Continúa el desborde de la violencia en México donde asesinaron a siete periodistas en los primeros siete meses del año. Las agresiones por parte de autoridades públicas y funcionarios estatales se mantienen, pero la brutalidad de la agresión del crimen organizado está opacando, por ahora, esos patrones tradicionales de agresión”, señala un extracto del informe.

En Colombia el enfrentamiento entre las tropas del Gobierno colombiano y los grupos irregulares, continúa atrapando en medio de la violencia a los periodistas neogranadinos.

El reporte describe la situación de nuestro vecino, “mientras, la situación en Colombia es de cierta mejoría, aunque lógicamente todavía existe una extendida cultura de la resolución de conflictos por medio de la violencia y actores sociales armados dispuestos a seguir promoviéndola. De hecho, fueron asesinados dos periodistas durante este semestre”.

En Centroamérica ha experimentado un deterioro en las condiciones de seguridad para el ejercicio del periodismo. El informe subraya que en Honduras ha habido múltiples atentados contra periodistas, y ya se contabilizan dos comunicadores asesinados para el primer semestre de 2009.

En otros países de la región la coerción del crimen organizado y la delincuencia son elementos de riesgo para la labor periodística. Se han registrado este tipo de presiones en Haití, República Dominicana, Brasil, Paraguay, Perú y Argentina.

ALBA entre los peores

Comparando la situación del ejercicio del periodismo por bloques de integración, resalta que varios de los integrantes de la Alianza Bolivariana para la América Latina (ALBA), están categorizados como las peores zonas para el ejercicio del periodismo.

Ecuador, Bolivia y Venezuela se posicionan en la zona marrón, a sólo dos escaños del último nivel de la escala que marca la inexistencia total de la libertad de prensa. Incluso como se ha visto en el caso de Venezuela, algunas regiones de estos países son más riesgosas y por ello son catalogadas en la zona roja, a sólo un nivel de la peor situación para el oficio periodístico.

Otros dos miembros del ALBA, Honduras y Guatemala son zonas rojas para el ejercicio del periodismo.

En otro de los bloques regionales, el Mercosur experimenta una situación relativamente menos amenazante al periodismo que otros de sus vecinos en la región. Gran parte del Brasil es evaluado dentro de la zona violeta, que se caracteriza por la existencia de leyes y prácticas mordaza. Pero en el gigante del sur, importantes áreas y ciudades de su territorio persisten zonas de peligro para la libertad de prensa.

Hacia el cono sur, Argentina también está en gran medida dentro de la zona violeta. Pero habría que suponer un ambiente más restrictivo a la libertad de prensa por la reciente aprobación de la Ley de Medios Audiovisuales, que busca ponerle coto a grandes corporaciones de medios.

Conclusiones

El informe identifica seis tendencias en la materia del ejercicio del periodismo en la región; “Hay una fuerte renovación del marco regulatorio y una mayor decisión política en su aplicación”; “En México la violencia del crimen organizado sigue desbordada y, en menor medida, crece en Centroamérica”; “Falta de evaluación de la censura interna”; “La gestión estatal de los medios estatales es el test democrático de la política de comunicación de un gobierno”; “Problemas de concentración mediática” y “Hay gran cantidad de agresiones al periodismo por parte de sectores sociales”.

La autoría de este estudio corresponde a Fernando Javier Ruiz, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral de Argentina. Ruiz ha realizado estudios de Ciencias Políticas y Comunicación Pública. Ha sido autor de varias publicaciones, como; Otra grieta en la pared: informe y testimonios de la nueva prensa cubana; Las palabras son acciones: historia política y profesional del diario La Opinión de Jacobo Timerman; El señor de los mercados. Ámbito Financiero, la City y el poder del periodismo económico, y es coautor de Prensa y Congreso: trama de relaciones y representación social.

Asedio a periodistas

La ONG venezolana Espacio Público se ha encargado de contabilizar las violaciones a la libertad de expresión que ocurren en Venezuela. En su informe para el primer semestre de 2009, registró 96 casos de agresiones. El tipo de agresión más recurrente fue el hostigamiento judicial con 23% de la muestra. Le siguen la intimidación (22%), amenaza (12,50%), los ataques y agresiones comprenden más del 20% de los casos registrados.

De acuerdo a la medición de la ONG, el Estado es el responsable de 54% de las violaciones a libertad de expresión, en segunda medida los perpetradores son “terceros particulares” 31% y en 15% los agresores son desconocidos.

Las principales víctimas de estas arremetidas son los medios de comunicación con 36,46%, en segundo lugar están los periodistas (30,21%) y en tercer grado de incidencia lo ocupan directores de medios de comunicación (11,46%).

Fuente: Correo del Caroní (Venezuela)