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Prensa / Diarios
Argentina, a mitad de tabla en un ranking global de desarrollo
9 de febrero de 2010
Fuente: La Voz del Interior (Córdoba, Argentina)

Está en el puesto 71, debajo de nueve países latinoamericanos / Tiene una mediocre  calificación en libertad económica / Mala nota en percepción de corrupción / Y aceptable en libertad política.

Agencia DYN, Especial

Buenos Aires. El Ranking Global 2009 “Democracia, Mercado y Transparencia”, que todos los años elabora el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal), ubica a la Argentina en el puesto 71 de un listado que evalúa a 168 países.

El ranking de Cadal, un centro de estudios con una visión liberal-democrática y apartidaria del desarrollo humano, combina tres índices mundialmente reconocidos sobre libertad política (el que elabora Freedom of the World de Freedom House); libertad económica (de la Heritage Foundation y el Wall Street Journal); y transparencia (de Transparency International).

De la combinación de los tres índices que las mediciones otorgan a cada país, Cadal obtiene un puntaje con el que elabora su propio ranking anual.

En esta oportunidad, los “ganadores” fueron Nueva Zelanda y Dinamarca, con un puntaje de 0,918 y 0,905, respectivamente; mientras que la Argentina, en 71° puesto, obtuvo una valuación de 0,522. En los últimos lugares quedaron Zimbabue, con 0,148 puntos, y Myanmar, con 0,140 (ver Ranking Global 2009)

Entre los latinoamericanos, tampoco le fue muy bien a la Argentina: de los 20 países evaluados, el nuestro quedó en 10° lugar detrás de Chile, Uruguay, Costa Rica, Panamá, El Salvador, Brasil, Perú, México y República Dominicana. Aunque mejor considerado que Colombia, Guatemala, Honduras, Paraguay, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Haití, Venezuela y Cuba.

En busca de causas.

Para Tristán Rodríguez Loredo, periodista y director del Consejo Consultivo del Cadal, si se analizan por separado los tres indicadores-base de la medición, “se pueden observar claramente las razones por las cuales la Argentina está en la parte media de la tabla”.

Sostiene Rodríguez Loredo que las notas obtenidas por Argentina “son una consecuencia directa de la mediocre puntuación en libertad económica (52,3, según el índice de la Heritage Foundation y el Wall Street Journal), de la aceptable performance en libertad política y civil (2 puntos, de acuerdo con Freedom House), y de la pésima nota (2,9 puntos sobre 10 posibles) que obtuvo en el ranking de percepción sobre corrupción que elabora Transparencia Internacional”.

El analista afirma que si Argentina se pareciera “sólo un poco a sus vecinos de similares características”, el avance podría ser “inmenso”. Se pregunta, Rodríguez Loredo, por qué el país recibe bajas calificaciones en una economía que es más sofisticada y con mejores indicadores que el promedio de la región. Y contesta: “El índice de Freedom House, que mide la vigencia de libertades civiles y políticas, arroja una buena calificación pero no la mejor, pues se detectan algunas observaciones. Entre ellas se destacan contradicciones en materia de transparencia informativa y en la distribución arbitraria de la publicidad oficial, sospechas de actividades ilícitas por parte de la Policía, especialmente en la provincia de Buenos Aires, y persistencia, aunque en menor medida, de los intentos por manipular la actividad de los jueces por parte del Gobierno nacional”.

Al borde del descenso

En cuanto al ranking de libertad económica, señala el consultor del Cadal, Argentina “está en una posición al borde del descenso, en el puesto 138°, superado por muchos de  sus vecinos (está número 25° en el ranking regional) y por otros países con economía mucho más débiles”.

De los 10 campos que se consideran (con notas que van de 0 a 100), en dos tiene notas bajas: en libertad financiera (40) y en libertad de inversión (50) y dos aplazos en derechos de propiedad (20) y en libertad frente a la corrupción (29), en los que se pone el foco en cuestiones de voluntad política de respetar normas y observar conductas.

Si en estas cuatro variables finales la Argentina hubiera presentado guarismos como el promedio de la región, su puntuación habría subido 10 centésimas, y hubiese trepado en el ranking. Sin embargo, la línea elegida por la política económica y la arquitectura legislativa parecen ir a contramano de esa posible salida, señalan los autores del informe.

Tres virtudes

Los casos de Nueva Zelanda y Dinamarca, que encabezan el ranking por tercer año consecutivo, demuestran que existen poderosas razones teóricas para pensar que las economías abiertas, los regímenes democráticos y los sectores públicos transparentes van de la mano, señalan los autores del ranking.

10 “políticas nacionales” que cuestiona el informe

Desde una visión liberal del desarrollo social, político y económico, un miembro del Cadal cuestiona 10 decisiones que ha tomado el Estado argentino para “estar donde está”.

Tristán Rodríguez Loredo, director del Cadal, citó estas “políticas de Estado” que el Gobierno argentino adoptó en los últimos años “que sumergen al país en esa posición”: 1) Prolongación indefinida del estado de emergencia económica (votado recientemente hasta el año 2011); 2) fijación de precios políticos discrecionales para los servicios públicos para aislar los efectos de la devaluación de 2002 y las subas de los precios relativos internacionales, congelando la no negociación de los contratos caídos; 3) trabas al comercio exterior: establecimiento de cupos de exportaciones e importaciones, tanto para contener precios domésticos como para frenar salidas de divisas; 4) compensación por subsidios de desajustes en los precios relativos financiados por impuestos distorsivos. Juego de suma cero o negativo; 5) centralización de las decisiones de inversión en obras de infraestructura, con la aparición de sobreprecios y oportunidades de corrupción; 6) dilución de las autonomías provinciales en materia fiscal y subordinación política de los gobernadores; 7) manipulación de las estadísticas oficiales del INDEC; 8) estatización de compañías de servicios públicos (Correo, Aysa, Aerolíneas Argentinas); 9) estatización del sistema previsional y utilización de los fondos para financiamiento discrecional de consumo y producción; y 10) avances en el establecimiento de leyes laborales sin atender convenios particulares o por empresa”.

Fuente: Diario La Voz del Interior (Córdoba, Argentina)