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Prensa / Internet
El legado de Anna Walentynowicz
10 de abril de 2010
Fuente: Perfil.com (Buenos Aires, Argentina)

La inesperada catalizadora del fin del comunismo en Polonia murió en el accidente.
Por Fredo Arias (*)

El accidente aéreo que acabó con la vida del presidente polaco y de los más altos mandos militares del país también fue el fin de la legendaria Anna Walentynowicz, la obrera y activista que fue el inesperado catalizador del colapso del comunismo en Polonia y el resto del bloque soviético.

El accidente fue irónico porque las personalidades polacas iban a conmemorar el aniversario del trágico episodio de la masacre de Katyn, donde la NKVD de Stalin asesinó a sangre fría a la élite militar e intelectual polaca en 1940.

Walentynowicz era una trabajadora común que operaba una grúa en el astillero Lenin en el puerto de Gdansk, aunque también era activista y organizaba a los obreros para inconformarse con asuntos laborales específicos y abusos por parte de la gerencia de los astilleros. Por esto fue despedida en agosto de 1980, a escasos meses de su retiro. Esto enfureció a los trabajadores, los cuales se organizaron espontáneamente para exigir una corrección de esta injusticia.

Lech Walesa, quien había sido despedido anteriormente del mismo astillero, regresó para ayudar en la organización del paro. Esta huelga atrajo a varios intelectuales y activistas de Varsovia y otros lugares que por años habían intentado organizar a los obreros (por ejemplo, a través del Comité de la Defensa de los Obreros, o el KOR) con diferentes niveles de éxito. Varias otras fábricas de la zona de la costa polaca también entraron en huelga en solidaridad con los trabajadores del astillero Lenin.

El gobierno comunista, temeroso que la fuerza no pudiera parar esta racha de huelgas, y además con equipo importado a muy alto costo tomado como rehén por los obreros, se vio forzado a negociar, firmando así un acuerdo con 21 demandas principalmente de índole laboral y hasta políticas.

Esto fue el nacimiento del movimiento Solidarnosc, causando el debilitamiento y más pérdida de autoridad del gobierno comunista polaco, en medio de una severa crisis económica. El ejemplo polaco también estaba inspirando semejantes movimientos anticomunistas y laborales en el resto del bloque, y hasta en la Ucrania y Bielorusia soviéticas, y en los países bálticos ocupados por la URSS.

Reaccionando al colapso de la autoridad del partido comunista, el general Wojciech Jaruzelski en diciembre de 1981 declaró ley marcial, prohibió a Solidarnosc y encerró a sus líderes principales. Jaruzelski mantuvo que esto evitó una invasión soviética. Sin embargo, bajo presión del líder soviético Mijail Gorbachov, Jaruzelski convocó una mesa redonda con los líderes de Solidarnosc y organizó elecciones, las cuales fueron abrumadoramente ganadas por Solidarnosc. De ahí se formó el primer gobierno no-comunista de Polonia, y el resto del bloque soviético en Europa central se colapsó país por país hasta el último (Rumania) en diciembre. Los eventos de Polonia también inspiraron a movimientos nacionales y laborales en la Unión Soviética, la cual finalmente se desintegró dos años después.

Y todo por el sentido de injusticia del despido de la obrera y activista Anna Walentynowicz en 1980. Faltaban 4 meses para conmemorar el 30 aniversario del "despido que acabó con el comunismo."

(*) Fredo Arias es autor del libro "Transiciones: La experiencia de Europa del Este", publicado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de America Latina (CADAL).

Fuente: Perfil.com (Buenos Aires, Argentina)