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Prensa / Diarios
Billetera mata DDHH
17 de julio de 2010
Fuente: El Tribuno (Salta, Argentina)

Por GABRIEL C. SALVIA, titular del CADAL

Los objetivos estratégicos de la política exterior argentina estuvieron totalmente ausentes en la visita que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner acaba de realizar a China.

Al respecto, el sitio web de la Cancillería destaca entre las prioridades que se fija la Nación, los consensos orientados al fortalecimiento del derecho internacional, la promoción de los valores asociados a la paz, la forma democrática de gobierno y el respeto a los derechos humanos.

Si bien, desde el pragmatismo, China hoy representa una oportunidad económica increíble, el punto a explorar es si al compromiso con los derechos humanos hoy se lo considera o no como una política de Estado prioritaria en las relaciones exteriores que la Argentina está moralmente obligada a adoptar.

Veamos. La Presidenta informó que en su reunión con el presidente de la República Popular China, Hu Jintao, se habló primero del apoyo chino a Malvinas y el apoyo argentino al principio de una única China.

Se pasó luego a la relación comercial bilateral, más tarde a los lazos culturales y se cerró con un cuarto punto, que fue “la posición común en los foros multilaterales”.

La mandataria agregó: “Estoy segura de que vamos a afianzar nuestra relación a partir de esta visita” y su par chino la calificó como “una gran amiga nuestra”.

De derechos humanos, nada. En su resumen de la situación en China, el reciente informe de Amnistía Internacional destaca que las autoridades chinas continuaron endureciendo las restricciones a la libertad de expresión, reunión y asociación y que defensores de los derechos humanos fueron detenidos, procesados, recluidos bajo arresto domiciliario y sometidos a desaparición forzada.

Se podrá argumentar que ningún país, en un contexto de crisis económica, va a desaprovechar las oportunidades de inversiones chinas debido a que el gigante asiático es uno de los mayores violadores de derechos humanos del mundo. El punto es que no parece muy práctico alardear internamente respecto de que “la forma democrática de gobierno y el respeto a los derechos humanos” son condiciones indispensables para el mantenimiento de las relaciones bilaterales con la Argentina. Este principio, como tal, hay que aplicarlo en todos los casos y no solamente con Honduras o Guinea Ecuatorial.

Fuente: Diario El Tribuno (Salta, Argentina)