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Prensa / Diarios
Diplomáticos en Cuba sufren ``actos de repudio del régimen``
9 de diciembre de 2011
En marzo de 2003, el arresto masivo de opositores a Castro, período conocido como La Primavera Negra, impulsó a varios diplomáticos, especialmente europeos, a tender puentes hacia la disidencia. Algunas de esas experiencias están contenidas en el libro Diplomacia y derechos humanos en Cuba. De la Primavera Negra a la liberación de los presos políticos, que se lanza hoy en Chile. La obra es una recopilación de testimonios y entrevistas que realizó Gabriel Salvia, director general de Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL, argentino), con el auspicio de la Fundación Konrad Adenauer, de Alemania.
Fuente: El Mercurio (Chile)

Su apoyo a los opositores pacíficos los convierte en un blanco de la seguridad del Estado, dice Gabriel Salvia. 
ERIKA LÜTERS GAMBOA

La diplomacia es una de las actividades que más se rigen y desenvuelven entre normas y protocolos. Los embajadores miden sus pasos y sus declaraciones para no herir sensibilidades y minimizar desacuerdos y conflictos. Pero existen circunstancias que requieren que esos protocolos se violen en defensa de los derechos humanos. Esa es la diplomacia comprometida.

En marzo de 2003, el arresto masivo de opositores a Castro, período conocido como La Primavera Negra, impulsó a varios diplomáticos, especialmente europeos, a tender puentes hacia la disidencia. Algunas de esas experiencias están contenidas en el libro "Diplomacia y derechos humanos en Cuba. De la Primavera Negra a la liberación de los presos políticos", que se lanza hoy en Chile.

La obra es una recopilación de testimonios y entrevistas que realizó Gabriel Salvia, director general de Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL, argentino), con el auspicio de la Fundación Konrad Adenauer, de Alemania.

Uno de los objetivos del libro es que estos casos contribuyan a que "las prácticas humanitarias sean la regla de la política exterior de los países democráticos en aquellos lugares gobernados por dictaduras", señala su autor.

-¿Por qué diplomacia comprometida en Cuba?

"Porque los opositores políticos pacíficos necesitan el reconocimiento y apoyo de la comunidad democrática internacional frente a una dictadura que les niega su existencia. Actuar como lo impone el régimen cubano, ya sea alineándose con él o absteniéndose frente a las violaciones de las libertades, es convertirse en cómplice por acción u omisión".

-¿Por qué los más comprometidos son los europeos y no los latinoamericanos?

"Luego del colapso del comunismo, muchos países que sufrieron tanto ese tipo de dictadura como la nacionalsocialista de Hitler tienen en sus líderes políticos una sensibilidad especial frente a las actuales víctimas de las dictaduras remanentes. El caso latinoamericano es un reflejo de los límites a la consolidación democrática en la región, ya sea por nostalgia, temor o conveniencia política".

-¿Cómo ha actuado Chile?

"Si bien ha sido claramente el más firme, ya es tiempo de adoptar una política más abiertamente comprometida con los derechos humanos en Cuba. Los demócratas cubanos y chilenos merecen que la embajada en La Habana esté a cargo de alguien con las convicciones y energía que, en un momento aún más difícil, mostró el escritor Jorge Edwards (embajador de Chile en 1971 hasta que fue expulsado de la isla por defender a intelectuales disidentes)".

-No debe ser fácil para un diplomático actuar así si no cuenta con la venia de su gobierno.

"Si bien los diplomáticos cumplen directivas, por encima de todo son humanos y ello implica que no pueden permanecer indiferentes frente a las injusticias. Aunque sea discretamente se puede marcar la diferencia"

-¿Qué escollos enfrentan los diplomáticos en Cuba?

"Junto a las escuchas telefónicas y los seguimientos, el gobierno los margina de las relaciones oficiales, que en Cuba son las únicas que formalmente se pueden realizar. También, el régimen organiza 'actos de repudio' frente a las embajadas cuyos diplomáticos tiene lazos con la disidencia".

Espiado por "Emilio"

Ingemar Cederberg sirvió como ministro y jefe de misión adjunto en la Embajada de Suecia en La Habana entre 2005 y 2010, tiempo en el cual contactó a disidentes, abrió ventanas hacia la sociedad civil y fue espiado por los agentes del Estado.

El diplomático impulsó salidas a provincia para visitar a los familiares de los presos políticos. Y no lo hizo de manera discreta, sino a bordo del automóvil de la embajada. "Lejos de sentir temor, los familiares se mostraban contentos de poder mostrar a vecinos y autoridades que diplomáticos europeos los visitaban", señala.

Esa y otras actividades lo convirtieron en blanco del espionaje del Estado. Fue así como llegó hasta la embajada el agente "Emilio", quien se presentó ante él como periodista independiente con el nombre de Carlos Serpa Maceira.

"Lo hizo de una manera muy torpe, regalándome unos videos que circulaban entre algunos grupos cubanos exiliados en EE.UU. Después, llegó a ser el fotógrafo con más imágenes divulgadas en el exterior y en la red sobre las Damas de Blanco, un papel bastante protagónico para un agente del Estado", recuerda el diplomático.

"La vida de nosotros"

Un ex embajador de un país latinoamericano, que pidió resguardo de su nombre, relata cómo fue vigilado a su llegada a la isla y luego en su casa, cuya ubicación ni canon de arriendo pudo elegir. Allí, dos empleados de aduanas controlaron el ingreso de sus enseres en busca de "artículos 'prohibidos' como un teléfono inalámbrico o una antena parabólica".

Para el diplomático la película alemana "La vida de los otros", que irónicamente en Cuba llaman "La vida de nosotros", ejemplifica lo que ocurre en la isla donde asegura, "todos los teléfonos, ya sean fijos o celulares, son escuchados por la Seguridad del Estado", afirma en el libro.