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Prensa / Internet
Día del Listón Negro, en recuerdo a las víctimas del totalitarismo
27 de agosto de 2014
El evento fue organizado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL); distintas voces contaron su experiencia.
Fuente: La Gran Epoca (Buenos Aires, Argentina)

Por Florencia Parrado - La Gran Época

BUENOS AIRES - El pasado sábado 23 de agosto se llevó a cabo la conmemoración del “Día del Listón Negro” en recuerdo a las víctimas del totalitarismo en la Universidad del CEMA. El evento también sirvió para escuchar las voces de tres víctimas del régimen cubano.

Esta conmemoración fue propuesta por el checo Václav Havel y otros políticos europeos y activistas de derechos humanos. En la fecha se recuerda el día en que se firmó el Pacto Mólotov-Ribbentrop, cuando la Unión Soviética y Alemania se dividieron Europa del Este.

Uno de los presentes fue Fernando Palacio Mogar -miembro del Partido Liberal Cubano- que, en diálogo con La Gran Época, comentó que Cuba "lleva 55 años con un régimen dictatorial que ha adoctrinado al pueblo cubano". Contó que los ciudadanos de ese país anteriormente hablaban del gobierno en un “susurro”, sin embargo, hoy en día la sociedad alza la voz un poco más alto en las calles, pidiendo por un cambio.

El señor Palacio señaló el nivel de comprometimiento laboral que tienen los ciudadanos con el gobierno, al indicar que “el gobierno cubano se hace el que le paga al ciudadano cubano, y el ciudadano cubano se hace el que trabaja. Ni el gobierno le paga al ciudadano, ni el ciudadano en Cuba trabaja”.

Palacio suele mencionar dicha frase haciendo alusión a que en su país la situación laboral llega a ser tan tensa que es constumbre que "el ciudadano no pregunta cuánto se gana, sino qué se puede llevar de ahí, para poder llevar un plato de comida a la mesa".

Aclaró que el pueblo no está acostumbrado a vivir en democracia y a interactuar en el juego democrático por lo que considera que “lejos de pensar cuánto le falta al pueblo para destrabar esta situación, nosotros nos hemos enfocado en pensar cuántos nos falta para prepararnos”.

Por último, contó que él fue un joven comunista y se refirió a su experiencia cuando quiso entrar a la universidad y no pudo por no poder pagar sus estudios, debido al fraude que se vivió en esa época por parte del gobierno, en la que todas las carreras se vendieron. Añadió que esa situación, sumada a muchas otras que vivió, lo llevó a tomar conciencia del contexto en el que se desarrollaba su país.

Leonardo Calvo Cárdenas, Vicepresidente del Arco Progresista Cuba, comentó que estuvo vinculado al gobierno, pero que al tiempo se fue dando cuenta de la esencia de la dinámica de poder ilegítimo en el que vivió.

“Eso encaminó la toma de conciencia al agotamiento del proyecto como discurso y como esperanza. Hacia finales de la década del 80 tomamos conciencia primero y posición después, hasta que nos separamos abiertamente del régimen y nos incorporamos al movimiento de la oposición”, relató Cárdenas.

Finalmente aclaró que el hecho de haber sido víctima lo sensibiliza cuando conoce lo que otros países del mundo están atravesando, tales como la situación de Chechenia y el Tibet.

“Nosotros tenemos una sensibilidad especial porque durante muchos años hemos vivido en carne propia fenómenos como estos, y cuando algo sucede y conmociona, nosotros lo sentimos como en carne propia”, afirmó.

Además estuvo presente el Director del Museo de la Memoria de Rosario, Rubén Chabado, y recordó la experiencia que compartió con un amigo en La Habana, en la que lo condujo a abandonar toda ilusión de esperanza en el sueño revolucionario de la transformación social del modelo cubano.

“En la radio habían anunciado que el tribunal supremo había dictaminado la muerte de Hernán Ochoa y Tony de la Guardia. Entonces, nos habíamos pasado el mes leyendo el Granma (órgano oficial del comité central del partido comunista de Cuba), tratando de entender cómo era posible que esos altos mandos de la revolución se hubieran convertido en traidores en la brevedad de un día”, narró el señor Rubén a los presentes.

“Recuerdo que esa noche, previa al fusilamiento, nos subimos con un amigo a la terraza de una casa de La Habana, nos echamos sobre las baldosas todavía calientes, sobre el cielo estrellado y allí nos quedamos hasta el amanecer, esperando que se hicieran las seis de la mañana, hora en que se cumpliría, según el anuncio oficial, el fusilamiento”, relató a la audiencia.

Por último, comentó a La Gran Época que la violación a los derechos humanos debe ser denunciada, investigada y señalada de manera integral, por lo que le pareció importante remarcar que el gran desafío de terminar con los regímenes totalitarios pasa por corrernos de estas dicotomías de sociedades libres.

Fuente: La Gran Época (Buenos Aires, Argentina), 27 de agosto de 2014