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Prensa / Internet
Cómo pasar del espanto al amor
16 de marzo de 2015
Extracto del prólogo del libro “Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina”. Gabriel C. Salvia, Compilador. Autores: Carlos Gervasoni, Gerardo Scherlis, Aleardo Laría, María Clara Güida, Diego Hernán Armesto, Néstor Losa y Néstor Sclauzero. Publicado por CADAL y la Fundación Konrad Adenauer.
Fuente: Bastión Digital (Buenos Aires, Argentina)

El 10 de diciembre de 2015 la democracia argentina habrá sobrevivido a un populismo radicalizado que intentó alterar el funcionamiento de una sociedad pluralista y una economía libre. ¿Cómo convertir el consenso negativo que el proyecto aun gobernante ha generado en contra suyo en acuerdos reformistas útiles para el futuro de nuestra democracia?

Extracto del prólogo del libro “Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina”. Gabriel C. Salvia, Compilador. Autores: Carlos Gervasoni, Gerardo Scherlis, Aleardo Laría, María Clara Güida, Diego Hernán Armesto, Néstor Losa y Néstor Sclauzero. Publicado por CADAL y la Fundación Konrad Adenauer.

Casi todos los sectores relevantes de opinión de nuestro país esperan que, concluido el actual ciclo político, se abra la oportunidad para un mejoramiento más o menos rápido y general del funcionamiento democrático. Este optimismo se inspira, en principio, en un diagnóstico tan compartido como irrefutable: la democracia argentina habrá sobrevivido, a fines de 2015, al que fue sin duda su mayor desafío después de más de treinta años de vigencia, y de haber atravesado profundas crisis económicas y sociales, la de un populismo radicalizado que intentó alterar drásticamente las bases mismas de funcionamiento de una sociedad pluralista y una economía libre, y que en una medida importante habrá fracasado. Pero ese optimismo tal vez también se asienta en una ilusión: la que genera el actual ocaso de ese proyecto, que disipa las diferencias entre todos los demás actores de la sociedad civil y política y los empuja a mostrarse conciliadores y hasta colaborativos entre sí, pero sólo mientras duren y en lo que pueda ser afectado por las amenazas que el kirchnerismo todavía supone.

Cabe preguntarse entonces, ¿cómo convertir el consenso negativo que el proyecto aun gobernante ha generado en contra suyo en acuerdos programáticos y reformistas más sustantivos y útiles para el futuro de nuestra democracia? ¿Por dónde empezar? Quién sabe. Lo que es seguro es que conviene empezar cuanto antes, aprovechando las actuales y probablemente efímeras coincidencias. También es seguro que lo que no conviene es sobrevalorar las posibilidades de lograr cambios y mejoras rápidos: no sólo porque el legado envenenado que dejará detrás suyo el kirchnerismo complicará la gestión de gobierno a partir de 2016, sino porque todo cambio complejo exige esfuerzo y requiere tiempo para madurar, y ya hemos tenido suficientes experiencias frustradas con los atajos y el coyunturalismo efectista.

Tras recorrer los trabajos que componen esta compilación, el lector podrá hacerse una idea abarcativa y a la vez detallada de por qué la democracia argentina, aunque ha sobrevivido a sucesivas crisis políticas y económicas desde su recuperación en 1983, no ha logrado dar pasos firmes hacia el buen gobierno. Es por cierto bastante obvio que ello no obedece a una sola causa, no es el fruto de un solo factor o problema hasta aquí irresuelto, o mal resuelto. Cada uno de los ensayos que a continuación se presentan ofrece un análisis bien fundado y detallado sobre un aspecto de este misterio. Y en conjunto todos ellos delinean entonces la agenda que el país deberá encarar de aquí en más si pretende que, además de sobrevivir, nuestra democracia sea en algún momento capaz de mejorar.

Al respecto podemos empezar por decir que suelen contraponerse dos grandes perspectivas. Están los que señalan como principal causa de la baja calidad de nuestra democracia la falta de reglas o, lo que es casi lo mismo, la presencia de reglas inadecuadas para el buen gobierno. Y están los que destacan que el núcleo del problema reside en el comportamiento de ciertos actores de la sociedad civil, la política y el estado, que en la persecución de sus objetivos provocan deficiencias generales y perjuicios colectivos. Uno de los aspectos interesantes de los trabajos aquí presentados es que, aunque cada uno de ellos ponga el acento en una u otra perspectiva, tratan de no desconocer la otra y de complementarlas. El otro mérito destacable es que además de detenerse en las causas de estos problemas nos ofrecen posibilidades de reforma y solución.

Una vez repasados los principales asuntos que se tratan en los trabajos que el lector encontrará en este libro, la pregunta que cabe plantearse es: ¿por dónde empezar?, ¿cómo elegir entre todos estos asuntos aquellos que revisten mayor urgencia, o que por su gravitación sobre el resto podrían servir para iniciar un proceso de cambios amplio y articulado para el fortalecimiento de la democracia? Puede que esa sea una pregunta pertinente más para los actores del cambio que para el analista. Pero, en cualquier caso, lo que esta breve selección de análisis críticos enseña es que estando tan imbricados entre sí los problemas y déficits que padecemos en estos distintos terrenos, habiendo sido hasta el presente tan perversamente funcionales unos con otros para reproducir una economía e instituciones políticas extractivas y de baja calidad, su transformación en dirección a una democracia y una economía competitivas y abiertas requerirá indefectiblemente encarar cambios simultáneos y convergentes en todos ellos.

Fuente: Bastión Digital (Buenos Aires, Argentina), 16 de marzo de 2015