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Prensa / Internet
El otro «doble estándar» que oculta Cristina
30 de septiembre de 2015
«No realizamos ninguna gestión con la presidenta Cristina Kirchner y la Cancillería argentina para que transmitan al gobierno cubano un pedido, ya sea de liberación de presos políticos o el mínimo gesto de apertura eliminando tipos penales orwellianos o reconociendo a los disidentes el derecho a reunirse, asociarse y expresarse libremente, porque los derechos humanos han sido abandonados desde hace mucho tiempo de la política exterior kirchnerista» dijo ayer Gabriel Salvia, director del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América latina.
Fuente: La Nación (Buenos Aires, Argentina)

Por Martin Di Natale

El relato termina imponiéndose a la realidad en los mensajes presidenciales. Y el discurso de Cristina Kirchner ante la ONU no fue la excepción.

En su largo mensaje en la Asamblea General de Naciones Unidas, de tono doméstico y autorreferencial, la Presidenta objetó en varias oportunidades el "doble estándar" que utilizan algunas potencias mundiales en su vínculo con los países emergentes. Pero pasó por alto el doble discurso que utilizó su gobierno en muchos ejes de la política exterior.

Cristina Kirchner cuestionó el "doble estándar" en materia diplomática que usaron algunas organizaciones internacionales al criticar el acuerdo sellado entre Irán y la Argentina por la causa AMIA en virtud del acuerdo que firmó Estados Unidos y las grandes potencias con Irán para frenar el proyecto de proliferación nuclear de Teherán. Vale una aclaración: el acuerdo nuclear con Irán apunta a evitar muertes a futuro y, el de Cristina Kirchner, busca la verdad de lo que ocurrió en el pasado con un atentado más allá de que se desconocen los verdaderos alcances del mismo.

El permanente doble juego de la Presidenta le impide explicar por qué mantuvo relaciones comerciales con Irán al mismo tiempo que acusaba a ocho ciudadanos de ese país de estar involucrados en el atentado. Según datos de la consultora DNI, que dirige Marcelo Elizondo, el comercio entre Buenos Aires y Teherán creció entre 2007 y 2013 sustancialmente. Pasó de 317 US$ millones en 2007 a US$ 1159 millones en 2013. Aunque tuvo un pico de US$1400 millones en 2010, justo un año antes de la firma del polémico memorándum con Irán.

A su vez, Cristina Kirchner cuestionó duramente a Estados Unidos al que acusó de proteger al ex espía Jaime Stiuso, involucrado en la muerte del fiscal Alberto Nisman. "Hay mucha hipocresía, mucha geopolítica mezclada en el medio y muy poco interés por saldar la verdad, la memoria y la justicia", dijo como cierre de este tema en un abierto mensaje a Washington. Es obvio que ninguno de los presidentes que estaban en el salón de Naciones Unidas sabía que el mismo Stiuso formó parte de la SIDE que el gobierno de los Kirchner sostuvieron durante los últimos 12 años. No sólo eso: Néstor Kirchner promovió a ese funcionario en todas las investigaciones de alto impacto que hubo.

En tren de críticas a Europa, Cristina Kirchner objetó el cierre de fronteras a los inmigrantes sirios y enfatizó: "Nosotros no le ponemos tarjeta roja a nadie, porque consideramos la necesidad de contribuir a un mundo más justo". Claro que la Presidenta no reveló los datos de la Dirección de Migraciones de su propio gobierno que sostienen que entre 2007 y 2014 (desde que comenzó su gestión, precisamente) se denegaron 2390 pedidos de refugio en la Argentina y sólo se reconocieron 992. Así, la tasa de reconocimiento de refugiados decreció del 33,7% en 2007 al 12,76% en el año pasado.

¿Otro gaffe del doble estándar? Cristina Kirchner elogió a sus pares de América latina ante la ONU. "Este continente deja de ser emblema de la inequidad con la llegada de gobiernos populares y democráticos y hoy decimos que somos un continente en crecimiento, un continente en integración", dijo. En su afán por lanzar elogios pasó por alto un reclamo por los presos políticos que hay en la Venezuela de Nicolás Maduro o los que están en la Cuba de Raúl Castro, a quienes la Presidenta ignoró por completo en cada viaje que hizo a La Habana.

"No realizamos ninguna gestión con la presidenta Cristina Kirchner y la Cancillería argentina para que transmitan al gobierno cubano un pedido, ya sea de liberación de presos políticos o el mínimo gesto de apertura eliminando tipos penales orwellianos o reconociendo a los disidentes el derecho a reunirse, asociarse y expresarse libremente, porque los derechos humanos han sido abandonados desde hace mucho tiempo de la política exterior kirchnerista" dijo ayer Gabriel Salvia, director del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América latina.

El "doble estándar" se convirtió así en una política de Estado para Cristina Kirchner, quien acomoda sus discursos de acuerdo al escenario y los receptores del mensaje.

Fuente: La Nación (Buenos Aires, Argentina)