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Prensa / Internet
CHILE, EL PAÍS MÁS COMPROMETIDO EN LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS
3 de marzo de 2005
Fuente: Diario Uno (Mendoza, Argentina)

Naciones Unidas ha dado a conocer un listado, hecho a través de un sistema de puntuación, de las naciones que más han trabajado en esta problemática

La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que año tras año concentra la mirada internacional y particularmente la de América Latina por la votación que se realiza sobre Cuba, fue establecida por la Resolución 5 del Consejo Económico y Social en el año 1946. Su primera tarea consistió en la elaboración del borrador de lo que luego sería la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948. Teniendo en cuenta que sus resoluciones no son de carácter vinculante o coercitivo, su principal función hasta el momento ha sido la de favorecer las discusiones multilaterales sobre violaciones a los derechos humanos al interior de los Estados nacionales.

En un esfuerzo por desarticular las interpretaciones ideologizadas sobre lo que sucede en la Comisión entre marzo y abril de cada año, dos especialistas en derechos humanos, Mariel Julio y Fernando Ruiz, con el auspicio de la fundación CADAL (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina), y de la Konrad Adenauer Stiftung, han elaborado por segundo año consecutivo lo que ellos denominan el ICIDH (Indice de Compromiso Internacional con los Derechos Humanos). Con este objetivo han diagramado un sistema de puntuación mediante el cual las votaciones en positivo que allí se realizaron en las sesiones del pasado año a favor de la adopción de resoluciones tendientes a proteger los derechos humanos en una serie de países donde se estaban viendo amenazados reciben un puntaje de +2, las abstenciones son calificadas con -1, y los votos en contra con -2. Resulta interesante analizar el valor simbólico de estas calificaciones a las 53 naciones que integran la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.

Del cuadro adjunto, se desprende que el ranking continental de compromiso con los Derechos Humanos lo lidera Europa, segundo se ubica Oceanía, tercero América, luego Asia y por último Africa. Es importante señalar que en América Latina se encuentra el país que mayor compromiso ha demostrado a través de sus votaciones en la Comisión que es Chile, y Cuba, con -9, se ubica entre los países con menor compromiso internacional con los derechos humanos.

El caso de los Estados Unidos y sus interminables negociaciones en el ámbito diplomático internacional para lograr que se condene a Cuba por la sistemática violación a los derechos humanos, resulta paradójico, ya que no mantiene esa misma actitud, en cuanto a votaciones se refiere, cuando se trata del conflicto árabe-israelí, lo que hace que caiga su posición en el ranking hasta el puesto número 23° (5 puestos debajo de Argentina que ocupa el lugar n° 18). Sería ampliamente positivo para los derechos humanos en nuestra región que aquellos países latinoamericanos que, disgustados por esta actitud de su vecino del norte y al mismo tiempo temerosos de su opinión pública interna, denuncien esta situación, pero no por eso dejen de votar aquellos proyectos que solicitan cambios en las acuciantes circunstancias por las que atraviesan los seres humanos en algunos países (caso Cuba). Aquí vuelve a surgir el ejemplo chileno, que no se deja corromper por el toma y daca político votando la mayor parte de los proyectos presentados en la Comisión en pos de un valor superior como es la defensa de los derechos humanos.

Por último quería destacar que, según la calificación realizada por el Freedom House en el 2004, dentro de los 53 Estados miembros en la sesión número 60 de la Comisión, el 30,2% de los mismos fueron calificados por esta reconocida fundación como países no libres. Esto denota también la necesidad de realizar un cambio en la elección de los países que integran la Comisión en pos de no desnaturalizar la razón de su existencia a través de las negociaciones, alianzas y, en definitiva, encubrimientos que realizan algunos miembros con el objetivo de evitar dictámenes contrarios a sus políticas abusivas para con los derechos humanos.

En conclusión, este informe no hace más que poner en evidencia las dificultades que tienen muchos países para evitar que sus alianzas políticas, ideológicas y económicas (tanto internas como externas) dificulten la tan proclamada defensa de los derechos humanos que la mayoría de las naciones se han comprometido apuntalar.

Gabriel Llano
Diputado nacional PD