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Prensa / Diarios
Respuesta a Vicenç Navarro
17 de agosto de 2005
Fuente: El País (Madrid, España)

Por Mauricio Rojas (Diputado del Parlamento de Suecia)
EL PAÍS  -  Opinión - 17-08-2005

En su crítica del 10 de agosto al artículo de Mario Vargas Llosa Hacerse el sueco, el señor Vicenç Navarro se permite hacer una serie de afirmaciones muy sorprendentes sobre la realidad de Suecia. Ya que la crónica de Vargas Llosa se basa en mi libro Suecia después del modelo sueco (Cadal, 2005), me permito comentar algunas de las afirmaciones de Vicenç Navarro.

Primero, respecto de las reformas del antiguo Estado benefactor que posibilitaron una creciente libertad de elección ciudadana. Según Navarro, esto "antecede por muchos años al Gobierno de Bildt (1991-1994) y fue introducido por los gobiernos socialdemócratas". Ésta es una afirmación tan peregrina que me lleva a pensar que el señor Navarro está confundiendo a Suecia con otro país. Tomemos como ejemplo, ya que Navarro lo menciona, el sistema de vouchers escolares, que da irrestricta libertad de elección escolar y permite la creación de escuelas por gestores privados dentro de ese sistema. Esta reforma señera fue introducida en 1992 bajo el Gobierno liberal-conservador de Carl Bildt y dio inicio a una verdadera revolución educacional que hoy permite a más de 110.000 jóvenes educarse en una de las 800 escuelas no municipales que existen en Suecia (de las cuales, el 52% son gestionadas por sociedades anónimas con fines de lucro). Se trata de un pujante capitalismo del bienestar que también existe en otras áreas antes altamente monopolizadas por el Estado benefactor, como pueden ser la salud o el cuidado de niños y ancianos. Nada parecido existía antes en un país en que la socialdemocracia había dado una lucha sin cuartel, especialmente bajo el liderato de Olof Palme, contra la iniciativa privada en el sector de los servicios del bienestar.

Navarro afirma también que "el sistema voucher no está generalizado en Suecia". Esto es erróneo. Lo está por la Ley de Escuelas (Skollagen) y sólo faltan escuelas no municipales donde no ha habido interés por establecer alternativas. Navarro afirma, además, que no es cierto que las pensiones se hayan privatizado completamente, sino que se trata de un sistema que "complementa a las pensiones públicas". Así es, y eso es justamente lo que afirma Mario Vargas Llosa cuando dice que "los trabajadores suecos ya han conquistado el derecho a disponer libremente de parte de sus ahorros para la jubilación". Esa parte se privatizó gracias a una reforma llevada a cabo por aquella socialdemocracia que retornó al poder en 1994 y que había entendido que tanto su dogmatismo anterior como aquel Estado benefactor de aires despóticos que existía hasta 1990 debían ser enterrados para poder gobernar un país moderno que quiere seguir siéndolo. Se trata de la búsqueda de un Estado posibilitador, que le otorga posibilidades de elección al ciudadano y busca colaborar con la empresa privada sin que el dinamismo de la libertad pierda de vista a la equidad. Y es justamente por esto por lo que Suecia es interesante hoy, esta Suecia después de aquel "modelo sueco" que hoy sólo vive en la nostalgia de una cierta izquierda que ni olvida ni aprende nada.