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Observatorio de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos
 
El derecho a contar en Tanzania
15 de agosto de 2019
El caso de Kabendera fue denunciado por el Comité para la Protección de Periodistas. Fue detenido arbitrariamente y el departamento de policía no dice con claridad en qué lugar se encuentra. Según Human Rights Watch, Tanzania es un país que hoy en día se encuentra deteriorado en materia de libertad de expresión desde que asumió John Magufuli.
Dolores Barón
@lolaa_baron
 
Erick Kabendera, periodista freelance, fue arrestado en Tanzania

En Tanzania son tiempos difíciles para las áreas de comunicación, arte, sociales o cualquier profesión que diga algo distinto al gobierno. Especialmente el periodismo y el activismo. Hace unos días, Erick Kabendera, periodista freelance, fue arrestado por “desobedecer órdenes”.  Además la policía indica que está investigando su estado de ciudadanía. Pero el medio The Citizen realizó una investigación en donde varias voces críticas del gobierno fueron indagadas por su estado de ciudadanía. Puede que todo esto no sea una mera coincidencia.

El caso de Kabendera fue denunciado por el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés). Según el CPJ, un grupo de hombres sin identificar se llevó al periodista de su casa, detenido por su estado de ciudadanía, que según los familiares de Kabendera ya había sido resuelto. Que salga de vuelta a la luz cuando el periodista decide ser crítico del gobierno es muy raro. Además, el departamento de policía no dice con claridad en qué lugar se encuentra detenido Erick Kabendera. A familiares, amigos y representantes legales les informaron que estaría en Dar es-Salam, pero que al intentar verlo ahí no se encontraba en esa estación. Al periodista (indirectamente) no le permitieron ver a toda esta gente y eso es violar un derecho.

Una semana después, al periodista se le presentaron cargos económicos. Es decir, ya no se trataba del estado de ciudadanía. Ahora se lo acusaba de lavado de dinero, evasión de impuestos y de realizar operaciones criminales para obtener dinero ilegalmente, cambiando la policía el discurso de una semana a otra. Desde que fue arrestado, allanaron su casa (mínimo) dos veces, confiscaron su pasaporte (entre otros documentos) e interrogaron a su madre.

Desde ya, no es el primer caso en donde autoridades del gobierno mandan a callar personas por pensar distinto al Presidente. “Los fiscales tendrían que quitarle los cargos a Kabendera inmediatamente y Tanzania debería terminar esta práctica de tomar represalias contra las voces críticas”, indica Muthaxi Maxo, representante del CPJ en Africa. Pero, sin embargo, Tanzania sigue igual. ¿Cómo no los van a callar si su Presidente no puede soportar el hecho de que las personas elijan el uso de métodos anticonceptivos? Es un derecho que existe y se llama libertad de elección de anticoncepción. Pero no, se hace lo que el Presidente dice.

El CPJ ya envió una carta al Presidente John Magufuli, pidiendo por la libertad del periodista Erick Kabendera y, además, para tomar cartas en el asunto de la desaparición de otro periodista, Azory Gwanda. Comenzó desde 2017, cuando Gwanda investigaba sobre misteriosas desapariciones y asesinatos en una región de Tanzania, el este de Rufiji.

Según Human Rights Watch, Tanzania es un país que hoy en día se encuentra deteriorado en materia de libertad de expresión desde que asumió John Magufuli. Desde la regulación y censura de contenido online hasta la desaparición de gente por pensamientos contrarios al gobierno. Por su parte, Aministía Internacional demanda los derechos de la comunidad LGBTI y que se haga algo respecto a la discriminación hacia estos grupos de inmediato. Pero, definitivamente, Tanzania es un país en el cual se ha deteriorado la situación de los  Derechos Humanos bajo la presidencia de John Magufuli, donde la gente es silenciada por el mero hecho de expresar su opinión política, según Freedom House. Las investigaciones y monitoreos llevados a cabo por estas organizaciones demuestran la crítica situación que se está viviendo en cuanto a la libertad de expresión.

El reclamo por Kabendera es real, pero el gobierno de Tanzania hace oídos sordos. Se violó más de un derecho, pero, lo más importante, el derecho a la libertad de expresión y a la libertad de prensa. Fue censurado en su oficio, por el simple hecho de criticar a un funcionario público. Gente que se debería poder criticar, gente que está al mando de un país y gente que con su poder piensa que puede hacer lo que quiera con las personas. Como dicen las puertas del Museo de Periodismo en Washington: “Las personas tienen una necesidad de saber y los periodistas un derecho a contar”.