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Observatorio de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos
 
La libertad de prensa, un problema de todos
18 de octubre de 2012
(Análisis Latino) Los políticos, cualquiera sea su filiación, una vez que llegan al poder suelen ver a la prensa como una enemiga, fundamentalmente cuando desde ella se dejan al descubierto las debilidades y los errores de la administración.
Alvaro Giz
 

(Análisis Latino) Al concluir esta semana en la ciudad brasileña de San Pablo su 68ª Asamblea General, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) denunció la existencia de "una feroz ofensiva" de los gobiernos de Argentina, Ecuador y Venezuela para "silenciar al periodismo independiente (…) mediante leyes regulatorias, discriminación de la publicidad oficial e inmensos aparatos mediáticos estatales y privados utilizados para difamar y hacer campañas de desprestigio contra los periodistas".

La institución indicó asimismo que "la violencia contra la integridad física de los periodistas y la creciente intolerancia de gobiernos autoritarios constituyen los principales problemas que afronta la prensa independiente en el continente. En efecto, trece periodistas fueron asesinados en los últimos seis meses en México, Honduras, Brasil y Ecuador por el solo hecho de realizar su trabajo".

El documento final también cuestiona a Cuba, "donde continúa la política del amedrentamiento” de quienes se oponen al gobierno castrista.

Lanata perseguido por los ``custodios´´ de Chávez
El periodista argentino Jorge Lanata perseguido por los "custodios" de Chávez durante las elecciones en Venezuela

Un párrafo aparte se dedicó a la Argentina, adonde el organismo enviará una misión. "La presidente (Cristina Fernández) sigue sin dar conferencias de prensa y abusa de la cadena nacional, (…) además de tergiversar estadísticas oficiales y mantener un costoso aparato de comunicación utilizado muchas veces para atacar a los críticos", afirma el documento.

Por último, la SIP también advirtió que los gobiernos de Bolivia, Chile, Ecuador, El Salvador, Perú y Uruguay promueven leyes que "restringen la tarea del periodismo".

Rafael CorreaEn función de este acreditado diagnóstico, no pueden caber dudas que en comparación con otras naciones del continente, Uruguay y Argentina tienen una situación comparativamente mejor en materia de libertad de prensa.

Sin embargo, este hecho no puede llevarnos a desconocer el recorte de libertades que pueden generar para los ciudadanos las leyes restrictivas a la actividad de los medios de comunicación y las declaraciones agresivas de algunos gobernantes a efectos de generar una animosidad hacia ellos entre la población, aún aquella que no está alineada políticamente.

La apuntada intención del gobierno uruguayo de elaborar una ley de medios –que se sumaría a la ley de Prensa que ya está vigente y al amparo de la cual se ha condenado a numerosos comunicadores por su tarea-, no hará otra cosa que restringir la actividad de la prensa, porque, para eso es que precisamente se elaboran estas iniciativas.

Los políticos, cualquiera sea su filiación, una vez que llegan al poder suelen ver a la prensa como una enemiga, fundamentalmente cuando desde ella se dejan al descubierto las debilidades y los errores de la administración.

La prensa uruguaya vive un momento por lo menos delicado y si bien no se ven situaciones tan chocantes como en algunos países del continente, existe una notoria mayor incidencia de acciones judiciales contra los medios de mayor importancia en el país.

La presidente Fernandez quejándose por una nota de la Prensa.Asimismo, no son pocas las veces que el propio presidente José Mujica; o su esposa, la senadora Lucía Topolanski, o algún otro funcionario de gobierno, se han dedicado a descalificar a los medios que publican informaciones que no son de su agrado. En este aspecto, han tomando el mal ejemplo de la presidenta argentina Cristina Fernández quien no ha dudado en declararle la guerra pública al grupo Clarín.

En fin, la libertad de prensa es para muchos países del mundo una asignatura pendiente. Y en las naciones que hoy disfrutan de ella, un valor siempre amenazado. En muchas partes hay regímenes totalitarios y corruptos, que no podrían sostenerse ni un mes si alguien estuviera informando sobre sus atrocidades. En otras partes imperan la democracia y la libertad pero siempre hay alguien que no quiere ver publicada determinada noticia, y que a veces se considera con el suficiente poder como para impedir su difusión.

Por eso es que es necesaria una permanente atención de la opinión pública en defensa del periodismo independiente que, sin sesgos ni presiones, dice su verdad y ampara así los derechos de todos al denunciar las más graves transgresiones del poder.

Porque si algo debe quedar claro, es que la libertad de prensa es un derecho esencial e imprescindible para que pueda existir una democracia sana. Lamentablemente hay situaciones que, aunque menores, obligan –tal como lo hizo la SIP-, a encender una luz amarilla de alerta en el continente, y también en el Río de la Plata.