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      Havel, Argentina y la solidaridad democrática internacional

      El duodécimo aniversario de la muerte del ex presidente checo coincide con el primer aniversario de la obtención de la copa del mundial de fútbol del seleccionado argentino en Qatar. Una reflexión sobre la defensa de los derechos humanos.

      Havel, Argentina y la solidaridad democrática internacionalEl ex presidente de la República Checa y líder internacional Vaclav Havel, fallecido un 18 de diciembre de 2011 en Praga, a los 75 años. Foto EFE/Filip Singer.

      Se cumplen doce años del fallecimiento de Vaclav Havel, dramaturgo, disidente y ex preso político, y primer presidente de la República Checa. Su legado se mantiene vivo a través de la labor de varias organizaciones de la sociedad civil europeas y, desde Argentina, por CADAL, fundación privada y a-partidaria constituida en 2003 con la misión de promover los derechos humanos y la solidaridad democrática internacional.

      Havel siempre recordaba el apoyo moral que para él significó cuando estuvo preso durante la dictadura comunista, en la entonces Checoslovaquia, que sus obras de teatro se presentaran en Francia o Alemania, o que un presidente democrático como Francois Mitterand se reuniera de manera pública con él en Praga en diciembre de 1988 durante una visita oficial mientras era perseguido político.

      Esos gestos de solidaridad que recibió Havel conformaron su Memoria, la política exterior checa y la de su sociedad civil humanitaria, en preocuparse por quienes todavía viven en dictadura. Havel lo resumió en una frase pronunciada en 2004 durante la Cumbre de Praga por la Democracia en Cuba: “Se cuán importante es para una persona saber que allá afuera hay gente a la que no le es indiferente vuestro destino”.

      De acuerdo al índice de democracia que publica The Economist, un 37% de los países del mundo tienen gobiernos autoritarios, donde se criminalizan los derechos humanos y no existe el pluralismo político. La solidaridad democrática internacional implica centrar su atención en estas autocracias y reclamar por el respeto a los derechos humanos de sus habitantes, dado el carácter universal de la Declaración de la ONU de 1948.

      Durante la dictadura militar argentina también fueron importantes los gestos de solidaridad democrática internacional de funcionarios de países democráticos, periodistas y organizaciones extranjeras, denunciando las violaciones de derechos humanos y brindando reconocimiento, apoyo y protección a activistas, periodistas independientes y familiares de detenidos y desaparecidos.

      El duodécimo aniversario de la muerte de Havel coincide con el primer aniversario de la obtención de la copa del mundial de fútbol masculino del seleccionado argentino en Qatar.

      Teniendo como antecedente el mundial de 1978, durante la dictadura militar y utilizado de manera propagandística para silenciar las denuncias de violaciones de derechos humanos, la Memoria estuvo ausente en Qatar, ante las muertes en la construcción de los estadios bajo condiciones de esclavitud laboral y las restricciones a las libertades fundamentales en ese país, incluyendo las minorías sexuales.

      En efecto, a diferencia de países como Alemania, Países Bajos y Australia, en Argentina no fue tema la situación de los derechos humanos en Qatar durante el mundial del año pasado, evidenciando que -salvo en el caso de CADAL- la solidaridad democrática internacional está excluida de la Memoria de la dictadura militar.

      Esto incluye la insensibilidad de la Asociación del Fútbol Argentino, jugadores, cuerpo técnico, periodistas, dirigentes políticos y las organizaciones kirchneristas de derechos humanos, pues ninguno de ellos consideró la propuesta de donar un porcentaje de los 52 millones de dólares obtenidos por el triunfo deportivo en la final ante Francia, a un Fondo de Compensación a familiares de las víctimas en la construcción de los estadios para el mundial en Qatar.

      Mantener vivo el legado de Václav Havel desde Argentina implica el no olvidarse de las personas que actualmente viven en condiciones de esclavitud política, reclamando por sus derechos humanos universales a expresarse, asociarse, manifestarse de manera pacífica y participar políticamente eligiendo a sus representantes en elecciones libres.

      Defender los derechos de quienes no los tienen también es una manera de promoverlos y valorarlos en un país democrático. Como diría Havel “Hay que hacer mucho más por nuestra libertad y por la de los demás”.

      Gabriel C. Salvia es Director General de CADAL (www.cadal.org).


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