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La Policía de Estados Unidos tiene demasiado poder sobre las personas
4 de junio de 2020
En un contexto de desorden excesivo, es más difícil que nunca discutir racionalmente los abusos de la Policía y el racismo de larga data. Los saqueos y el caos suelen producir una dinámica política de creciente polarización. Pero en política nada está predestinado. Estados Unidos puede encontrar una mejor manera, una que dé a la Policía el incentivo y los recursos necesarios para trabajar para la gente.
Por Sybil Rhodes
La Policía de Estados Unidos tiene demasiado poder sobre las personas

Las secuelas del asesinato de George Floyd por la Policía de Minneapolis (injustificado por toda norma) incluyen olas espontáneas de protesta pacífica por parte de muchos y saqueos oportunistas por parte de otros. No es sorprendente que esto haya ocurrido en el contexto de los desastres de Covid-19, que incluyen enfermedad y tremendas pérdidas personales y económicas. La gente en Estados Unidos está enfadada, frustrada, y con los nervios de punta. Sin embargo, sería un error atribuir las protestas a la pandemia. Tienen un significado más profundo.

El punto principal de los disturbios es que la Policía de Estados Unidos tiene demasiado poder sobre las personas. Si hay un costado positivo en esta horrenda situación, es que el público, incluyendo gente de todas las razas, puede estar dándose cuenta de esto. Los ejemplos más evidentes de esto son las muertes ilegales de ciudadanos en manos de la Policía, pero ejemplos más mundanos, como los registros públicos y los abusos de la propiedad, también causan ira y humillación.

Los manifestantes pacíficos del movimiento “Black Lives Matter” están llamando la atención del público sobre la interacción entre el racismo y los abusos policiales. La cura de esto no será posible si los líderes y conciudadanos se niegan a escucharlos. La historia de la esclavitud, la segregación y el racismo brutal en Estados Unidos proyecta una larga sombra. Los académicos, los políticos y la gente común no concuerdan respecto de cómo esta sombra afecta exactamente todos los aspectos de la vida, incluyendo las interacciones entre el público y la Policía. Pero el rechazo a reconocer la sombra causa un tremendo daño, y más ira.

En un contexto de desorden excesivo, es más difícil que nunca discutir racionalmente los abusos de la Policía y el racismo de larga data. Los saqueos y el caos suelen producir una dinámica política de creciente polarización.

Pero en política nada está predestinado. Estados Unidos puede encontrar una mejor manera, una que dé a la Policía el incentivo y los recursos necesarios para trabajar para la gente, proporcionándole información y manteniendo la paz. Afortunadamente, algunos republicanos y demócratas reconocen esta posibilidad.

Por Sybil Rhodes, Presidente de CADAL