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Análisis Sínico
15-07-2026La vida por el Tíbet libre
La inmolación de Lobga Rangzen se produjo luego que el 1 de julio pasado entrara en vigor la «Ley sobre la promoción de la unidad y el progreso étnicos» de China, una peligrosa escalada en la campaña de Pekín para borrar la identidad distintiva del pueblo tibetano.Por Gabriel C. Salvia
En la tarde del pasado 2 de julio de 2026, el activista tibetano Lobsang Palden se prendió fuego frente a la sede de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York y falleció una hora después, a consecuencia de las heridas sufridas, en el Hospital Bellevue.
El activista tibetano, también conocido como Lobga Rangzen, transmitió en vivo la inmolación a lo bonzo a través de su página personal de Facebook. Su testimonio estuvo dirigido a la comunidad tibetana en el exilio con un mensaje claro: los tibetanos en el exilio gozan de libertades que se les han negado a los tibetanos dentro del Tíbet, y tales libertades conllevan la responsabilidad de actuar.
Asimismo, el activista declaró: “No quiero que guarden luto por mí; quiero que continúen la lucha por la independencia del Tíbet, porque la falta de independencia es la raíz de todos nuestros problemas. Bhoe Gyalo, Bhoe Rangzen Gyalo» [Victoria para el Tíbet. Victoria para la independencia del Tíbet].
Por su parte, sobre la decisión de Lobga Rangzen, el Representante del Dalai Lama en América Latina, Penpa Tsering, expresó en un comunicado: "Aunque honramos su devoción, la vida humana es preciosa y debe preservarse para servir a la lucha a largo plazo por el Tíbet. En nombre de la Administración Central Tibetana (CTA), insto encarecidamente a todos los compatriotas tibetanos a que valoren sus vidas".
El activista había nacido en la tradicional provincia tibetana de Kham. En 1990 se exilió en la India, donde fue monje en el monasterio de Gaden Jangtse y ocupó diversos cargos antes de trasladarse a Estados Unidos en 2006. Durante más de dos décadas, Lobga ha sido reconocido como un firme defensor de la independencia del Tíbet, trabajando incansablemente para protestar de manera pacífica contra la ocupación china del territorio tibetano.
La inmolación de Lobga Rangzen se produjo luego que el 1 de julio pasado entrara en vigor la «Ley sobre la promoción de la unidad y el progreso étnicos» de China, una peligrosa escalada en la campaña de Pekín para borrar la identidad distintiva del pueblo tibetano. Un comunicado de la Red Internacional del Tíbet suscripta por 151 organizaciones, entre ellas CADAL, advierte que la ley prioriza el chino mandarín en la educación y la vida pública, impone una integración social dirigida por el Estado y amplía las sanciones por supuestas amenazas a la "unidad étnica". El artículo 20 de la ley exige a los padres que eduquen a sus hijos para "amar al Partido Comunista de China" y prohíbe la transmisión de ideas consideradas perjudiciales para la unidad nacional. Esto, señala el comunicado, otorga a Pekín una autoridad sin precedentes para regular lo que las familias tibetanas enseñan a sus hijos sobre su historia, cultura, religión e identidad, al tiempo que profundiza los sistemas de control ideológico y vigilancia social.
Al respecto, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, lanzó una voz de alarma: "Me preocupa profundamente la política de China en materia de lucha contra el terrorismo y de asimilación, especialmente en lo que respecta a su impacto en las minorías de las regiones de Xinjiang, Mongolia Interior y el Tíbet. La nueva ley sobre unidad étnica corre el riesgo de agravar las restricciones a las libertades de lengua, educación, práctica religiosa, cultura, expresión y reunión, así como de penalizar el ejercicio pacífico de los derechos de las minorías en general. Insto a que se derogue dicha ley y a que cesen estas prácticas".
Hay que recordar que el territorio del Tíbet, aunque no reconocido entonces por la ONU, era un Estado independiente que fue invadido a gran escala en 1950 por la República Popular China, luego del inicio un año antes de la revolución comunista. Como lo señala Aloma Sellanes en su libro “Los latinoamericanos y el Tíbet”, durante una asamblea general de la ONU el único país que alertó de esta violación a la carta fundacional del organismo fue de América Latina, El Salvador, señalando que “Desde que el pueblo del Tíbet ha sido obligado por la fuerza a formar parte de China contra su voluntad y consentimiento, la actual invasión del Tíbet sería la más grosera de violación del débil por el fuerte”.
Al menos 157 tibetanos han ofrecido sus vidas dentro del Tíbet para llamar la atención mundial sobre la brutal represión que sufren bajo el dominio chino. En su gesto desesperado frente a la ocupación de la dictadura china en el Tíbet, Lobga Rangzen ejerció una forma límite de expresión ante la indiferencia de la mayor parte de la comunidad internacional. Pero deja un legado de seguir denunciando de manera pacífica una histórica injusticia, que no se limita sólo al Tíbet, sino también al Turkestán Oriental.
Como en su momento señaló el jurista francés Maurice Aydalot "Cada ciudadano del mundo se siente aludido, como si se le hiciera una ofensa personal, cuando en cualquier lugar que sea, los derechos humanos, cuyos principios esenciales son en su conjunto el honor colectivo de la humanidad y el honor de cada uno de nosotros, son ignorados, traicionados, violados".
Gabriel C. SalviaDirector GeneralActivista de derechos humanos enfocado en la solidaridad democrática internacional. En 2024 recibió el Premio Gratias Agit del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Checa. Es autor de los libros "Memoria, derechos humanos y solidaridad democrática internacional" (2024) y "Bailando por un espejismo: apuntes sobre política, economía y diplomacia en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner" (2017). Además, compiló varios libros, entre ellos "75 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos: Miradas desde Cuba" (2023), "Los derechos humanos en las relaciones internacionales y la política exterior" (2021), "Desafíos para el fortalecimiento democrático en la Argentina" (2015), "Un balance político a 30 años del retorno a la democracia en Argentina" (2013) y "Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba" (2011), Sus columnas de opinión han sido publicadas en varios medios en español. Actualmente publica en Clarín, Perfil, Infobae y La Nación, de Argentina. Ha participado en eventos internacionales en América Latina, África, Asia, Europa, los Balcanes y en Estados Unidos. Desde 1992 se desempeña como director en Organizaciones de la Sociedad Civil y es miembro fundador de CADAL. Como periodista, trabajó entre 1992 y 1997 en gráfica, radio y TV especializado en temas parlamentarios, políticos y económicos, y posteriormente contribuyó con entrevistas en La Nación y Perfil.
En la tarde del pasado 2 de julio de 2026, el activista tibetano Lobsang Palden se prendió fuego frente a la sede de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York y falleció una hora después, a consecuencia de las heridas sufridas, en el Hospital Bellevue.
El activista tibetano, también conocido como Lobga Rangzen, transmitió en vivo la inmolación a lo bonzo a través de su página personal de Facebook. Su testimonio estuvo dirigido a la comunidad tibetana en el exilio con un mensaje claro: los tibetanos en el exilio gozan de libertades que se les han negado a los tibetanos dentro del Tíbet, y tales libertades conllevan la responsabilidad de actuar.
Asimismo, el activista declaró: “No quiero que guarden luto por mí; quiero que continúen la lucha por la independencia del Tíbet, porque la falta de independencia es la raíz de todos nuestros problemas. Bhoe Gyalo, Bhoe Rangzen Gyalo» [Victoria para el Tíbet. Victoria para la independencia del Tíbet].
Por su parte, sobre la decisión de Lobga Rangzen, el Representante del Dalai Lama en América Latina, Penpa Tsering, expresó en un comunicado: "Aunque honramos su devoción, la vida humana es preciosa y debe preservarse para servir a la lucha a largo plazo por el Tíbet. En nombre de la Administración Central Tibetana (CTA), insto encarecidamente a todos los compatriotas tibetanos a que valoren sus vidas".
El activista había nacido en la tradicional provincia tibetana de Kham. En 1990 se exilió en la India, donde fue monje en el monasterio de Gaden Jangtse y ocupó diversos cargos antes de trasladarse a Estados Unidos en 2006. Durante más de dos décadas, Lobga ha sido reconocido como un firme defensor de la independencia del Tíbet, trabajando incansablemente para protestar de manera pacífica contra la ocupación china del territorio tibetano.
La inmolación de Lobga Rangzen se produjo luego que el 1 de julio pasado entrara en vigor la «Ley sobre la promoción de la unidad y el progreso étnicos» de China, una peligrosa escalada en la campaña de Pekín para borrar la identidad distintiva del pueblo tibetano. Un comunicado de la Red Internacional del Tíbet suscripta por 151 organizaciones, entre ellas CADAL, advierte que la ley prioriza el chino mandarín en la educación y la vida pública, impone una integración social dirigida por el Estado y amplía las sanciones por supuestas amenazas a la "unidad étnica". El artículo 20 de la ley exige a los padres que eduquen a sus hijos para "amar al Partido Comunista de China" y prohíbe la transmisión de ideas consideradas perjudiciales para la unidad nacional. Esto, señala el comunicado, otorga a Pekín una autoridad sin precedentes para regular lo que las familias tibetanas enseñan a sus hijos sobre su historia, cultura, religión e identidad, al tiempo que profundiza los sistemas de control ideológico y vigilancia social.
Al respecto, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, lanzó una voz de alarma: "Me preocupa profundamente la política de China en materia de lucha contra el terrorismo y de asimilación, especialmente en lo que respecta a su impacto en las minorías de las regiones de Xinjiang, Mongolia Interior y el Tíbet. La nueva ley sobre unidad étnica corre el riesgo de agravar las restricciones a las libertades de lengua, educación, práctica religiosa, cultura, expresión y reunión, así como de penalizar el ejercicio pacífico de los derechos de las minorías en general. Insto a que se derogue dicha ley y a que cesen estas prácticas".
Hay que recordar que el territorio del Tíbet, aunque no reconocido entonces por la ONU, era un Estado independiente que fue invadido a gran escala en 1950 por la República Popular China, luego del inicio un año antes de la revolución comunista. Como lo señala Aloma Sellanes en su libro “Los latinoamericanos y el Tíbet”, durante una asamblea general de la ONU el único país que alertó de esta violación a la carta fundacional del organismo fue de América Latina, El Salvador, señalando que “Desde que el pueblo del Tíbet ha sido obligado por la fuerza a formar parte de China contra su voluntad y consentimiento, la actual invasión del Tíbet sería la más grosera de violación del débil por el fuerte”.
Al menos 157 tibetanos han ofrecido sus vidas dentro del Tíbet para llamar la atención mundial sobre la brutal represión que sufren bajo el dominio chino. En su gesto desesperado frente a la ocupación de la dictadura china en el Tíbet, Lobga Rangzen ejerció una forma límite de expresión ante la indiferencia de la mayor parte de la comunidad internacional. Pero deja un legado de seguir denunciando de manera pacífica una histórica injusticia, que no se limita sólo al Tíbet, sino también al Turkestán Oriental.
Como en su momento señaló el jurista francés Maurice Aydalot "Cada ciudadano del mundo se siente aludido, como si se le hiciera una ofensa personal, cuando en cualquier lugar que sea, los derechos humanos, cuyos principios esenciales son en su conjunto el honor colectivo de la humanidad y el honor de cada uno de nosotros, son ignorados, traicionados, violados".



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