Derechos Humanos y
Solidaridad Democrática Internacional

Prensa

3 de mayo de 2006

Derechos humanos, un compromiso

Fuente: La Nación (Buenos Aires, Argentina)

Por Gabriel C. Salvia
Para LA NACION

En la Asamblea General de la ONU en la que se celebrará la primera elección de los cuarenta y siete miembros del recién creado Consejo de Derechos Humanos, el próximo martes, la Argentina debería votar en contra de todas las dictaduras que se hayan postulado para integrar el flamante organismo.

Al respecto, la información difundida oficialmente por la Organización de las Naciones Unidas señala que "Cuando se realice la votación para elegir a los miembros del Consejo, los Estados miembros tomarán en cuenta la contribución de los candidatos a la promoción y la protección de los derechos humanos". Por tal motivo, y en coherencia con la iniciativa de la ONU y el declamado compromiso del gobierno argentino en materia de derechos humanos, sería lógico que la Argentina rechace las nominaciones de los siguientes países, todos ellos reincidentes violadores de los derechos fundamentales: Argelia, Azerbaiján, Cuba, China, Federación Rusa, Irán y Paquistán, basándose para ello en los informes publicados por prestigiosas organizaciones internacionales, como Human Rights Watch y Amnistía Internacional.

Y dado que los miembros del Consejo se someterán a un nuevo mecanismo de revisión universal del Consejo durante la duración de su membresía, es muy importante que en la primera integración del Consejo de Derechos Humanos de la ONU exista una presencia mayoritaria de países libres, porque las dictaduras intentarán boicotear cualquier iniciativa tendiente a que se ponga en evidencia las denuncias de violaciones a derechos humanos en sus países. La modalidad y la frecuencia del mecanismo universal de revisión periódico serán decididas por el Consejo durante el año siguiente a la primera sesión.

Hasta el momento, se han postulado treinta y cinco países para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, y de acuerdo a la clasificación que realiza Freedom House, veintiuno son libres, siete parcialmente libres y siete no libres. De esta manera, de los países que se han postulado, el sesenta por ciento son libres, el veinte parcialmente libres y el otro veinte por ciento no libres.

En este nuevo intento de promover internacionalmente el respeto a los derechos humanos, los países democráticos tienen que estar muy alertas, para no convertirse en cómplices del silencio que buscan las dictaduras y para ayudar decididamente a quienes son perseguidos, hostigados y encarcelados bajo este tipo de regímenes. En tal sentido, cabe recordar que durante la última dictadura militar argentina, la estrategia diplomática del Proceso logró el apoyo del resto de las dictaduras, incluyendo a todo el bloque de los No-Alineados, y por tal motivo nunca fue condenada en Naciones Unidas. Al respecto, el embajador Gabriel Martínez, representante del gobierno militar en Ginebra, señaló en noviembre del año último que Cuba actuó como "interlocutor" entre la delegación argentina y las de Europa del Este, y que cuando él necesitaba pasar un mensaje a un país del bloque del Este, generalmente le pedía al embajador cubano que fuera su mensajero. Martínez describió como "óptima" y "extremadamente cercana" la relación con Cuba, país que también ayudó a convenir reuniones de los delegados no alineados en nombre de la Argentina.

Por eso mismo, países como la Argentina tienen una responsabilidad mayor en condenar a las dictaduras remanentes, y mucho más si algunos de esos regímenes fueron cómplices activos en bloquear la condena a la dictadura militar en Ginebra, como es el caso de Cuba.

El autor es director general del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal).

Fuente: Diario La Nación (Buenos Aires)
http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=802085

La Nación (Buenos Aires, Argentina)
La Nación (Buenos Aires, Argentina)