Derechos Humanos y
Solidaridad Democrática Internacional

Artículos | Diálogo Latino Cubano

Promoción de la Apertura Política en Cuba

30 de junio de 2019

Cuba entra en coma

Cuba nunca ha salido del periodo especial; pero no por la ley Helms Burton, ni el supuesto bloqueo, sino por el sistema de gobierno y la estructura gubernamental que ha hecho colapsar la economía.
Por Agustín López Canino
Cuba entra en coma

La crisis social, política y económica en Cuba se agudiza, y la sociedad entra en una nueva etapa del periodo especial. Porque a pesar del sostén de Venezuela, ideado por Fidel Castro, materializado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro, Cuba nunca ha salido del periodo especial; pero no por la ley Helms Burton, ni el supuesto bloqueo, sino por el sistema de gobierno, la estructura gubernamental que ha hecho colapsar la economía: de un país productor nos han convertido en un país improductivo a pesar de conservar la mano de obra más barata del mundo.

La manipulación de la empresa privada de la forma en que se efectuó aparentemente parecía un alivio a las penurias del pueblo, pero hoy algunos se han enriquecido y otros se han convertido en miserables. Por supuesto, no es malo enriquecerse ni tener dinero, lo abusivo es la forma en que se obtiene y el método empleado en Cuba ha sido la corrupción inescrupulosa ausente de cualquier vestigio de dignidad. La apertura privada logró los objetivos trazados por el gobierno: ocupar una fuerza productiva desempleada existente y con tendencias al aumento y colocar en pugna al cubano contra el cubano con la quimera del futuro mejoramiento económico a través de formas supuestamente socialistas, y para que no viera la disfuncionalidad del sistema. Sin embargo, todo esto ha sido un desastre para el humilde, para el hombre de valores y hasta para el propio estado.

El aumento de las fuerzas no vinculada directamente a la producción y que por el Estado no poseer una infraestructura apropiada para sostener sus negocios de una forma respetable, han recurrido a la corrupción, ha contribuido a incrementar los costos de producción en las empresas estatales y bajarlos en las privadas, razón por la cual el pequeño empresario socialista puede pagar a un obrero el doble o el triple del salario devengado por un obrero en la empresa estatal. De ahí el desplazamiento paulatino de la fuerza de trabajo de la empresa estatal a la privada.

Pero el contexto que afronta hoy el sistema es muy diferente al de los años 90, pues ya el gobierno no es el dueño absoluto de los medios de difusión, y el flujo de información a través de las nuevas tecnologías, de las redes sociales, involucra otro tipo de cambios políticos, sociales y económicos para los cuales ninguna dictadura está preparada ni puede resistir. Entonces vienen a jugar un papel fundamental el respeto a los derechos humanos, las libertades fundamentales y la democracia.

La falta de suspicacia política gubernamental basada solamente en el poder, ahora aferrado a una constitución obsoleta para nuestros tiempos, agrava la crisis y aunque ya el gobierno ha comenzado una campaña de “patriotismo” desenterrando el pasado con sus mártires y volcando las culpas hacia el imperio y el capitalismo del cual vive.

Pero la mayor parte de la sociedad, aunque no está preparada para el enfrentamiento conoce las mentiras y los fraudes de los medios de difusión masiva bien estudiados y coordinados para confundir la realidad.  

Sin embargo, a pesar de las evidencias que muestran que el agravamiento de la crisis no proviene del exterior sino de la ineficiente forma de gobernar a través de un partido imponiendo métodos antidemocráticos y dictatoriales, el poder se aferra a la fuerza de la represión antes que el uso de la razón y la justicia.