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30 de junio de 2019

El rap deja de ser rap

Maykel Castillo, El Osorbo, tiene 31 años y ha estado siempre en el lado de la música alternativa en Cuba. Nunca ha tenido miedo de pronunciarse en contra del gobierno y sus autoridades. Su marca personal es su lírica contestataria y desafiante. La edición 2013 del Festival Puños Arriba lo nominó a Tema Social con su canción “Vamos echando”, de su disco “Sin pelos en la lengua”. En un contexto autoritario así, con normas que reprimen la libertad de expresión, se hace muy difícil ser artista y, más aún, rapero, que por excelencia es y debe ser crítico.
Por Dolores Barón
@lolaa_baron
Maykel Castillo

Maikel Castillo Pérez vive en Lamparilla 408, entre Bernaza y Villegas, en La Habana, Cuba. O vivía. Maykel el Osorbo, como es conocido en la industria musical, fue sentenciado a un año de prisión a fines del 2018 por dar un show en La Madriguera, junto con otros artistas, proclamándose en contra del Decreto 349 que restringe la libertad de expresión artística en Cuba.

La razón que dieron las autoridades por su detención fue una “revisión de causa” de hace unos años, en donde tuvo un roce con la policía por mostrar en el videoclip de su canción “Por ti señor” cómo una autoridad arrestaba a una persona involucrada con las drogas. Además, se le sumó medio año más a la condena por el supuesto delito de “atentado”, el cual se refiere a una situación en donde un policía sufrió una caída a causa de querer sacarle el celular al rapero.

Maykel tiene 31 años y ha estado siempre en el lado de la música alternativa en Cuba. Nunca ha tenido miedo de pronunciarse en contra del gobierno y sus autoridades. Allá por el 2000, comienza su carrera como MC, es decir, aquel que se dedica a crear letras con rima y métricas, y su marca personal es su lírica contestataria y desafiante. En una entrevista con Helson Hernández en 2013 para Havana Times él asume la responsabilidad y el riesgo que tiene a veces “decir la verdad” y que, por lo menos en Cuba, trae muchas consecuencias.

La edición 2013 del Festival Puños Arriba lo nominó a Tema Social con su canción “Vamos echando”, de su disco “Sin pelos en la lengua”. El Osorbo cuenta para Havana Times en el 2013 que su rap habla de problemas sociales alrededor del mundo y que, a veces, habla de sus sentimientos, amor o incluso problemáticas ambientales. En aquel entonces, Maikel Castillo se hacía llamar “DKNO” por un trasfondo personal que tiene que ver más que nada con sus experiencias y que, leído en voz alta, inspira “respeto y sabiduría”.

En Spotify está disponible un álbum que sacó en 2014 llamado “Los más duros”, que cuenta con varias colaboraciones. De momento, lo último que se supo de Maikel Castillo es que se cosió la boca en signo de huelga de hambre y que hace ya varios días no se sabe nada de él. Se puede comunicar con su esposa de vez en cuando y sus cartas a la gente fueron publicadas por la activista Yania Suárez, que está siguiendo muy de cerca su caso y busca su liberación, como la de varios colegas artistas. Además, su situación fue demandada en el informe anual de Freemuse (página 79), la organización internacional que defiende los derechos artísticos. PEN America, otra de las instituciones que promueve los derechos de las artes, también tomó su postura frente a los artistas reprimidos por proclamarse en contra del decreto 349 en uno de sus informes (página 20) creado para su proyecto, Artists at Risk Connection

La naturaleza del rap siempre fue la de tener actitud, ser frontal y cuestionar lo impuesto por la sociedad. En un contexto autoritario así, con normas que reprimen la libertad de expresión, se hace muy difícil ser artista y, más aún, rapero, que por excelencia es y debe ser crítico. Y en un país donde no se acepta la crítica, el rap no puede existir y lentamente lo van ahogando.