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Promoción de la Apertura Política en Cuba

31 de diciembre de 2019

Me siento victoriosa y con fuerzas para continuar luchando

En la madrugada me siento colapsada cuando autoridades de migración en la terminal tres del aeropuerto internacional «José Martí» me comunican que no puedo continuar mi viaje por encontrarme, según ellos, «regulada», por no se sabe bien por quién. La impotencia es grande al ver como de manera abusiva se violan los derechos que concede la constitución y no existe ningún mecanismo jurídico y legal que pueda defenderlos.
Por Dayanis Salazar Pérez

Tengo 19 años de edad y me emocionó el poder saber que participaría en el Programa Good Bye Lenin en Buenos Aires.

Dayanis Salazar Pérez y Juan Michel López Mora, jóvenes pinareños impedidos de viajar a Buenos Aires.Tenía algunas preocupaciones, pues comenzaba la carrera de enfermería y era la primera vez que viajaba sin mis padres. Pero nada me impidió continuar, a pesar de que por las condiciones actuales de desabastecimiento de combustible las embarcaciones viajan días alternos. Y en mi condición política existe mucha presión por parte de los órganos de seguridad para dificultar nuestro tránsito aun dentro de la nación. Por lo que realizar la gestión de cambiar las reservaciones de viaje se puede considerar un milagro, ya que es imposible salir de la Isla de la Juventud sin que los órganos de seguridad tengan conocimiento, ya que ellos controlan todos esos medios.

Luego haber tramitado la visa a la Argentina junto a mi compañero de viaje, el 1° de noviembre viajo nuevamente a la Habana con el propósito de tomar un vuelo a la Argentina, un país que deseaba conocer. Me sobrecoge la incertidumbre que en cualquier momento agentes de la SE o la PNR me impidan seguir con mi travesía de la isla a la habana, pero afortunadamente eso no pasa.

Sintiéndome animada, y con esperanza de poder adquirir conocimiento y preparación para ser de utilidad al cambio democrático de mi nación, y compartir con otros jóvenes nuestras experiencias, 2 de noviembre en la madrugada me siento colapsada cuando autoridades de migración en la terminal tres del aeropuerto internacional “José Martí” me comunican que no puedo continuar mi viaje por encontrarme, según ellos, “regulada”, por no se sabe bien por quién. La impotencia es grande al ver como de manera abusiva se violan los derechos que concede la constitución y no existe ningún mecanismo jurídico y legal que pueda defender este derecho.

De regreso me enfrento a un agotador viaje de avión y en medio de la travesía reflexiono que lejos de perder algo me siento victoriosa y con fuerzas para continuar luchando para que en un futuro otros jóvenes no sean atropellados y abusados como lo fui yo en esta ocasión.