Derechos Humanos y
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Promoción de la Apertura Política en Cuba

3 de junio de 2021

Alemania y los DDHH en Cuba: dura en Ginebra, blanda en La Habana

Siendo una potencia mundial, teniendo un liderazgo en la Unión Europea y adoptando una actitud ejemplar respecto a Cuba en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Alemania ha pasado a ser en La Habana uno de los países blandos de la Unión Europea que no brinda actualmente reconocimiento a activistas democráticos. Mientras tanto, el gobierno cubano ha mantenido relaciones con la oposición en Alemania que incluye al Partido La Izquierda (DIE LINKE), la Red de Solidaridad con Cuba en Alemania (Netzwerk Cuba e.V.), el Centro Universitario de Baviera para América Latina (BAYLAT), el Partido Comunista Alemán (DKP), el Grupo Parlamentario Alemania -Centroamérica, la Juventud Obrera Alemana Socialista (SDAJ), la Asociación de Amistad R.F.A.- Cuba, entre otros.
Por Belén Veneranda y Gabriel C. Salvia

Alemania y los DDHH en Cuba: dura en Ginebra, blanda en La Habana

Alemania es un país que presenta una agenda prometedora y firme respecto a los valores democráticos, la paz, la seguridad y la defensa de la libertad. Sin embargo, en la práctica registra algunos comportamientos contradictorios con esta comprometida agenda hacia países donde el régimen democrático se ve puesto en jaque, como en el caso de Cuba: país autocrático en el que se registran severas violaciones a los derechos fundamentales de su población.

El Gobierno alemán apoya proyectos para mejorar la calidad de vida y la promoción del respeto por los derechos humanos alrededor del mundo. Además, Alemania es un Estado firmante de los principales instrumentos de derechos humanos de la ONU y de sus protocolos adicionales. En la intervención de Alemania en el Examen Periódico Universal de Cuba en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de 2018, se puede apreciar la firme postura del país ante las violaciones de los derechos humanos. En dicha oportunidad, Alemania condenó las represalias de Cuba contra los defensores de derechos humanos, incluyendo contra personas relacionadas al EPU. También recomendó ratificar sin demora el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, cooperar por completo con los mecanismos de derechos humanos y concederles el acceso sin obstáculos a Cuba, incluyendo a funcionarios de gobierno, organizaciones de la sociedad civil, defensores de derechos humanos, a las prisiones y a los centros de detención. A su vez, Alemania le recomendó a Cuba revisar todas las prohibiciones legales, incluyendo el Artículo 62 de la Constitución, reformada luego en 2019, que restringía indebidamente el acceso a la libertad de expresión, de reunión pacífica y de asociación, para armonizar con las leyes y estándares internacionales. Y por último, Alemania también le recomendó a Cuba suspender inmediatamente la detención, encarcelamiento y hostigamiento arbitrarios a los activistas que ejercitan pacíficamente sus derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica.

Alemania manifestó entonces, a través de sus recomendaciones, una de las posturas más fuertes y críticas respecto a la situación de los derechos humanos en Cuba. Sin embargo, el régimen cubano no ha demostrado intenciones de seguir ninguna de estas recomendaciones. El reporte 2021 de Human Right Watch da cuenta de detenciones arbitrarias y encarcelamientos para acosar e intimidar a críticos, activistas independientes, opositores políticos y otros. Los detenidos suelen ser golpeados, amenazados y recluidos bajo un régimen de incomunicación durante horas o días. Los prisioneros políticos que son procesados penalmente, sin el debido proceso, donde en la práctica los tribunales están subordinados a los poderes ejecutivos y legislativos forman parte de la realidad política y social. Debido a que el gobierno controla prácticamente todos los medios de comunicación en Cuba y limita el acceso a información externa, se registran graves restricciones a la libertad de expresión. En julio de 2019 entró en vigor el Decreto Ley 370/2018 de “informatización de la sociedad”, que prohíbe la difusión de información “contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas”.

Frente a esta situación, en su defensa, el régimen cubano ha acudido al principio de la no intervención en asuntos domésticos de otros países en múltiples ocasiones. Sin embargo, en la práctica se observa que Cuba no sigue este principio en su política exterior hacia otros países. En el caso puntual de Alemania, el gobierno cubano ha mantenido relaciones con la oposición en ese país a través de frecuentes encuentros entre el embajador Ramón Ripoll y diferentes grupos y Partidos Políticos que forman parte del parlamento y que apoyan al régimen cubano, lo cual puede verificarse en el sitio web del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba de la respectiva embajada. Algunos de ellos son el Partido La Izquierda (DIE LINKE), la Red de Solidaridad con Cuba en Alemania (Netzwerk Cuba e.V.), el Centro Universitario de Baviera para América Latina (BAYLAT), el Partido Comunista Alemán (DKP), el Grupo Parlamentario Alemania -Centroamérica, la Juventud Obrera Alemana Socialista (SDAJ), la Asociación de Amistad R.F.A.- Cuba, entre otros.

Embajada de Alemania en La HabanaA pesar del gran compromiso de Alemania con los derechos humanos y la democracia, de las graves faltas cometidas por el gobierno cubano, y del hecho de que los diplomáticos cubanos se reúnen con la oposición en Alemania en total libertad, la embajada alemana en La Habana hace una década que no mantiene intercambios regulares con la sociedad civil independiente en Cuba. Esto aparece como una acción sumamente necesaria, teniendo en cuenta que, como registra el Reporte 2021 de Human Rights Watch, ésta se encuentra en una situación sumamente vulnerable como consecuencia de las medidas tomadas por dicho gobierno, que recrudecieron en los primeros meses de este año.

De la diplomacia comprometida con los DDHH al bando de los blandos de la UE

Alemania registra dos ganadores del Premio a la Diplomacia Comprometida con los Derechos Humanos en Cuba, correspondientes a los períodos 2003-2008 y 2009-2010, que organiza CADAL y que ya tuvo seis ediciones. Un claro indicador del retroceso de Alemania en la labor de su embajada habanera en favor de los derechos humanos en Cuba, es que ningún activista democrático nominó a un diplomático germano al Premio a la Diplomacia Comprometida en las últimas cuatro ediciones del premio.

Lo cierto es que pasó una década desde que un diplomático alemán fue premiado por su labor humanitaria en Cuba y todavía se mantiene la imposibilidad legal para los grupos locales opositores de constituirse formalmente (mucho menos en un partido político). Al tiempo que el régimen cubano despliega su diplomacia revolucionaria desde sus dos legaciones en Alemania, Berlín y Bonn, los vientos en favor de la libertad ya no soplan desde la embajada alemana en La Habana, sin considerar siquiera el principio de reciprocidad en las relaciones con referentes opositores.

Es curioso que el retroceso alemán en La Habana, en su reconocimiento y apoyo moral a los demócratas en Cuba, haya coincidido con la época de la publicación del almanaque 2014 titulado "Seres humanos por los derechos humanos".

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania dedicó el almanaque 2014 a los Derechos Humanos e incluyó en la semana 27 a la periodista independiente cubana Yoani Sánchez como protagonista de la lucha por "el derecho a internet". En dicha publicación se afirmaba que "la defensa de los derechos humanos es un pilar de la política exterior alemana". Y agregaba: "Alemania entiende su compromiso con los derechos humanos también como una responsabilidad ante la propia historia" y cita entre varios casos "la opresión en la RDA". Hay que recordar que la inteligencia cubana fue instruida por la temible Stassi, lo cual salió a la luz gracias a la labor de Joachim Gauck, luego Presidente Federal de la República Federal Alemana.

En la introducción del almanaque Gauck señala en forma categórica: "es necesario trascender fronteras para imponer los derechos humanos de la forma en que la comunidad internacional lo quiere: con validez universal, sin limitaciones y condiciones, para todos los seres humanos, solo por el hecho de ser seres humanos".

Como dato de color, dicho almanaque, distribuido por ejemplo en la Argentina, nunca lo recibió Yoani Sánchez en La Habana.  

A finales del mismo año 2014, funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Federal Alemana en Berlín habían asegurado que una visita de alto nivel a Cuba estaba condicionada a que la misma incluyera un encuentro con referentes opositores. Incluso aclararon que no tendrían la misma actitud de otros países europeos, en clara referencia a la visita que realizó ese año a Cuba el entonces Canciller de Francia Laurent Fabius.

Sin embargo, en el viaje oficial a La Habana del entonces Ministro de Relaciones Exteriores y actual Jefe de Estado alemán, Frank-Walter Steinmeier, durante los días 16 y 17 de julio de 2015, no se produjo ningún encuentro con representantes democráticos cubanos. Esta visita fue considerada histórica, pues se trató del primer Ministro Federal de Relaciones Exteriores de Alemania que viajó a Cuba desde la reunificación alemana. De acuerdo a la información publicada por la embajada alemana en Cuba, el objetivo del viaje fue ampliar las relaciones "a raíz de la cuidadosa apertura del país caribeño". En favor de Steinmeier quedó que no se reunió con Fidel Castro, pues el longevo dictador no ocupaba ningún cargo oficial, y que intercedió por la liberación del escritor Angel Santiesteban-Prats.

Siendo una potencia mundial, teniendo un liderazgo en la Unión Europea y adoptando una actitud ejemplar respecto a Cuba en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Alemania ha pasado a ser en La Habana uno de los países blandos de la Unión Europea, indiferente frente a la represión e inconsecuente con su propia memoria histórica.

Belén Veneranda y Gabriel C. Salvia
Belén Veneranda y Gabriel C. Salvia
 
 
 
 
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