Derechos Humanos y
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5 de marzo de 2015

¿Cristina 2015?

A la presidenta le gusta mostrar que no le tiene miedo a nada, y que ganar o perder elecciones es una circunstancia de la vida política, porque no vino a eso, sino a cambiar el país.
Por Carlos Fara
@carlosfara

(7 Miradas) “Yo también el año que viene voy a venir a debatir a este recinto” dijo -como al pasar- la Presidente en su discurso de Apertura de Sesiones. ¿Se presentará a algún cargo? Se disparan muchos interrogantes, importantes de analizar para la dinámica electoral de este año.

  • ¿A cuál cargo? Tiene varias posibilidades: 1) Diputada Nacional por la Provincia de Buenos Aires, 2) Diputada Nacional por Santa Cruz (hay que arreglar algunos papeles…); 3) Gobernadora por territorio bonaerense; 4) Gobernadora de Santa Cruz (ya fue legisladora por su provincia política); 5) Legisladora por el Mercosur. Seguramente a algún creativo se le ocurrirá algo más. Lo cierto es que tiene para elegir.
  • ¿Le conviene? CFK puede ser Gobernadora, puede ser Legisladora, o puede ser Legisladora formal (en el caso del Mercosur). En cualquiera de los 3 casos tiene fueros, claro, y cumpliría el objetivo para los que piensan que esa es su gran preocupación. Sin embargo, una cosa es ir para obtener fueros, y otra es cosa es perder (cosa que nunca le sucedió a ella personalmente; sí a Néstor en 2009). En ese punto, cualquiera que pierde queda devaluado, después de haber sido “campeón del mundo”.
  • ¿Se presentará? Como Cristina no piensa la política como el común de los mortales (por eso no se le puede aplicar el clásico mote de “pato rengo”), entonces tampoco toma decisiones con el manual de los demás. Tensa siempre; no pone oreja en la mayoría, sino en su núcleo blindado, etc.
  • Aquí el análisis tiene 2 vertientes:
  • a) la personal: no parece con ganas de cargarse otro cargo ejecutivo, con todo lo que eso implica de exigencia física y mental. Tampoco pareciera que esté dispuesta a hacer política sin plata, ya que ni Buenos Aires, ni Santa Cruz gozan de buena salud financiera, y se vería obligada a pedir ayuda al gobierno central de manera permanente. Por otro lado, debería poner la cara todos los días por minucias como la inseguridad en su distrito.
  • b) vertiente política: perder no le conviene, desde ya. Sin embargo, a ella le gusta mostrar que no le tiene miedo a nada, y que ganar o perder elecciones es una circunstancia de la vida política, porque no vino a eso, sino a cambiar el país. Desde su banca puede interpelar al gobierno de turno (más aún si es del FpV) y seguir de cerca a su tropa (que siga siendo primera minoría). Claro que no es lo mismo sin la lapicera del Poder Ejecutivo. En definitiva: si uno viene a hacer una revolución, no se va a la casa a cuidar nietos.
  • ¿Y si no se presenta? Se retira invicta y mantiene el mito de “conmigo en la boleta siempre ganamos” al estilo Menem ´99. Siempre que hable será una voz que resuene. No tendrá fueros, pero… ¿realmente los necesita? ¿Realmente tendrá miedo de ir presa? Ese análisis queda para otro artículo.

Fuente: 7 Miradas (Buenos Aires, Argentina)