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8 de junio de 2016

Un índice para medir mejor la transformación socioeconómica

(Clarín) Los avances socioeconómicos no llevarán a una integración real y perdurable si no están cimentados en sólidas instituciones democráticas que garanticen la participación política con un fuerte estado de derecho, incluyendo en particular la persecución al abuso de poder. Los análisis de largo plazo de los resultados del BTI muestran que el criterio de estado de derecho está fuertemente relacionado con la calidad de la gobernabilidad.
Por Hauke Hartmann

(Clarín) Combinar un sólido crecimiento económico con fuertes políticas sociales: esa fue la receta exitosa para muchos países latinoamericanos durante la última década. Sin embargo, se acabó el boom de las exportaciones y las principales economías como Argentina, Brasil y Venezuela están corcoveando, todo a costa de los avances sociales logrados en los años recientes.

¿Es tiempo de cuestionar las reformas anteriores? Sí, porque los avances de inclusión socioeconómica no son sostenibles si no se los acompaña de una consolidación democrática y del fin del clientelismo, la corrupción y los negociados de una elite exclusiva. Y no, porque el foco en las inversiones socioeconómicas sigue siendo el correcto, y más bien hay que ampliarlo.

Para la mayor parte de las economías nacionales de América Latina y del Caribe, el fin del boom de las exportaciones ha sido un duro golpe. El actual Índice de transformación de la Fundación Bertelsmann (BTI), que desde 2006 analiza la situación de 129 países en vías de desarrollo y transformación, ha registrado a lo largo de los últimos cuatro años elevadas pérdidas en el rendimiento económico y la estabilidad macroeconómica en las cuatro principales economías: Brasil, México, Argentina y Venezuela.

Millones de personas que dieron recientemente el salto desde la pobreza a una precaria clase media se ven amenazadas por el descenso social, y con razón exigen de sus gobiernos una mejor gestión política, una mayor eficacia en la lucha anticorrupción y mejores políticas.

En este contexto, suscita una especial preocupación que justamente en los grandes países latinoamericanos la calidad de la gobernanza haya disminuido de modo evidente. Los avances socioeconómicos no llevarán a una integración real y perdurable si no están cimentados en sólidas instituciones democráticas que garanticen la participación política con un fuerte estado de derecho, incluyendo en particular la persecución al abuso de poder. Los análisis de largo plazo de los resultados del BTI muestran que el criterio de estado de derecho está fuertemente relacionado con la calidad de la gobernabilidad. Esto sugiere que un gobierno transparente y responsable que se aleje de los negociados inter-elite e intrapartidarios, es más probable que resulte exitoso en su difícil tarea.

Fuente: Diario Clarín (Buenos Aires, Argentina)