Derechos Humanos y
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Reseñas

Análisis Latino

27-07-2014

Memorias en fuga

De Héctor Ricardo Leis, Sudamericana, 2013
En un contexto como el de la Argentina de 2014 en el que de a poco comienzan a escucharse otras voces y otras versiones del pasado reciente, el libro de Héctor Leis viene a sumarse a ese conjunto por ahora pequeño pero nada desdeñable de textos que diseñan una plataforma crítica para pensar de otro modo el pretérito de violencias del que venimos.
Por Rubén Chababo

En 2013 Héctor Leis dio a conocer Un testamento de los años 70, un libro en el que se propuso hacer un análisis de la experiencia revolucionaria, de lo que esa experiencia significó en su vida. El impacto que esas páginas produjeron,  ha quedado registrado en tantas páginas. Nadie podría decir que lo que allí expresó Leis pudiera provocar indiferencia.  Porque su pensamiento  es, puede decirse, un pensamiento a contracorriente. Lejos de pretender inscribirse en el lugar del consuelo, su escritura regresa al pasado para “tocar” allí las zonas más oscuras e inquietantes de su propia vida. Leis tiene una necesidad imperiosa de ajustar cuentas con un pretérito en el que se jugó la vida en los extremos y del que salió, milagrosamente, con vida, a diferencia de tantos otros compañeros que dieron a parar con sus huesos en los centros clandestinos de detención que la última dictadura diseminó a lo largo y lo ancho del país.

Un año después de esa confesión en clave testamentaria, Leis da a conocer estas Memorias en fuga, que llevan por subtítulo una catarsis del pasado para sanar el presente. Texto escrito en clave autobiográfica y en el que repasa desde sus primeros años de vida en Buenos Aires hasta este presente en Florianópolis donde su cuerpo se debate en una de las batallas más difíciles de toda su vida que nada que tiene que ver con el mundo de las ideologías y que hace centro en su cuerpo golpeado por la enfermedad. 

Héctor Ricardo Leis, autor de MEMORIAS EN FUGAMemorias en fuga es un texto implacable. Su autor evita cualquier concesión para consigo mismo, afirmando  la idea de que solo es posible vivir el presente en la medida en que uno esté dispuesto a nombrar con toda su aridez el espesor histórico al que se adeuda, en el caso de Leis, los años de emergencia social y política de la Argentina de los años sesenta y setenta.

Es interesante la idea de sanación en la que el título del libro insiste: la memoria, en tanto ejercicio de revisión del pasado en clave no concesiva, oficiaría terapéuticamente sobre la trama dañada. Una visión que Leis proyecta no solo para sí mismo, para su propia biografía, sino para el amplio tejido social argentino que aún se debate con un pretérito que no ha sido nombrado y dicho en toda su crudeza.

Leis es consciente que en la Argentina de los últimos años se ha escrito mucho sobre lo que significaron los años en que una generación entregó su vida a la militancia. Ensayos y autobiografías exploran y revisan con insistencia aquél tiempo, sin embargo Leis advierte que a pesar de todo lo que se ha dicho, lo más importante, lo medular, no ha salido a la luz. Y eso que no ha emergido a la superficie no es otra cosa que la asunción de la responsabilidad por lo ocurrido por parte de los sobrevivientes de las organizaciones armadas. Si bien muchos de esos antiguos protagonistas ya han aportado sus interpretaciones, aún resta, según Leis, que sean más los que se sumen a reconocer las consecuencias que sus acciones tuvieron en el corazón de la trama social e histórica.

En este sentido, Memorias en fuga, dialoga con Un testamento de los 70, y al igual que en ese libro su autor se atreve a dar pasos que en muchos casos se hacen difíciles de suscribir, incluso por aquellos que como él están decididos a no convalidar el olvido de sus responsabilidades. Su propuesta de un Valle de los caídos, - nominación que evoca y remite al inmenso Memorial construido por Franco para las víctimas de ambos bandos que se cobró la Guerra civil española -  es una de las zonas más conflictivas o urticantes de su propuesta revisionista y la que con razón genera un cierto  distanciamiento.  “La memoria más importante que debemos desmitificar hoy no es la violencia de los setenta. Es la del fascismo que penetró instituciones, movimientos e ideologías y encarnó en los militares, el peronismo y por último, en la izquierda revolucionaria. Considero una ingenuidad pensar que un debate intelectual podría desatar ese nudo gordiano de la memoria argentina. Por eso pido confesiones y perdones públicos, responsabilidad en vez de silencio. No necesito renegar de mis convicciones más antiguas, más íntimas para decir lo que digo. Estoy convencido de que cuando pido públicamente un único memorial para todas las víctimas de la violencia soy el mismo Héctor Ricardo Leis que era cuando tomé equivocadamente las armas en los setenta”.

En un contexto como el de la Argentina de 2014 en el que de a poco comienzan a escucharse otras voces y otras versiones del pasado reciente, el libro de Héctor Leis viene a sumarse a ese conjunto por ahora pequeño pero nada desdeñable de textos que diseñan una plataforma crítica  para pensar de otro modo el pretérito de violencias del que venimos. Un otro modo de leer el pasado que muchos esperamos se amplíe y multiplique si de verdad creemos y apostamos a una dimensión instructiva del acto de memorar.

Rubén Chababo
Rubén Chababo
Consejero Académico
Profesor en Letras por la Universidad Nacional de Rosario donde dicta anualmente el Seminario sobre Memoria y Derechos Humanos. Es docente y miembro del Consejo académico de la Maestría de Estudios Culturales dependiente de la Universidad Nacional de Rosario y fue integrante del Consejo Asesor Internacional del Centro Nacional de Memoria Histórica de Bogotá (Colombia). Ha dictado cursos y conferencias en diferentes universidades nacionales y extranjeras en torno a los dilemas de la memoria en la escena contemporánea. Entre 2002 y 2014 fue Director del Museo de la Memoria de la ciudad de Rosario, una de las primeras instituciones museológicas dedicadas a abordar el tema del Terrorismo de Estado en la Argentina. Se desempeñó también como Director de Derechos Humanos de la Municipalidad de Rosario. Es Director del Museo Internacional para la Democracia.
 
 
 

 
 
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