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La mejora en la calidad democrática de la Argentina durante el gobierno de Macri
12 de marzo de 2020
La publicación reciente del informe «Libertad en el mundo», de Freedom House, que cubre los eventos del 2019, permite sacar conclusiones sobre la evolución del último gobierno argentino en esta materia. En los últimos cinco informes, la calificación de Argentina no ha hecho más que aumentar. Ahora bien, ¿qué es lo que explica esta mejora en el puntaje? ¿Y cuáles son los desafíos que enfrenta el país que lo mantienen con un puntaje inferior al que tienen Chile o Uruguay?
Por Alejandro Di Franco
@Aledifranco98
La mejora en la calidad democrática de la Argentina durante el gobierno de Macri

Luego de la derrota en las elecciones del 27 de octubre del 2019, el 10 de diciembre Mauricio Macri le pasó la banda presidencial al victorioso candidato del “Frente de Todos”, Alberto Fernández. El clima pacífico en el que se realizó el traspaso no dejó de ser comentado por diversos analistas, siendo que no solo ocurría en el contexto de una región convulsionada –con protestas sociales en diversos países desde octubre- sino también porque se trataba de la primera vez que un presidente constitucional no peronista terminaba su mandato desde 1928. Todo esto demuestra asimismo el consenso democrático al que se logró llegar en la Argentina, que tuvo un siglo XX turbulento en ese aspecto. Luego de 1983, sin embargo, la democracia llegó a consolidarse y pudo resistir ante varias crisis. Por otra parte, en gobiernos de distinto color ideológico se logró avanzar en distintas áreas y el país fue pionero en la región en algunos derechos de las minorías.

En este sentido el presidente Macri expresó públicamente su compromiso con los derechos humanos en varias oportunidades. Además, durante los años de su presidencia entraron en la agenda de la opinión pública nuevos temas como el aborto o la violencia de género. La publicación reciente del informe de Freedom House sobre Argentina, que cubre los eventos del 2019, permite sacar conclusiones sobre la evolución del último gobierno en esta materia.

El índice de Freedom House, publicado todos los años en su informe de “Libertad en el mundo”, mide los derechos civiles y las libertades políticas de los diferentes países del mundo, a partir de 25 categorías que reciben un puntaje de 0 (el peor) al 4 (el mejor). Luego, con la puntuación global, se clasifican los países entre “Libres”, “Parcialmente libres” y “no libres”.

Una de las primeras cosas que se advierten es que en los últimos cinco informes, la calificación de Argentina no ha hecho más que aumentar, pasando de un 79 en 2016 a un 85 en 2020. Ahora bien, ¿qué es lo que explica esta mejora en el puntaje? ¿Y cuáles son los desafíos que enfrenta el país que lo mantienen con un puntaje inferior al que tienen Chile o Uruguay?

La mejora en la calidad democrática de la Argentina durante el gobierno de Macri

Una de las mejoras de los últimos años se dio en materia de transparencia. Al respecto, entre las primeras medidas tomadas fue la reforma de la agencia de estadísticas (el INDEC), que había sido criticada durante el kirchnerismo por organizaciones como el Fondo Monetario Internacional, y sobre la cual había estado advirtiendo Freedom House en informes anteriores. Además, en 2017 se aprobó la ley de acceso a la información, que permite a los ciudadanos pedir información a organismos del Estado.

Otra de las áreas en las que se mejoró (y que había sido criticada por Freedom House en años anteriores) es en la relación con los Medios. En informes previos, como en el de 2013, se advertía que el ambiente periodístico había “empeorado”, con el gobierno llevando a cabo “campañas de desprestigio contra periodistas críticos, generalmente mediante medios públicos”, y “manipulando la distribución de la publicidad oficial, dando licencias para compensar a los medios que lo apoyaban en detrimento de aquellos que eran críticos, como el Grupo Clarín”. En los últimos años, la relación “más abierta” con la prensa del presidente Macri hizo que Freedom House subiera un punto en esta categoría.

En los últimos dos años, además, el país ha mejorado por dos puntos en la categoría de derechos políticos debido a que se reconoció que la oposición tenía una chance realista de llegar al poder mediante elecciones y no enfrentaba restricciones legales o administrativas, y porque no hay obstáculos significativos que prevengan que grupos minoritarios u otros grupos ejerzan sus derechos políticos. Reconoce, por ejemplo, que las elecciones del año pasado fueron las primeras hechas bajo una ley que requería paridad de género en las listas.

Si bien hay algunas áreas en las cuales Argentina ha sido históricamente fuerte, y algunas en las que se está mejorando, hay otras que todavía representan un gran desafío y en las que queda mucho por hacer. Son categorías en las que tiene una puntuación más mediocre, con algunas llegando a tener un 2 sobre 4.

Una de las principales debilidades es la corrupción, que ha sido uno de los obstáculos permanentemente señalados desde hace más de veinte años en estos informes. Para esta organización, este es un problema desafortunadamente “común” en el país, y en el que han sido implicados muchos funcionarios públicos.

Otro de los obstáculos está vinculado con el funcionamiento del Poder Judicial, sobre el que se advierte que puede llegar a tener ineficiencias y que es “susceptible a la manipulación política”. Una de las cosas que lamenta el último informe, por ejemplo, es que si bien varios funcionarios del gobierno de Kirchner fueron detenidos en los últimos años, éstos fueron liberados luego de que Fernández ganara las elecciones.

A pesar de que el desempeño de la Argentina ha mejorado en los últimos años en las categorías evaluadas por Freedom House, sigue habiendo obstáculos y múltiples actores de veto en la sociedad que dificultan el progreso en algunas áreas. Más allá de esto, Argentina sigue siendo uno de los países con mejor puntaje en la región, estando dentro del Top 3 en América del Sur, a cinco puntos de diferencia de Chile. Esto representa una buena base sobre la cual se pueden dar debates en una sociedad abierta que permitan llegar a mejoras consensuadas donde se necesitan.

Por Alejandro Di Franco, Asistente de Investigaciones de CADAL
@Aledifranco98