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12-07-2023

Desacople de China: Las estrellas se alinean para México

La mitad de los bienes que se venden en el mundo no viajan más de 4.000 kilómetros, es decir, no lo suficiente para cruzar océanos. Dos de cada tres dólares de los ingresos de las compañías del Fortune Global 500 provienen de sus mercados nacionales y regionales. Dos tercios del intercambio comercial de la UE se produce entre sus 27 países miembros. En Asia, el comercio intrarregional ha subido del 45% en 1990 al 60% actual. Todo ello explica que Washington quiera reconfigurar sus cadenas productivas para reducir su extensión, complejidad y vulnerabilidad.
Por Luis Esteban González Manrique

A Porfirio Díaz, que gobernó con mano de hierro entre 1884 y 1911, se le atribuye la célebre frase en la que se lamentaba de la mala fortuna de México de estar “tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, que en 1848 le arrebató la mitad de su territorio. La maldición no terminó ahí. En México hay millones de armas de fuego no registradas, gran parte de ellas provenientes de armerías de Texas, Arizona y otros estados sureños en las que se pueden comprar fusiles de asalto –AR-15, AK-47…– con una licencia de conducir.

La mayoría –unas 200.000 o más al año– suelen terminar en manos de los cárteles mexicanos del narco. En 2021, el gobierno mexicano demandó ante un tribunal federal de Boston a Smith & Wesson, Colt y Glock y otros fabricantes de armas por su papel en esa violencia. El juez Dennis Saylor desestimó la demanda.

Pero la cercanía geográfica al mayor mercado del mundo también tiene sus ventajas. Y muchas. Entre 1993 y 2007 México duplicó PIB porque el Nafta –el tratado de libre comercio que firmó en 1994 con EEUU y Canadá– cuadruplicó su comercio exterior. Las economías de los tres amigos’ (USMCA desde 2020) hoy representan el 30% del PIB mundial. Pese a la tensiones geopolíticas, en 2022 el comercio mundial (30% del PIB) alcanzó niveles récord. El de EEUU con China superó los 691.000 millones de dólares, un 24% más que en 2021.

Ventajas comparativas

México, además de India, Vietnam o Indonesia, entre otros países del Sur Global, va a ser uno de los grandes beneficiarios de la desglobalización –o de-risking como prefiere llamarlo Bruselas– y de sus secuelas: Onshoring, nearshoring, friendshoring…, los anglicismos que describen el gradual desmantelamiento de las antiguas cadenas de suministro que giraban en torno a China.

Los datos avalan que este proceso está en marcha. En los primeros 10 meses de 2022, México exportó a EEUU 382.000 millones de dólares en mercancías, 20% más que en 2021. En el primer semestre, la inversión extranjera directa (IED) alcanzó los 18.636 millones de dólares, 48% más que en el primero de 2022.

En abril, México superó a China en exportaciones a EEUU, acumulando tres meses consecutivos como principal proveedor externo de su mercado y como su segundo socio comercial, con una participación de 15,2% en el comercio de mercancías, por detrás de Canadá (15,4%) y por delante de China (11,1%). El 10 de enero, en su X cumbre en Ciudad de México, los ‘tres amigos’ acordaron crear un comité conjunto para planificar la sustitución de sus importaciones provenientes de Asia.

En los primeros 10 meses de 2022, México exportó a EEUU 382.000 millones de dólares en mercancías, 20% más que en 2021. En el primer semestre, los datos oficiales registran ya una inversión extranjera directa (IED) de 18.636 millones de dólares, 48% más que en el primero de 2022.

En 2022, cuando comenzaron a construirse 47 nuevos parques industriales, la IED aumentó un 12%. La mayor parte se dirigió al sector fabril: vehículos, componentes electrónicos y autopartes, entre otros. En el último año, unas 70 compañías automotrices –españolas, alemanas, japonesas…– trasladaron plantas desde China, Malasia y Vietnam a México para poder exportar a EEUU.

Cada día pasan unos 800 millones de dólares en bienes –ropa, autopartes, aguacates...– por la ciudad tejana de Laredo. Desde la maquila y los textiles, México ha ido subiendo paso a paso la escala del valor añadido. Lenovo ensambla hoy en el país servidores informáticos de hasta un millón de dólares.

México ya representa el 3%-4% de las importaciones de componentes aeroespaciales de EEUU, frente al 1,5% de 2010 o el 1% de China. En Tijuana (Baja California), Toyota tiene una planta desde 2002, Honeywell desde 2010 y Panasonic desde 2018. En su parque industrial BAP Aerospace fabrica piezas para aviones de Boeing, Cessna y Lockheed Martin.

Así, no resulta extraño que Tesla haya anunciado que va a construir en Nuevo León una planta de 50.000 millones de dólares, la tercera fuera de EEUU, donde tiene cuatro, además de las de China y Alemania. Según el McKinsey Global Institute, en 2021 compañías de EEUU invirtieron más en México que en China.

En febrero de 2022, según un reportaje de The New York Times, Wallmart necesitaba comprar un millón de dólares en uniformes para sus empleados. En lugar de recurrir a sus habituales proveedores chinos, ésta vez los pidió a Preslow y Botones Loren en el parque industrial de Tizayuca, a una hora de la capital mexicana. El fenómeno es inédito en una región cuya participación en las cadenas globales de suministro apenas aumentó un 0,1% entre 1995 y 2015. La media mundial fue del 19% porque el comercio mundial se multiplicó por 20.

Ases en la manga

“¿No podríamos producir en América lo que consumimos? Claro que sí”, se preguntó y contestó a sí mismo Andrés Manuel López Obrador ante Joe Biden en el patio central del Palacio Nacional en la X cumbre de los tres amigos en enero. No es casual. El acuerdo incluye una cláusula proteccionista antichina que especifica que, si uno de los socios se alía con países que no tienen economías de mercado, los demás pueden abandonarlo en seis meses y formar su propio pacto bilateral.

La precaución no es gratuita. En 2000, el comercio entre América Latina y China rondaba los 12.000 millones de dólares (0,6% del PIB regional). En 2021 superó los 445.000 millones (8,5%) y supuso el 18% de su comercio exterior, frente al 5% en 2005. Sin México es el 24%.

Para competir con el dragón, Washington tiene varios ases en la manga. Uno de ellos es una política industrial sin precedentes desde el New Deal de los años treinta del siglo pasado. La Inflation Reduction Act y la Chips and Science Act han aprobado ayudas públicas de 465.000 millones de dólares para las energías renovables y la industria de semiconductores.

Ambas leyes permiten que los vehículos que se ensamblen en México y Canadá puedan beneficiarse de sus ayudas y exenciones fiscales. Otro medio para nivelar el terreno de juego es el USMCA, cuyas cadenas de suministro mueven un comercio trilateral anual de 1,5 billones de dólares.

Según escribe Shannon O’Neill en Foreing Affairs, México es la respuesta a muchos problemas de Washington. Enviar un contenedor desde China a EEUU tarda un mes, un lapso que se duplicó y triplicó durante la pandemia. Entre un proveedor mexicano y sus clientes en EEUU, en cambio, esos plazos rara vez superan las dos semanas. A la distancia se suman los aranceles del 25% a las que en 2019 la administración de Donald Trump impuso sobre prácticamente todos los envíos procedentes de China y que la de Biden ha mantenido.

Según un sondeo reciente de la American Chamber of Commerce de Shanghái, un 20% de sus miembros está considerando trasladar parte de sus operaciones fuera de China, una tercera parte de ellos a México.

En el último foro de Davos, su gobernador, Samuel García, dijo que Nuevo León se estaba beneficiando de un “alineamiento planetario geopolítico”. Desde que García asumió el cargo en 2021, su Estado ha recibido más de 7.000 millones de dólares en IED, solo después de Ciudad de México, lo que explica que Monterrey, la capital, esté hoy llena de restaurantes de lujo, centros comerciales y spas.

Comercio sin barreras

La mitad de los bienes que se venden en el mundo no viajan más de 4.000 kilómetros, es decir, no lo suficiente para cruzar océanos. Dos de cada tres dólares de los ingresos de las compañías del Fortune Global 500 provienen de sus mercados nacionales y regionales.

Dos tercios del intercambio comercial de la UE se produce entre sus 27 países miembros. En Asia, el comercio intrarregional ha subido del 45% en 1990 al 60% actual. Todo ello explica que Washington quiera reconfigurar sus cadenas productivas para reducir su extensión, complejidad y vulnerabilidad.

Según Carlos Capistrán, economista de Bank of America, otro factor en juego son los costes laborales. Entre 2013 y 2022 los salarios manufactureros chinos se duplicaron, hasta los 8,27 dólares la hora. En India, Malasia, Filipinas y Tailandia rondan los tres dólares. Samsung, por ejemplo, ha reducido un 75% el número de sus trabajadores en China para llevar los puestos a Vietnam.

Walmart, John Deere y Ford, entre otras, están presionando a sus proveedores para que fijen su producción más cerca a EEUU. Los mercados a los que EEUU tiene acceso preferente representan menos del 10% del PIB mundial. Canadá y México, en cambio, lo tienen a 1.500 millones de consumidores en países que suman el 60% del PIB global.

Los coches Made in Mexico no pagan, por ejemplo, la tarifa del 10% que la UE impone a los procedentes de EEUU. Esa ventaja reduce en 3.000 dólares el precio de un Ford Focus y en 5.000 dólares el de un Audi Q5.

Asaltar la fortaleza

Sus 3.200 kilómetros de frontera con EEUU, acuerdos comerciales con 23 países y estabilidad macroeconómica dan a México cartas que le pueden ayudar a ganar la partida… siempre que sepa cómo jugarlas. La oportunidad es histórica.

El BID estima que el país podría exportar la mitad de los 78.000 millones de dólares de bienes adicionales que el nearshoring generará. Si se instalan en México, las propias compañías chinas pueden eludir los muros arancelarios. Empresas textiles chinas están invirtiendo en el sector en el istmo de Tehuantepec y la península de Yucatán, con costes laborales más bajos que los del norte.

En enero de 2022, por ejemplo, Man Wah Furniture Manufacturing, el Ikea chino, construyó una fábrica de 300 millones de dólares en Monterrey para exportar a EEUU. Su antigua planta de Vietnam enviaba cada mes 3.500 contenedores de 12 metros a cruzar el Pacífico. Cuando comenzó la pandemia, casi de un día para otro, unos viajes que costaban 2.000 dólares aumentaron 10 veces.

Man Wah planea fabricar 900.000 muebles al año en Nuevo León, que en 2021 recibió el 30% de la IED china en México, lo que requerirá contratar –y retener– a 6.000 trabajadores en un Estado con 3,6% de desempleo.

Un reportaje de la BBC cita el caso de Marco Villarreal, que en 2020 propuso a Hisun USA, filial del gigante chino Hisun, trasladar algunas de sus plantas a México. Hoy tiene dos en Saltillo (Coahuila). El parque industrial de Hofusan en Nuevo León, propiedad de las multinacionales chinas Holley Group y Futong Group, ya alberga a 21 compañías chinas, entre ellas la electrónica Hisense, las de muebles Kuka Home y Sunon Furniture y el fabricante de autopartes Hangzhou XZB.

¿Qué puede ir mal?

Muchas cosas pueden salir mal. The Wall Street Journal o el Financial Times suelen criticar la arbitrariedad de prácticas económicas del obradorismo como la renacionalización de la industria petrolera y energética, que probablemente se prolongará otro sexenio. En julio de 2022, EEUU denunció ante el mecanismo de solución de disputas del bloque las políticas energéticas mexicanas que favorecen a sus empresas públicas.

El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, que costó 5.700 millones de dólares, languidece por falta de pasajeros. El precio de la refinería Olmeca de Dos Bocas en Tabasco, que aun no se ha terminado, ya se duplicó hasta los 17.000 millones de dólares, según Bloomberg.

México tiene el menor nivel de inversión pública de la OCDE (1,3% del PIB en 2019). Más de la mitad de la fuerza laboral trabaja en la economía informal, una cifra que no se mueve desde hace décadas. Debido a su tamaño, la productividad de México es también la más baja de la OCDE.

Según Kearney, entre 2018 y 2021 la proporción de bienes manufacturados importados por EEUU de México apenas varió. La de Vietnam y Corea del Sur, en cambio, pasó del 12,6% al 17,4%. El Consejo Mexicano de Compañías Globales, que representa a 57 multinacionales que suman el 40% de la IED en el país, advierte que si México no aumenta sus fuentes de energías renovables, muchas se irán.

Pese a todo, Sergio Argüelles, director de la Asociación Mexicana de Parques Industriales, es optimista: el nearshoring, dice, es imparable y sobrevivirá al intervencionismo de los gobiernos, sean del signo político que sean.

Luis Esteban González Manrique
Luis Esteban González Manrique
Analista de política y economía internacionales en Estudios de Política Exterior, Madrid.
 
 
 

 
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