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Entrevistas
Jan Ruml: ''Un muro de concreto es mas fácil de derribar que un muro mental''
24 de noviembre de 2005

Jan Ruml en la sede de CADALJan Ruml fue uno de los protagonistas del cambio democrático en Checoslovaquia. Es uno de los signatarios de la Carta 77, histórico documento por medio del cual los disidentes checos y eslovacos pidieron al régimen comunista que respetara las leyes y convenios internacionales. Una las principales tareas de Jan Ruml fue la transformación del aparato de seguridad de la nueva república democrática. "Conozco el comunismo profundamente, y la experiencia me dice que es un fracaso en cualquier lugar del mundo donde se intente. Desde la Unión Soviética, Vietnam, Camboya hasta Cuba, Venezuela y China", enfatizó Ruml.

"Durante mis viajes por América Latina pude comprobar que los países de la región tienen interés en conocer la cultura checa, al igual que nosotros la de los países latinoamericanos. Me satisface el hecho de que en América Latina ya casi no queden dictaduras. El intercambio de experiencias sobre lo que significó vivir en regímenes totalitarios y la transición del totalitarismo a la democracia hacen que latinos y checos tengamos puntos de coincidencia. Y no debemos olvidar que también compartimos nuestros deseos de libertad y de democracia para todos los pueblos del mundo".

Ruml, actualmente presidente de Olympic Watch (El Observador), afirma que el Comité tiene serias inquietudes en cuanto a la situación de China y espera que se produzcan cambios. El Observador Olímpico fue establecido en Praga en 2001. Su actual misión es supervisar la situación de los derechos humanos en la República Popular China con vistas a la celebración de los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008.

"Olympic Watch condena la violación de los derechos humanos de los practicantes de Falun Gong, así como de los monjes budistas tibetanos, cristianos chinos y seguidores de otros movimientos espirituales. Nuestros pensamientos acompañan a todos los que están siendo detenidos, torturados y de una u otra manera perseguidos por sus actividades pacíficas, la idea es que los organismos internacionales ejerzan presión sobre el gobierno chino para que éste empiece a respetar los derechos humanos" También se refirió a la necesidad de que el problema de China sea analizado por los países latinoamericanos.

Ruml añadió que "el régimen de Beijing sigue siendo uno de los peores violadores de los derechos humanos en el mundo" y destacó que "el gobierno de Beijing sigue persiguiendo a practicantes de Falun Gong. Ellos están sujetos a la detención y la tortura, muchas veces hasta la muerte. Miles de practicantes son actualmente encarcelados simplemente por publicar inocentemente sus opiniones en Internet". El Observador Olímpico ve su persecución como una de las manifestaciones más claras de la detestable situación en China.

El líder del partido checo La Unión por la Libertad, señaló que "China representa un gran peligro militar, externamente se puede ver un desarrollo económico, y los países occidentales piensan que es más importante lo económico que los derechos fundamentales. Los juegos olímpicos son importantes porque son un gran negocio, y para China es una gran presentación; confiamos en que China respete los derechos humanos y se democratice, para que finalmente el pueblo chino pueda ser libre y tenga un sistema pluralista".

Con relación a la ola de declaraciones de renuncias al Partido Comunista Chino que se produjo luego de la publicación del libro Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista Chino por La Gran Época (Epochtimes Internacional) y que continúa hasta hoy, con un promedio de 20.000 renuncias por día, Ruml comentó las similitudes con la Revolución de Terciopelo que puso fin al comunismo en Checoslovaquia, y destacó que, "no debe perderse de vista una señal importante: en la República Checa justo un día antes de la caída del régimen comunista, parecía que el 90% de la población lo apoyaba. Pero de un día para el otro un millón de personas tomó las calles, demostrando que el apoyo al régimen por el miedo no era real, porque en el fuero interno lo odiaban".

Agradecemos a la Sra. Vedriska Aguilarova de la embajada checa, sin cuya amable traducción esta nota no hubiera sido posible.

Entrevista originalmente publicada en La Gran Época el 16 de noviembre de 2005.