Derechos Humanos y
Solidaridad Democrática Internacional

Prensa

10 de mayo de 2005

BIELSA VOLVIÓ A TENER UNA REUNIÓN POR EL CASO MOLINA

Fuente: Clarín (Buenos Aires, Argentina)

CITA CON EL HIJO DE LA MEDICA CUBANA DISIDENTE

El canciller recibió a Roberto Quiñones, que insiste en verse con su madre en Buenos Aires.

Ahora que las fuentes oficiales van dando por sentado el viaje del presidente Néstor Kirchner a Cuba para fines de mayo o principios de junio, Roberto Quiñones reapareció en escena. Fue ayer, en una reunión con el canciller Rafael Bielsa, que le recordó al médico cubanoargentino que el Gobierno seguía gestionando el reencuentro con su madre, la neurocirujana Hilda Molina, a quien el presidente Fidel Castro no le permite viajar a Buenos Aires.

Así lo indicó anoche Quiñones en diálogo con Clarín. La Cancillería, en cambio, si bien confirmó el encuentro decidió no hacer comentarios.

El médico confirmó por su parte que su madre le envió una nota al embajador ante Cuba, Darío Alessandro, pidiendo una entrevista con Kirchner, Bielsa o la primera dama, Cristina Fernández, cuando la delegación argentina se encuentre en La Habana. A los cubanos, celosos de todo contacto con la oposición a Castro, esta idea los irrita.

Según trascendió esta semana por boca de altas fuentes, Buenos Aires le ha propuesto a La Habana el 29 de mayo como fecha para el viaje de los Kirchner a la isla. El matrimonio viajaría con una importante delegación política y económica para convalidar acuerdos comerciales en danza. Pero el mismo podría correrse algunos días, y hasta suspenderse si hay otra tormenta.

Es que el caso Molina-Quiñones es como una espina trabada en la garganta para el Gobierno. Por pedido de Quiñones, la Cancillería y el Ejecutivo se involucraron al punto de que Kirchner le envió a Castro una carta pidiendo que habilitara la reunificación familiar, aunque sin especificar dónde. Quiñones sólo quiere que su madre y su abuela viajen a la Argentina y no volver él a Cuba. Pero Castro le dijo a Kirchner, por carta, que su ex colaboradora y diputada en el gobierno podrían reunirse con Quiñones en La Habana.

El episodio tensó la situación entre Cuba y la Argentina, cuyas administraciones tienen buenas relaciones, y provocó, en diciembre último, un terremoto en Cancillería. Entonces, Kirchner pidió la renuncia del jefe de Gabinete de Bielsa, Eduardo Valdés, quien pagó el manejo del caso.

Ayer, al encuentro con Bielsa, Quiñones sólo asistió con su esposa, Verónica Scarpatti, y el hijo mayor de ambos.

"Bielsa me dijo que él y el Gobierno no nos van a abandonar", dijo Quiñones, algo desanimado por el desenlace del caso, que siempre manifestó, es de tipo "humanitario". Por eso ahora no duda en aceptar convites como el que recientemente le hizo CADAL; un organismo que promueve muy activamente el cambio político en Cuba. CADAL realizó un seminario sobre la isla, en el que reunió a Quiñones con el embajador de EE.UU., Lino Gutiérrez, y a intelectuales cubanos que residen en Miami.

Quiñones dijo confiar en que Kirchner lleve un plan a Castro que permita la salida de su madre. Y ayer, en su reunión con Bielsa, justificó por qué decidió suspender el viaje de su mujer e hijos a la isla, tal como había anunciado en enero pasado.