Derechos Humanos y
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Observatorio de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos

18 de agosto de 2020

Golpe militar en Mali

La intervención militar en el poder no es novedad en el país, la cual ha sido una vez más condenada. La ECOWAS (sigla en inglés de la Comunidad Económica de Estados de África occidental), la Unión Africana (UA) y Francia han repudiado lo ocurrido hoy en la excolonia de esta última nación. La UA ha demandado la inmediata liberación de los dos líderes supremos privados ilegítimamente de su libertad.
Por Omer Freixa
@OmerFreixa
Golpe militar en Mali

Malí, República de África occidental, se debate en la inestabilidad hace años pero la catarata de malas noticias se ha acelerado en tiempos recientes. Los peores rumores se han hecho realidad. Desde hace varias semanas, pero intensificadas desde julio, se dieron marchas en las que se exigía la renuncia del presidente Ibrahim Boubacar Keita (conocido por la sigla IBK), en el cargo desde 2013, bajo acusaciones de no poder controlar la situación crítica que atraviesa el país con, por ejemplo, el islamismo activo y choques intercomunitarios que afectan a más de la mitad del territorio nacional.

La represión de esas protestas dejó más de una decena de muertes. Sin embargo, la caída del poder actual no la provocó la presión popular y la protesta de la oposición, sino el factor militar. Lo que comenzó como un motín dentro del ejército en Bamako, la capital, ha finalizado en el arresto del presidente Keita y de su Primer Ministro, Boubou Cissé, tras horas de desconcierto y tensión en todo el país. Buena parte de la sociedad salió a festejar el arresto de IBK y de Cissé que, al parecer, se produjo sin derramamiento de sangre. La residencia del Ministro de Justicia, también en Bamako, fue asaltada por turbas e incendiada.

La intervención militar en el poder no es novedad en el país, la cual ha sido una vez más condenada. La ECOWAS (sigla en inglés de la Comunidad Económica de Estados de África occidental), la Unión Africana  (UA) y Francia han repudiado lo ocurrido hoy en la excolonia de esta última nación. La UA ha demandado la inmediata liberación de los dos líderes supremos privados ilegítimamente de su libertad.

El golpe de hoy recuerda en parte al ocurrido en 2012, cuando el entonces presidente Ahmed Amani Touré (conocido por su sigla ATT) también sucumbió presa de los militares, bajo la acusación de no poder hacer frente a las dificultades existentes, como el imparable avance de la rebelión tuareg en el norte, combinada con la radicalización islamista, ambas en conflicto entre sí y con un gobierno entre testigo e impotente, donde finalmente el norte se convirtió en un volátil semillero yihadista como sucede en gran parte del Sahel hasta la fecha.

Si bien los golpes militares en el siglo XX, desde la independencia en 1960, no fueron excepción en su historia política (1968 y 1991), por muchos años Malí fue visto relativamente como un espacio con una democracia bastante efectiva (pero lejos de ser un territorio pacífico, lo que prueban diversos levantamientos tuareg, por caso). En contraste, lo anterior comenzó a cambiar desde inicios de la segunda década del presente siglo y las turbulencias llegan hasta este peculiar 2020, lo que genera convencimiento de que la democracia en Malí dista mucho de ser ejemplar o algo que se le aproxime.

Por Omer Freixa, historiador africanista y miembro del Consejo Consultivo de CADAL.