Derechos Humanos y
Solidaridad Democrática Internacional

Artículos

Observatorio de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos

11 de septiembre de 2020

Algunos candidatos para la elección del Consejo de Derechos Humanos ponen en práctica la transparencia y la responsabilidad

Sin embargo, la falta de cooperación de algunos estados, evidente una vez más en esta ocasión, fue, como dijo el embajador francés de derechos humanos François Croquette, ''el elefante en la habitación''. El hecho de que Bolivia, Cuba, Rusia, China, Arabia Saudita y Senegal no aceptaron la invitación a participar en el evento, refleja un aspecto que explica por qué el CDH ha sido criticado. Algunos países se burlan de los mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos al sentarse en el CDH mientras que al mismo tiempo violan descaradamente los derechos humanos de sus propios ciudadanos.
Por Dorothea Krueger

El pasado 9 de septiembre, el Servicio Internacional para los Derechos Humanos (International Service for Human Rights, ISHR) y Amnistía Internacional organizaron un evento en línea para promover la transparencia y la rendición de cuentas en vista de las próximas elecciones del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU en octubre. A este respecto, los 15 estados que optan a la elección fueron invitados a participar en la discusión. Ahí presentaron su visión y sus promesas para el mandato en el Consejo, y enfrentaron las preguntas planteadas por la sociedad civil. Moderado por Ilze Brands Kehris, Subsecretaria General de Derechos Humanos y encargada de la Oficina de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Nueva York, y copatrocinado por los Países Bajos y las Islas Marshall, este evento puso de relieve la importancia de una cooperación exitosa entre los miembros del consejo y la sociedad civil.

Cada año, alrededor de un tercio del CDH se renueva, eligiendo a los Estados miembros para que cumplan un mandato de tres años, con la posibilidad de una sola reelección inmediata. Dado que los puestos del Consejo están distribuidos de manera geográfica, para la elección en octubre resultan las siguientes vacantes: hay cuatro puestos tanto para el Grupo de Estados de África como para el grupo de Estados de Asia, tres para los Estados de América Latina y el Caribe, dos para los Estados de Europa oriental y dos más para los de Europa occidental u otros Estados.

Evidentemente, una membresía en el Consejo de Derechos Humanos conlleva ciertas responsabilidades y deberes. La resolución de la Asamblea General A/RES/60/251 establece claramente que los miembros del CDH deben aplicar las normas más estrictas en la promoción y protección de los derechos humanos y cooperar plenamente con el Consejo y sus mecanismos. Por lo tanto, el evento organizado por el ISDH y Amnistía Internacional pretendía arrojar algo de luz sobre la voluntad de los candidatos de cumplir con estos deberes.

Por cierto, quedó en claro la actitud de algunos de los Estados con respecto a su transparencia y cooperación, ya que seis Estados candidatos simplemente decidieron no participar en la discusión. En concreto, fueron Cuba, Bolivia, Rusia, China, Arabia Saudita y Senegal. Los demás candidatos, México, Ucrania, Pakistán, Uzbekistán, Nepal, Costa de Marfil, Malawi, Francia y el Reino Unido, se unieron a la conferencia de zoom con el fin de presentar su visión y sus prioridades para el trabajo como miembro del CDH. Después, respondieron a numerosas preguntas sobre sus actividades en materia de derechos humanos y sobre sus planes para mejorar situaciones de derechos humanos específicas a nivel nacional e internacional.

Antes del evento, el SIDH publicó recomendaciones sobre cómo mejorar la situación de derechos humanos en cada país y resumió el historial de cooperación de cada candidato con el CDH y sus mecanismos. Por ejemplo, estos historiales brindaron información sobre los aportes de cada país para agilizar el trabajo de los Procedimientos Especiales del CDH, la colaboración y transparencia en el Examen Periódico Universal, el compromiso con la protección de la sociedad civil, y la cooperación con los órganos de tratados, entre otros. Al comparar algunos de estos aspectos entre los 15 Estados candidatos, cabe destacar que, hasta la fecha, sólo Bolivia y México ratificaron los nueve grandes tratados internacionales de derechos humanos con todos los protocolos opcionales. Además, sólo cerca de la mitad de los candidatos emitieron una invitación abierta y permanente a los Procedimientos Especiales, lo que permitiría que especialistas independientes en derechos humanos de la ONU visiten el respectivo país y examinen la situación de los derechos humanos. Estos países son Bolivia, México, Francia, el Reino Unido, Ucrania, Uzbekistán y Malawi.

De los 15 candidatos, sólo seis se comprometieron a reforzar la membresía del Consejo de Derechos Humanos, a adherirse a las normas de membresía y a aplicar un criterio objetivo, basado en los derechos humanos, al abordar situaciones preocupantes. Con excepción de Senegal (que no participó en el debate), estos países -a saber, México, Francia, el Reino Unido, Ucrania y Nepal- también respondieron positivamente durante el evento cuando se les preguntó si respaldarían la promesa de los miembros entrantes de reafirmar su compromiso con la Resolución 60/251. Este compromiso, tal como surgió de la iniciativa de Australia en 2018, además incluye el compromiso de trabajar en el Consejo de Derechos Humanos de manera transparente y autorreflexiva y de cooperar e interactuar con la sociedad civil sin represalias ni intimidaciones. Durante el evento, el representante de Uzbekistán también respondió a esta pregunta afirmando que el país respaldará la promesa.

Como algunos oradores declararon, estos son tiempos difíciles para los derechos humanos en el mundo. En este contexto, parece tanto más importante promover y proteger estos derechos fundamentales en el sistema de las Naciones Unidas. Como señaló Yoka Brandt, representante permanente de los Países Bajos ante las Naciones Unidas en Nueva York, el Consejo de Derechos Humanos debe ser más receptivo, inclusivo y creíble. Un paso hacia un Consejo más inclusivo podría verse en el hecho de que tanto Malawi como Uzbekistán se presentan a las elecciones por primera vez este año. Aun así, la Sra. Brandt declaró al principio de la conferencia que una cuarta parte de los miembros de las Naciones Unidas aún no integraron el Consejo. Además, sólo en el grupo de Estados de Asia y el Pacífico se presentan más candidatos a la elección que puestos vacantes en juego en el Consejo, lo que permite por lo menos un mínimo de competencia en las elecciones.

En cuanto a la credibilidad, eventos como estos, destinados a aumentar la transparencia y la responsabilidad, son sin duda un paso importante. Estos diálogos entre diferentes estados, así como entre los estados y la sociedad civil pueden llevar a que los miembros del consejo rindan cuentas. El público aprovechó esta oportunidad para enviar numerosas preguntas planteadas a cada uno de los Estados candidatos. Estas preguntas mostraron que las violaciones de los derechos humanos se cometen en todos los países del mundo. No obstante, fueron cuestiones que se abordaron durante el evento y que dieron lugar a declaraciones y promesas de los representantes de cada Estado para mejorar la promoción y protección de derechos humanos en sus países y a nivel internacional.

Sin embargo, la falta de cooperación de algunos estados, evidente una vez más en esta ocasión, fue, como dijo el embajador francés de derechos humanos François Croquette, "el elefante en la habitación". El hecho de que Bolivia, Cuba, Rusia, China, Arabia Saudita y Senegal no aceptaron la invitación a participar en el evento, refleja un aspecto que explica por qué el CDH ha sido criticado. Algunos países se burlan de los mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos al sentarse en el CDH mientras que al mismo tiempo violan descaradamente los derechos humanos de sus propios ciudadanos. Por lo tanto, persiste la necesidad de aumentar la cooperación y el cumplimiento con los mecanismos del CDH, y con la protección de los derechos humanos en general, ya que entre los miembros y candidatos del Consejo hay algunos actores importantes, para citar de nuevo al Sr. Croquette: "que no respetan las reglas del juego".