Derechos Humanos y
Solidaridad Democrática Internacional

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Monitoreo de la gobernabilidad democrática

22 de septiembre de 2020

Una batalla de narrativas: fomentar el apoyo público a la renovación democrática

La batalla de narrativas constituye un campo de confrontación, de un conflicto que por medio de olas democráticas y reflujos autoritarios, ha vuelto a la escena varias veces. A lo largo del tiempo, el arraigo de los valores democráticos en la sociedad se ha fortalecido suficientemente como para tener todos los instrumentos para derrotar al populismo. Sin embargo, la preocupación que la avanzada de fuerzas antidemocráticas atraiga a países con sistemas democráticos jóvenes es real y concreta.
Por Flavio Cancemi
Una batalla de narrativas: fomentar el apoyo público a la renovación democrática

Un título de fuerte impacto fue el elegido para el evento virtual que tuvo lugar el pasado 15 de septiembre en ocasión del webinar organizado por el Movimiento mundial por la Democracia (WMfD) y el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA). Efectivamente, si consideramos que las democracias fatigan a contrarrestar la avanzada populista es correcto hablar de batalla. En particular, lo que atrae al populismo es su narrativa divisiva que por medio de demagogia, simplismo y superficialidad trata de solucionar los problemas socioeconómicos, políticos y burocráticos existentes en el escenario nacional e internacional. Sin embargo, la democracia tiene todas las herramientas narrativas para luchar y socavar al populismo.  

El webinar, moderado por la ex diputada del parlamento europeo Ana Gomes, incluyó la valiosa participación de múltiples personalidades que contribuyó en un diálogo constructivo y enriquecedor. Los temas abordados fueron los siguientes: cuáles son los actores y factores que hacen la narrativa antidemocrática tan atractiva para la sociedad; la importancia no solamente de la inclusión social, sino también la importancia de la representatividad efectiva de los sectores más vulnerables a la política; y, por último, cuál sería la manera más efectiva para que la democracia reconquiste la confianza de la sociedad.

Para Garry Kasparov, presidente de Human Right Foundation, los actores y los factores que contribuyen a la avanzada del universo antidemocrático son los populistas y el pésimo uso de las redes sociales. En particular, Kasparov plantea que cuando el desempeño económico de un país democrático no satisface a sus ciudadanos, estos últimos tienden a culpabilizar el sistema político que los gobiernan y demandan alternativas viables. Sin embargo, las alternativas que hoy en día se presentan casi universalmente en el escenario político, están compuestas por demagogos que por medio de una narrativa superficial y divisiva, prometen encontrar soluciones sencillas a problemas complejos. Estos personajes hacen un uso descarado de la tecnología promoviendo la difusión de desinformación, de una cultura política violenta y sin escrúpulos con el objetivo de debilitar la democracia y centralizar el poder en el ejecutivo, despreciando la separación de poderes. El ejemplo húngaro es un testimonio puntual del riesgo que se corre cuando gobierna un individuo que maneja y maniobra perfectamente la narrativa antidemocrática. Viktor Orban aprovechó el problema del fenómeno migratorio y el pobre desempeño económico para llegar al poder y transformar su país en una “democracia iliberal”, frente a las resistencias de la Unión Europea.

En línea con Kasparov, el eminente investigador del Hoover Institution and Freeman Spogli Institute for International Studies, Larry Diamond, hizo referencia a la necesidad de un mejor desempeño de las democracias en lidiar con las transformaciones socioeconómicas que se producen y reproducen cada vez más rápidamente. Para Diamond, las democracias tienen las herramientas suficientes para alcanzar niveles de desempeño mejores que las autocracias, independientemente del tipo de desafío por el cual se comparan los regímenes. De hecho, Diamond demuestra cómo las democracias están enfrentando la emergencia del covid-19 mejor que las autocracias, y que estas últimas siguen falsificando sus datos para que se legitimen. El principal elemento que constituye este mérito por el grupo de las democracias reside en la transparencia y en la responsabilidad de sus distintas clases políticas. Efectivamente, los ciudadanos, por el medio de una política transparente, pueden no solamente observar los procesos de toma de decisiones, sino también controlar que sus gobernantes estén actuando legal y coherentemente en cuanto a lo establecido por la constitución y las leyes. Este elemento, por ende, permite la participación de la población, algo que las autocracias no solo oponen silenciosamente sino que lo prohíben.

El segundo tema abordado por la moderadora Ana Gomes, se refiere a la centralidad de elementos como la inclusión y la representatividad de todos los sectores de la sociedad, especialmente los más vulnerables – en la política. A tal propósito, intervino Bobi Wine, un joven ugandés activista de derechos humanos, que a través de su música ha motivado a sus connacionales a interesarse en la política de su propio país en un contexto antidemocrático. La historia política de Uganda y los esfuerzos de Bobi son, sin duda alguna, emblemáticos: por 35 años, la participación política de los ugandeses ha sido negada constantemente por el gobierno autoritario de Museveni. Este grave abuso ha llevado a los ugandeses a estar totalmente desconectados de la vida política, imposibilitados de asociarse políticamente. Por consiguiente, los escasos espacios políticos por el medio del cual comunicar con la sociedad han sido las distintas formas de arte. La abnegación de Bobi ha conllevado la vacilación del régimen ugandés que se encontró obligado a convocar elecciones presidenciales en 2021, presionado por las constantes demandas de derechos humanos, de inclusión política, de efectiva representatividad, de democracia por parte de sus ciudadanos.

Inclusión y representatividad son palabras claves para que la sociedad confíe en la democracia. Para Cynthia Mbabalu, Directora de Programa de Yiaga África, la falta de estos dos elementos centrales en un sistema democrático deriva en conflictos y desconfianza intergeneracionales que debilitan la democracia. La joven activista criticó el escaso desempeño de los gobiernos nigerianos, en especial la calidad de la democracia de su país. En particular, Mbabalu denuncia la falta de representación política de los jóvenes nigerianos, que entre otras cosas, es causa de la desconexión entre la política y la sociedad en Nigeria. La batalla promovida por Cynthia Mbabalu consiste en incentivar, sensibilizar, y demandar mayores derechos políticos, civiles y sociales y que los jóvenes lleguen a ocupar posiciones gubernamentales. La narrativa de fachada promovida por varios gobiernos ha solamente causado división y desconfianza entre las generaciones, aumentando la violencia y la agresividad en la cultura política nigeriana, es decir, cosechando un terreno fértil para el populismo en el país. Por tal razón, es de fundamental importancia que la democracia no se limite a la inclusión a la vida política de las masas, sino a la efectiva representatividad, garantía de derechos humanos, igualdad y estado de derecho.

A esta altura, la conexión con el siguiente tema es evidente, es decir, cuales son y en qué manera deberían implementarse las herramientas narrativas, para que la democracia reconquiste la confianza de las personas y contrarreste la avanzada populista. Desde el punto de vista de Annouchka Wijeshinghe, Alliance Development Trust, una de las estrategias viables es reducir el margen de maniobra del populismo en las redes sociales. En estas, la narrativa tan directa, sencilla, agresiva, y desinformadora, debilitante para las democracias, encuentran un perfecto medio de comunicación que le permite alcanzar un número de personas exponencialmente alto. Por tal razón, Wijeshinghe plantea la incapacidad de las redes sociales de autorregularse, sobre todo en el sur global, donde es mucho más probable que los gobiernos cierren las redes sociales por cuestiones de seguridad, limitando la libertad de expresión online. Además, si en el Norte los medios de comunicación – y hoy en día, inclusive las redes sociales – nacen y sirven para la rendición de cuenta de la clase política, en el sur, los mismos medios y redes sociales pueden vivir una relación hasta simbiótica que conlleva un aumento de la difusión de contenidos falsos y peligrosos. Por lo tanto, una regulación de las redes sociales es urgente y necesaria.

También Garry Kasparov coincide con la investigadora del Alliance Development Trust, afirmando que la tecnología tiene que funcionar para la democracia y no ser un instrumento en mano de demagogos utilizada para su debilitamiento. Para Kasparov, no es una sorpresa que las redes sociales han sido convertidas en armas por los populistas antes de que los demócratas pudieran darse cuenta e intervenir. Esto se debe a la demora que los cambios tecnológicos necesitan para que se desarrollen las estructuras aptas para incorporar las nuevas tecnologías en la sociedad. Por lo tanto, es necesario que los gobiernos y las instituciones internacionales, puedan crear un marco normativo común para reglamentar el progreso tecnológico en el campo comunicativo. Al hacerlo, los gobiernos democráticos y los foros mundiales multilaterales ocuparán una posición central en esta batalla – como le otorga- y, sobre todo, se podrá poner un freno a la narrativa populista.

La conclusión del evento estuvo a cargo de representantes de las dos entidades organizadoras: Carl Gershman, presidente del National Endowment for Democracy, y Kevin Casas-Zamora, secretario general de International IDEA. Carl Gershman enfatizó en la importancia de superar la narrativa divisiva del populismo. Si los demócratas quieren salir ganadores de esta batalla de narrativas no es admisible que el populismo elija los temas de confrontación. Esta batalla, para Gershman, debe ser conducida por los demócratas que deben ser hábiles en trascender la narrativa antidemocrática, enfocándose en otros temas en los cuales el desempeño populista es insuficiente. Un claro ejemplo, es la utilización virtuosa de los medios de comunicación y de las redes sociales, que han causado un aumento exponencial de demandas de derechos humanos.

Por su parte, Kevin Casas-Zamora planteó tres argumentos que la narrativa democrática debe repetir constantemente. En primer lugar, en democracia existe la posibilidad de corrección de la política. Valores como la transparencia, la circulación de información, la libertad de expresión garantizan la posibilidad de evaluar la labor de la clase política, y en caso de insatisfacción, poder cambiar decisión y elegir diversamente. En segundo lugar, el desempeño de la democracia en igualdad de género es incomparable al desempeño de las autocracias. De acuerdo con el Global State Democracy Report publicado bienalmente por International Idea, más del 50% de las autocracias tienen un desempeño ampliamente insuficiente, con respecto al apenas 3% de las democracias. En tercer y último lugar, es importante recordar y reiterar frecuentemente que la democracia es un método para elegir los líderes políticos y reglas para proteger las libertades individuales.

En suma, la batalla de narrativas constituye un campo de confrontación, de un conflicto que por medio de olas democráticas y reflujos autoritarios, ha vuelto a la escena varias veces. A lo largo del tiempo, el arraigo de los valores democráticos en la sociedad se ha fortalecido suficientemente como para tener todos los instrumentos para derrotar al populismo. Sin embargo, la preocupación que la avanzada de fuerzas antidemocráticas atraiga a países con sistemas democráticos jóvenes es real y concreta. El llamamiento hecho por varios panelistas se dirigía hacia las elites políticas democráticas para que cooperen y se coordinen entre sí al fin de consolidar la confianza de la sociedad hacia las democracias, de forma que sean un ejemplo para los países que están sufriendo la avanzada del populismo.