Derechos Humanos y
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Observatorio de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos

14 de julio de 2021

Las redes sociales y el fin de la unanimidad en Cuba

(Clarín) A pesar que en Cuba el acceso a internet es muy costoso y controlado por una empresa monopólica estatal, recientemente diplomáticos europeos y funcionarios de la ONU coincidían en que el régimen cubano no sabía qué hacer con las redes sociales. Otro diplomático, de América Latina y que estuvo asignado hasta hace pocos años en Cuba, afirmó que para terminar con las protestas el régimen cubano debería cortar internet, lo cual considera que es inviable.
Por Gabriel C. Salvia

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(Clarín) A partir de las inéditas protestas espontáneas y masivas que se iniciaron el pasado 11 de julio ya nada será igual en Cuba. Con una parte importante de su pueblo saliendo a reclamar libertad -seguida de violenta represión que la deja en evidencia- la vieja dictadura de partido y pensamiento único sufre una derrota política interna y el avergonzamiento internacional.

Ya no se puede sostener que en Cuba “son todos felices y nadie protesta”, que “no hay oposición” y tampoco que “no hay represión”. Imágenes y videos muestran la protesta social multitudinaria en distintos lugares de la isla y al dictador/presidente Miguel Díaz-Canel respondiendo con sinceridad brutal dando “la orden de combate” contra los manifestantes pacíficos.

Los motivos de las protestas son varios. En un sentido amplio, las ansias de libertad, en especial de expresarse y aspirar a un futuro distinto. El descontento social ante los cortes de luz y el desabastecimiento, provocados más que por el embargo norteamericano por la ineficiencia económica del régimen, como lo afirman prestigiosos economistas, entre ellos Carmelo Mesa Lago. Desde alimentos y medicamentos, hasta la irritación que provocó en amplios sectores la falta de cigarrillos. El manejo de la pandemia y los incrementos de muertes por Covid-19, en un país sin libertad de prensa, sin control de la oposición y sin acceso a la información pública. Y, por supuesto, el impacto decisivo de las redes sociales que desbloquea la censura de los monopólicos medios de comunicación oficiales.

A pesar que en Cuba el acceso a internet es muy costoso y controlado por una empresa monopólica estatal, recientemente diplomáticos europeos y funcionarios de la ONU coincidían en que el régimen cubano no sabía qué hacer con las redes sociales. Otro diplomático, de América Latina y que estuvo asignado hasta hace pocos años en Cuba, afirmó que para terminar con las protestas el régimen cubano debería cortar internet, lo cual considera que es inviable.

Luego de la reforma migratoria de inicios del 2013 muchos cubanos pudieron viajar al exterior, accediendo libremente a internet y compartiendo a su regreso la experiencia en otros lugares. A través de las redes sociales la población en Cuba se informa sobre lo que pasa en otros países, se comunican entre ellos y con familiares en la diáspora. También comparten la realidad de su país y las redes ayudaron a visibilizar dentro de Cuba a una variedad de valientes referentes críticos de la dictadura, como activistas políticos, periodistas y artistas independientes, que hasta hace poco solamente eran conocidos en el exterior. En las protestas, además del grito de “queremos libertad” se escuchaba el de “Patria y Vida”, la canción de protesta de músicos contestatarios contra la dictadura cubana que precisamente circuló y se viralizó en las redes sociales.

Las redes sociales además blanquean la “desafección a la revolución”, pues las personas en Cuba allí se expresan de manera crítica y pública. Hasta hace pocos años, en Cuba había temor a manifestarse en contra del gobierno por las consecuencias que implicaba, por ejemplo, expulsión del trabajo o lugar de estudio, que incluso podían afectar al entorno familiar.

Irónicamente, mientras la noticia de la protesta social en Cuba ocupa la atención internacional, estaba previsto en estos días un juicio sin garantías al debido proceso contra el joven Luis Robles, que acaba de suspenderse “hasta nuevo aviso”. Se lo acusa de “desacato” por haberse manifestado en noviembre pasado, solo y en el centro de La Habana, con un cartel que decía “Basta de represión” y “Libertad para Denis Solís”, siendo detenido al minuto por la policía política y todo registrado en video que circuló en las redes. Solís, un músico, acaba de ser liberado y Robles, el héroe solitario, enfrenta una condena de seis años por ejercer el derecho a protestar y expresarse de manera pacífica. ¿Cómo seguir con su orwelliano proceso luego que miles de personas salieron a manifestarse en estos días?

La famosa frase totalitaria de Fidel Castro “dentro de la Revolución todo, fuera de la Revolución nada” pasó a la historia. Desde el 11J se materializó el fin del pensamiento único en Cuba y ahora más que nunca se hace necesario que la diversidad de expresiones pro democráticas de su pueblo reciba reconocimiento y apoyo de la comunidad internacional comprometida con los derechos humanos. Así, con su pueblo resistente empoderado, a la vieja dictadura no le quedará otra opción que iniciar un proceso de apertura política.

Gabriel C. Salvia
Gabriel C. Salvia
Director General
Activista internacional de derechos humanos. Desde 1992 se desempeña como director en Organizaciones de la Sociedad Civil y es miembro fundador de CADAL. Como periodista trabajó en gráfica, radio y TV. Compiló varios libros, entre ellos "Diplomacia y Derechos Humanos en Cuba" (2011) y "Los derechos humanos en las relaciones internacionales y la política exterior" (2021), y es autor de "Bailando por un espejismo: apuntes sobre política, economía y diplomacia en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner" (2017). También es autor de varios informes, entre los que se destacan "Las sillas del Consejo: autoritarismos y democracias en la evolución de la integración del órgano de DDHH de la ONU" y "Memoria cerrada: La complicidad de la revolución cubana con la dictadura militar argentina".
 
 
 
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