Derechos Humanos y
Solidaridad Democrática Internacional

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08-08-2007

Escrito sin Permiso: Prólogo de Carlos Lauría

Para las organizaciones internacionales, Cuba representa un verdadero desafío en términos de defensa y protección de los derechos humanos y la libertad de expresión. Con un régimen que viola las normas más básicas del derecho internacional y que rechaza la crítica en forma sistemática, resulta complejo elaborar una estrategia que permita alertar sobre los graves abusos contra los derechos humanos cometidos en la isla. 

Con 24 periodistas independientes actualmente en prisión, Cuba es uno de los países que más reporteros tiene tras las rejas, sólo superado por China. La mayoría de los periodistas que permanece en la cárcel fue arrestada durante la masiva embestida contra la disidencia en marzo del 2003, cuando el gobierno cubano detuvo a 29 reporteros de un total de 75 disidentes. La ofensiva no fue casual: el gobierno cubano aprovechó que la atención del mundo se centraba en la invasión a Iraq de las tropas estadounidenses. Dos semanas después de los arrestos, los periodistas fueron sometidos a juicios sumarios -duraron un día- a puerta cerrada, y fueron sentenciados a penas que oscilan entre los 14 y los 27 años de prisión.

Por el solo hecho de ejercer su derecho a expresarse libremente, Vázquez Portal recibió un castigo severísimo. El juicio se celebró a principios de abril. El periodista fue enjuiciado por violar la Ley 88 de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba, que dispone sanciones de privación de libertad de hasta 20 años para toda persona que cometa acciones "que persiguen subvertir el orden interno de la Nación y destruir su sistema político, económico y social". El 7 de abril del 2003, el Tribunal Provincial de Ciudad de La Habana anunció que lo había condenado a 18 años de cárcel.

El gobierno cubano ha insistido en señalar que los periodistas son "mercenarios" o "espías" al servicio de los Estados Unidos pero las pruebas presentadas para sustentar las acusaciones son inconsistentes. Un análisis de las acusaciones demuestra que la labor que los periodistas se enmarca en los parámetros del ejercicio legítimo de la libertad de expresión consagrado en las normas internacionales en materia de derechos humanos.

En mayo del 2003, Vázquez Portal escribió un diario en la cárcel, que luego fue sacado a escondidas por su mujer Yolanda Huerga, en el que describía las duras condiciones en la prisión de Boniato, en Santiago de Cuba. El escritor detalló las condiciones en las que estaba encerrado, en una celda de aislamiento, que "se inunda todos los días con aguas residuales del pasillo"; relató las dificultades que tenía para dormir en un colchón "sucio, roto, viejo y duro"; narró el traslado al hospital con "grilletes en los pies y esposas en las manos" como si fuera un preso de alta peligrosidad, y las pocas posibilidades que los carceleros le ofrecían para ver la luz del día y respirar aire puro. Vázquez Portal denunció, además, las deficientes condiciones sanitarias y la inadecuada atención médica.

Fue Sauro González Rodríguez, entonces investigador del programa de las Américas del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), quien propuso el nombre de Manuel Vázquez Portal para el Premio Internacional a la Libertad de Prensa 2003. En el CPJ pensamos que el premio, un reconocimiento a periodistas que se destacan en su tarea de promoción de la libertad de expresión, contribuiría a mantener el tema de los abusos a los derechos humanos en Cuba en el centro de la atención pública.

Y además valdría para honrar la labor de todos los periodistas independientes cubanos que tratan de informar en un clima de severa represión gubernamental.

¿Por qué el CPJ decidió escoger a Vázquez Portal? Sauro, que es cubano de origen, conocía la trayectoria de Manuel como escritor y poeta. "Es bien conocido en Cuba aunque no tanto en el exterior", indicó mi colega. La idea era distinguir el trabajo de Vázquez Portal para que trascienda fuera de la isla y al mismo tiempo destacar el coraje de un hombre que, durante su encierro en la cárcel, exhibió una voluntad inquebrantable frente a los permanentes excesos de las autoridades cubanas.

El 16 de marzo del 2004, en el primer aniversario de la ofensiva contra la prensa independiente, el CPJ envió una carta al Presidente cubano Fidel Castro Ruz reclamando la liberación de Vázquez Portal y los demás presos. Fue sorprendente la solidaridad de la comunidad de prensa internacional. Más de 600 periodistas de todo el continente firmaron peticiones solicitando la liberación de los periodistas cubanos, que fueron enviadas por correo a la Sección de Intereses de Cuba en Washington, D.C.

Asimismo, el CPJ lanzó una sección especial en su página de Internet con el título "Libertad para Vázquez Portal". Entre los periodistas estadounidenses que se adhirieron a la campaña se destacaron Carl Bernstein, Clarence Page, David Remnick, Ed Bradley, Anthony Lewis, Gwen Ifill y Michael Massing. Prominentes periodistas y escritores latinoamericanos también se sumaron a la campaña: Tomás Eloy Martínez, Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Javier Darío Restrepo, Michèle Montas y Teodoro Petkoff firmaron peticiones, entre muchos otros.

Vázquez Portal fue liberado el 23 de junio del 2004. Originalmente, informes de prensa señalaron que al escritor se le había otorgado una licencia extrapenal por motivos de salud. Pero en conversación telefónica con el CPJ días después de ser liberado, Vázquez Portal manifestó que sus problemas médicos no eran las únicas razones por las cuales las autoridades habían decidido liberarlo. Y nos contó algo que llenó de satisfacción al plantel del CPJ: según Vázquez Portal la campaña que lideró nuestra organización fue clave para lograr su salida de prisión.    

La valentía fue una de las virtudes que más me impactaron en él, incluso antes de conocerle en persona. Ni los castigos más crueles pudieron doblegar su espíritu. Estuvo tres semanas en ropa interior en una celda fría y sin colchón, en total aislamiento, por ejemplo. Y se mantuvo de pie, estoico. El relato de sus memorias en la cárcel, que incluye cartas y poemas, es un testimonio inapelable y una lectura que tiene gran valor histórico. Entre ellos elegí un bellísimo poema que compuso mirando la noche y es una metáfora casi perfecta del lapso en que permaneció encarcelado. Dice así:

Mi celda
No es más amplia que un sarcófago
pero afuera la noche,
-ya inmensa sin Yolanda-
de hermosa, me desvela;
nadie puede enjaularla.

No han podido matarme
y me sepultan vivo:
un cadáver incómodo que canta.

La cárcel,
sucedáneo del cadalso,
le sirve a los verdugos
para la treta atroz
de simular
que son harto benevolentes.

Mi corazón,
majada fruta,
-lo he prodigado tanto!-
no muere
ni se asusta,
palpita suavemente
-decoro proverbial de tanta sístole-
exhala su perfume entre las rejas
y avisa
a cada enamorado,
cada ciudad ruinosa,
cada enfermo de miedo,
que talado
resucito y les doy
quizás
otra leyenda.

En noviembre del 2005, el CPJ le entregó el premio a Vázquez Portal en una emotiva ceremonia realizada durante la cena anual de recaudación de fondos de la organización en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York. La elocuencia de Manuel Vázquez Portal en el discurso pronunciado al recibir el premio cautivó a las cerca de mil personas presentes en la cena, incluyendo algunos de los periodistas y ejecutivos de medios más prominentes de Estados Unidos.  "…Traigo aún olor de cárcel en la piel. Se me condenó por expresar lo que pensaba, lo que pienso. Pero no hay prisiones que impidan el pensamiento ni rejas que detengan la palabra. Se supo el crimen. Se condenó al verdadero culpable. Se premió a la verdad. Ganó la libertad de expresión".

Carlos Lauría
Coordinador del programa de las Americas
Comité para la protección de periodistas  (CPJ)

Carlos Lauría
Carlos Lauría
Consultor en Proyectos Globales
Periodista y experto internacional sobre libertad de prensa. Desde septiembre desde 2017 hasta noviembre de 2021, encabezó el área de libertad de expresión del programa de periodismo independiente de la Fundación Open Society, liderando actividades globales sobre seguridad y protección de periodistas. Previamente, durante 15 años, se desempeñó como director de programas regionales y responsable del programa de las Americas del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por sus siglas en ingles). En el CPJ lideró campañas para combatir la censura, luchar contra la impunidad y asistir a periodistas bajo amenaza. Es autor de numerosos informes y artículos sobre el estado de la libertad de prensa en el mundo. Fue convocado para brindar testimonio como experto en audiencias ante el congreso estadounidense, en conferencias y seminarios internacionales. Comenzó a trabajar como periodista en Buenos Aires en 1986. En 1994 se radicó en Nueva York como corresponsal jefe de la Editorial Perfil. Integró hasta 2020 el jurado de los Premios Maria Moors Cabot, administrados por la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia. Es graduado en periodismo de la Universidad Católica Argentina.
 
 
 

 
 
 
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