Derechos Humanos y
Solidaridad Democrática Internacional

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Observatorio de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos

3 de enero de 2020

¿Cómo reaccionan los países del Cono Sur y Brasil ante el régimen de Maduro?

Comenzando el 2020, Chile, Brasil, y en marzo también Uruguay, tendrán una postura crítica hacia el régimen de Nicolás Maduro, aunque con distintos grados de presión y distintas posturas sobre las medidas a tomar. Argentina, mientras tanto, bajó el nivel de sus críticas aunque tiene todavía una posición ambigua.
Por Alejandro Di Franco
@Aledifranco98

El año 2019 es probable que haya terminado de manera frustrante para quienes esperaban una democratización del régimen venezolano. En enero, la declaración de Juan Guaidó como presidente legítimo por parte de la Asamblea Nacional y su reconocimiento por la mayor parte de las democracias occidentales y varios países de la región, seguido por las protestas del 23 de ese mes, dieron la esperanza de cambio al pueblo de ese país. Sin embargo, un año más tarde, Nicolás Maduro siguió firme en el poder y algunos medios incluso hablan de una mejora en la economía con indicadores no tan malos como se esperaban. Varios cambios se han producido también en materia de las relaciones exteriores de este país, sobre todo con los países del Cono Sur y Brasil.

Empezando con los países que no experimentaron un cambio en su signo político. Chile, gobernado por Sebastián Piñera, ha decidido no reconocer al gobierno de Nicolás Maduro pero sin romper las relaciones diplomáticas con el país caribeño. Si bien cree que la solución al conflicto debe ser pacífica, se ha mostrado dispuesto a iniciativas más duras como cortar las comunicaciones del país o implementar un bloqueo naval.

Brasil comenzó el 2019 con un cambio muy ideológicamente radical con la asunción  de Jair Bolsonaro el 1 de enero. Su postura es probablemente la más dura dentro del grupo de países que se analiza, llegando incluso a estar dispuesto a participar en una eventual ofensiva de Estados Unidos, declarando: “Quien está en la vanguardia es Estados Unidos. Trump dijo que todas las posibilidades están sobre la mesa. ¿Qué son todas las posibilidades? Son todas las posibilidades, punto final" y “¿Qué puede hacer Brasil? Vamos a suponer que haya una invasión militar a Venezuela, allí la decisión va a ser mía pero primero voy a escuchar al Consejo de Defensa Nacional y al Parlamento. Venezuela no puede continuar como está…” Sin embargo, este tipo de posiciones no son necesariamente compartidas por otros funcionarios de su gobierno, como varios militares y hasta incluso su vicepresidente Hamilton Mourao.

En los últimos meses, además, las relaciones entre Brasil y el país caribeño se vieron complicadas por hechos como la toma de la embajada de Venezuela en Brasilia por parte de seguidores de Juan Guaidó, que fue luego repudiado por Bolsonaro.

Uruguay fue un caso interesante en el 2019. El gobierno de Tabaré Vázquez mantuvo la postura más amigable hacia Nicolás Maduro de los países de esta región, parecida a la asumida por México con López Obrador. Uruguay, bajo su gobierno, se abstuvo en la ONU de votar una comisión investigadora sobre las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, expresando que la resolución imponía condiciones a Venezuela que no podría cumplir. Además, en una cumbre del MERCOSUR en julio, se opusieron a calificar a Maduro como dictador, y presionaron para cambiar el comunicado final que terminó no pronunciándose ni sobre Maduro ni sobre Guaidó.

Sin embargo, a pesar de todavía no haber asumido, la elección de Luis Lacalle Pou a la presidencia es muy probable que represente un gran giro en la política exterior uruguaya sobre este tema. Lacalle Pou ha expresado que la postura del Gobierno saliente de Tabaré Vázquez sobre Venezuela es una "vergüenza" y ha prometido "saldar esa deuda". Para él, "El régimen de Nicolás Maduro es una dictadura y hay que decirlo donde uno pueda y deba expresar".  

Otro caso interesante es el argentino. Después de ser uno de los países más críticos de Maduro en la región con la administración de Macri, la victoria de Alberto Fernández, primero en las primarias y luego en las elecciones generales, puso en duda la continuidad de esta política. En este período, se especuló que Fernández aceptaría a Nicolás Maduro como presidente y no reconocería a Juan Guaidó como jefe de Estado interino. En sus dichos sobre Maduro, si bien reconoció que era un régimen con “problemas democráticos”, nunca llegó a calificarlo como un dictador. Además, si bien luego matizó esta afirmación, llegó a comparar la Venezuela de Maduro con el Chile de Piñera.

El acto de asunción de Fernández también presentó esta posición ambigua, ya que si bien no invitó a Maduro, sí lo hizo a su ministro de comunicación, Jorge Rodríguez. El nuevo canciller argentino, Felipe Solá, se manifestó en contra de los embargos y sanciones a Venezuela. Un cambio con respecto a lo que se esperaba ocurrió con el anuncio de que Argentina permanecería en el Grupo de Lima, a pesar de haber sido criticado por Fernández durante la campaña.

Comenzando el 2020, la mayoría de los países analizados: Chile, Brasil, y en marzo también Uruguay, tendrán una postura crítica hacia el régimen de Nicolás Maduro, aunque con distintos grados de presión y distintas posturas sobre las medidas a tomar. Argentina, mientras tanto, bajó el nivel de sus críticas aunque tiene todavía una posición ambigua y quizá no tan rupturista como lo que se esperaba durante la campaña de Alberto Fernández.