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Observatorio de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos
 
La gira latinoamericana de Bashar-Al-Assad
29 de junio de 2010
La primera etapa de la gira latinoamericana del presidente sirio, Al-Assad, sirvió para corroborar las líneas maestras de la política exterior de Hugo Chávez, plasmadas en su acercamiento a Irán y Siria y en su enfrentamiento con Estados Unidos e Israel. Fuente: Infolatam
Carlos Malamud
@CarlosMalamud
 

El presidente sirio Bashar-al-Assad comenzó su primera gira latinoamericana por aquellos países más próximos a sus posiciones y donde más cómodo se podía sentir. Su viaje, que incluye Venezuela, Cuba, Brasil y Argentina, se inició en Caracas y continuó en La Habana.

Se da la circunstancia de que Siria y Cuba mantienen relaciones diplomáticas desde 1965 y actualmente los vínculos políticos y comerciales son muy fluidos. Chávez, por su parte, ha visitado Siria en 2006 y 2009, y pretende retornar nuevamente antes de acabar este año. A esto se suma el hecho de que el vuelo semanal que cubre la línea entre Caracas y Teherán hace escala en Damasco. También vale la pena recordar que entre las visitas latinoamericanas realizadas a la capital siria en la última década destacan la de Fidel Castro en 2001 y la de Lula da Silva en 2003.

En la capital venezolana, Al-Assad fue calurosamente recibido por Hugo Chávez, quien en sus diversas intervenciones osciló entre las loas entusiastas al aceite de oliva sirio, el mejor del mundo, y sus diatribas contra el imperialismo yanqui y la maldad genocida de Israel. Uno por uno los puntos centrales en torno a los que gira la retórica del socialismo del siglo XXI fueron desgranados en sus discursos por el mandatario bolivariano, quien insistió en la idea de que ambos países estaban implicados de forma decidida en la construcción socialista.

Para darle un mayor tono épico a sus palabras también recordó la memoria de Hafez-al- Assad, padre de Bashar, y del dirigente egipcio Gamal Abdel Nasser, padre del panarabismo. Inclusive, una vez más, Chávez se dio el gusto de citar a Marx, aunque sus referencias de autoridad poco sirvan para reafirmar el carácter estatista, que no socialista, de su proyecto bolivariano.

La primera etapa de la gira latinoamericana de Al-Assad sirvió para corroborar las líneas maestras de la política exterior de Hugo Chávez, plasmadas en su acercamiento a Irán y Siria y en su enfrentamiento con Estados Unidos e Israel. Las alabanzas fueron mutuas y tendientes a la creación de una alianza estratégica para construir un nuevo mundo frente al imperialismo. Mientras Al Assad destacó la figura de Chávez como líder político de los pueblos árabes, y recordó que comenzó su gira por Venezuela “porque es la nación que lidera las luchas por la liberación de los pueblos en esta región”, Chávez dijo que con su huésped iban a crear el “eje de los valientes” frente al imperialismo. Al-Assad señaló que “debemos ser fuertes para que el mundo nos respete”, y de ahí la necesidad de “no estar aislados”. Una vez más, y pese a las enormes diferencias políticas y culturales existentes, soterradas en el clima amigable y campechano que se respiraba en los encuentros, la premisa de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo ha vuelto a manifestarse.

Medio en serio y medio en broma Chávez antepuso el “eje del mal” de Bush con el eje de los valientes y se dispuso a crear el MAL (Movimiento de los Aliados Libres). Al-Assad remachó la idea: “debemos constituir una organización llamada el eje del mal, en donde participen los buenos estados. Yo he propuesto al presidente Chávez que sea el secretario general de esta organización”.

Chávez también se dispuso a integrar a Siria al ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América), aunque, eso sí, en calidad de observador. Si bien reconoció que no había consultado su iniciativa con el resto de los miembros de la Alianza, estimó que no habría problemas. A la vista de lo actuado y de lo expresado en estas jornadas de confraternización bolivarianas baasistas es evidente que Chávez maneja al ALBA como si fuera su propio cortijo, o como si fuera su país, en función de su propia voluntad y no de las instituciones y los mecanismos legales existentes.

Entre los acuerdos firmados entre los dos dirigentes está la constitución de una empresa mixta para producir y distribuir aceite de oliva siria en Venezuela, otra para fortalecer la cooperación bilateral en producción de algodón, la construcción de una refinería en Siria con capacidad para procesar 140.000 barriles diarios de petróleo, con participación iraní, y la creación de un fondo de inversión de 100 millones de dólares. El presupuesto estimado de la refinería es de 4.700 millones de dólares, aunque todavía no está claro el aporte de cada uno de los tres países intervinientes. En el caso venezolano se habla del control del 26 al 40%, que podría subir al 50% si Malasia, que ha sido invitada a participar, finalmente no forma parte de la operación.

Chávez insistió mucho en el surgimiento de un orden global multipolar, con América Latina y el mundo árabe (más Irán) como dos pilares fundamentales del mismo. También relacionó la mayor presencia siria en la región latinoamericana con el fortalecimiento de la integración regional, y de ahí su invitación a Siria a incorporarse al ALBA. El problema de fondo, sin embargo, es que con propuestas como ésta Chávez está trabajando más por la fractura de América Latina que por su verdadera integración.

Fuente: Infolatam