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Observatorio de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos
 
La vieja guardia se quedo con el partido
26 de abril de 2011
Lo que quiere el General Castro es una economía centralizada y planificada con una implementación no-centralizada, un modelo que se probó en Europa del Este antes de 1989, y que fracasó. Raúl se quejó que la economía soviética de Cuba está “excesivamente centralizada”. Sin embargo, él fue tímido en las reformas económicas que permitirá, advirtió contra la influencia del capitalismo y se mantuvo firme de que no habrá apertura política alguna.
Karina Gutiérrez
 

En discursos amenazantes y acusadores, que recuerda a la época estalinista en la Unión Soviética, el general Raúl Castro abrió y cerró el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba en La Habana, realizado desde el 16 al 20 de abril. Amonestó a los cubanos y atacó las deficiencias en la isla, reconociendo que los cambios aprobados en reuniones anteriores del partido nunca se implementaron. “Ahora es el momento”, subrayó, “para llevar a cabo lo que he ordenado con la aprobación del Buró Político del Partido”.

Las nuevas medidas, aprobadas unánimemente por una reunión de dóciles miembros del Partido de alrededor de 1.000 personas incluyeron: la eliminación de más de 1 millón de empleos estatales; la continuación de proveer tierras en usufructo a agricultores; permiso para comprar y vender residencias y autos privados (no explicado completamente); la eliminación gradual de las tarjetas de racionamiento y la autorización para licencias de auto-empleo en exactamente 178 ocupaciones. Castro declaro que Cuba tiene que reducir las subvenciones y las nóminas estatales, permitir limitadas empresas privadas y atraer inversiones extranjeras en determinados sectores de la economía, todo sin adoptar el capitalismo.

Lo que quiere el General Castro es una economía centralizada y planificada con una implementación no-centralizada, un modelo que se probó en Europa del Este antes de 1989, y que fracasó. Raúl se quejó que la economía soviética de Cuba está “excesivamente centralizada”. Sin embargo, él fue tímido en las reformas económicas que permitirá y advirtió contra la influencia del capitalismo.

Castro se mantuvo firme de que no habrá apertura política alguna. El aparato represivo de Cuba seguirá intacto. Raúl propuso mandatos limitados para los dirigentes políticos con la esperanza de desarrollar nuevos talentos para gobernar. Pero seguidamente explicó que en el gobierno faltan una reserva de sustitutos bien formados con suficiente experiencia y madurez. Obviamente, la vieja guardia no está dispuesta a confiar su envejecida revolución a líderes jóvenes.

El General Castro fue elegido como Primer Secretario, reemplazando oficialmente a Fidel Castro, quien hizo un camafeo en el Congreso del Partido. El nombramiento de José Machado Ventura, quien tiene 80 años, como el Segundo Secretario rápidamente borró cualquier esperanza que nuevos dirigentes serán promovidos a cargos principales a corto plazo. Peor todavía, Ramiro Valdés, con 79 años, el temido ex-Ministro del Interior, fue promovido al tercer lugar en la línea de sucesión.

El nuevo Buró Político de 15 miembros continúa con una mayoría de dirigentes militares y líderes históricos. Queda claro que las Fuerzas Armadas permanecen como la institución predominante y la vieja guardia continúa en el poder tras 52 años de control absoluto de manera ininterrumpida.

Durante la ceremonia de clausura del Congreso del Partido, el mayor de los Castro apareció inestable, agarrándose al brazo de un asistente. No pronunció ningunas palabras. Es evidente que la era de Raúl ha empezado la gradual desaparición de Fidel. Los hermanos Castro estrecharon manos al final de la ceremonia de clausura, enviando un fuerte mensaje de unidad y continuidad. Los cubanos vieron con desconcierto que los momentos difíciles en que ellos viven no van a mejorar. Los cubanos vieron con perplejidad el Congreso del Partido, sabiendo que los tiempos difíciles seguirán.

Karina Gutiérrez es asistente de investigación en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami.